Enemigo en casa: cuando compramos materiales bamba

Productos de construcción son adulterados en ciertos emporios, pese a que lo barato no solo es caro, sino riesgoso.

Lo único que tenían a la mano era lo mismo con lo que trabajaban en jornadas de hasta doce horas diarias: blandiendo un fluorescente bamba a través de una rendija de apenas unos centímetros de ancho, Jovi Herrera Alania (21), uno de los jóvenes fallecidos en junio de 2017, en el incendio de Las Malvinas, pedía así ayuda. Ayuda para no morir engullido por las llamas y encerrado en un container en donde falsificaba fluorescentes chinos, haciéndolos pasar por unos de marca. Ecolux, la firma para la que trabajaba, importó al Perú —entre 2014 y 2017—108 toneladas de tubos de luz y lámparas, a fin de hacerlos pasar por materiales originales.

No extraña que, pese a las tragedias ocurridas y los operativos policiales para combatirlas, la piratería y la adulteración de materiales continúen instaladas en el país.

“Tratan de abaratar costos y al final lo que tenemos son obras que se empiezan a deteriorar con una rapidez que antes no se veía. En estos mercados, el consumidor no necesariamente está comprando los productos adecuados”, señala Crisólogo Cáceres, presidente de ASPEC.

Destornilladores que se deforman y desgastan hasta la inutilidad al primer contacto con un tornillo reacio; pintura que comienza a descascararse tras apenas unas semanas de exposición al sol; cables eléctricos que se calientan con solo minutos de uso: todos estos pueden ser materiales adulterados presentes en casa, que, por su constitución, ponen en peligro la durabilidad de inmuebles y equipos y, en el peor de los casos, la vida de quienes los emplean.

Las galerías alrededor del recinto comercial de Las Malvinas, las tiendas desplegadas cerca del mercado de Magdalena o los negocios detrás del mercado de Surquillo son ejemplos de centros ferreteros en donde lo original convive con lo bamba, donde lo certificado se vende a la par de productos “hechizos” (otra forma de llamar a estos objetos en el mercado negro). Muchas de estas versiones “económicas” (que es como se ofrecen en tiendas los materiales adulterados) de mercadería original corresponden a marcas locales, en la medida en que varias de estas han sabido hacerse de una reputación valorada en el mercado. Esta amplia oferta existe en la medida en que la demanda del mercado se mantiene, pese a los antecedentes.