Tipos de suelos 4

Hernando Tavera  

Presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú

Más allá de la comprensión de los peligros naturales, en realidad el mayor peligro es el modo de construcción de las viviendas, ya que es responsabilidad directa de sus habitantes.

No somos capaces de comprender que solo existen los peligros naturales y los desastres se dan por la irresponsabilidad de las personas al invadir zonas de alto riesgo y construir sus viviendas de manera inadecuada, sea por el tipo del material utilizado o por la falta de ayuda técnica.

Deberíamos evaluar cuáles de las siguientes afirmaciones son las que mejor explican los escenarios que dejan los sismos después de ocurridos: “El terremoto dejó muchos distritos de Lima en ruinas” o “Las viviendas de los distritos de Lima no soportaron el sacudimiento del suelo por estar construidas sobre suelos malos o materiales inadecuados”; “El terremoto produjo la muerte de 5 mil personas y 2 mil heridos” o “Se contabilizaron 5 mil muertos y 2 mil heridos rescatados de los escombros de las viviendas que colapsaron”.

Estos escenarios nos indican que, más allá de la comprensión de los peligros naturales, en realidad el mayor peligro es el modo de construcción de las viviendas, ya que es responsabilidad directa de sus habitantes. Entonces, el sismo no es el culpable del desastre que se produce en las ciudades, sino las personas. La falta de cultura de prevención es evidente.

La historia nos dice que el último sismo importante que afectó a Lima ocurrió en 1974 y tuvo una magnitud de 7,7 en la escala de Richter. Los daños se concentraron en las calles del distrito de Chorrillos, Cercado de Lima y en la Universidad Agraria La Molina. Durante los siguientes años inició el crecimiento de la ciudad, con la aparición de los distritos de Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, San Juan de Lurigancho, Ventanilla, Independencia, Comas, El Agustino, Lurín, Puente Piedra, Ate y Santa Anita; así como el crecimiento de Chorrillos, Barranco, Lima Metropolitana, Callao,  San Martín de Porres y distritos de playa, entre otros.

En estos distritos, la población se instaló en suelos poco consolidados, en las pendientes de los cerros, las riberas de ríos y las zonas de playa. Del mismo modo, construyeron con materiales inadecuados y muchas veces obviando la presencia de columnas; en general, no se respetó la norma de construcción sismorresistente. Con el paso de los años, las viviendas se han vuelto vulnerables y su crecimiento vertical se ha realizado de manera irresponsable. Por otro lado, la población inmigrante se ha incrementado a tal punto, que en la actualidad Lima Metropolitana tiene casi 13 millones de habitantes y de ellos más de 8 millones habitan en los distritos antes indicados; además, hay casi 3 millones de viviendas tugurizadas.

Para tener una idea del posible desastre a producirse en Lima por la ocurrencia de un sismo, solo basta con mirar fotografías y videos de los distritos detallados líneas arriba: veremos viviendas apiladas en los cerros sobre pircas de piedra, otras con diseños y materiales inapropiados sugiriendo la ausencia de apoyo técnico, invasiones a lo largo de la ribera del río Rímac y otras con población tugurizada. Además, veremos zonas de playa invadidas con gran diversidad de construcciones, lo cual sugiere una sobreexposición al peligro de tsunamis.

Lima ya está construida y no es posible proponer una solución. El riesgo por vulnerabilidad estructural es alto, sobre todo en los distritos que han surgido después del año 1974. Estos crecieron sin orientación, apoyo técnico y sin una visión de ciudad moderna y menos vulnerable a los sismos. Como lección podríamos considerar la experiencia chilena, donde se aprendió a construir y su población actúa correctamente, después de haber sido testigo de al menos 20 terremotos ocurridos en los últimos 100 años. Este es el ejemplo que debe servir para mejorar nuestras construcciones y nuestra cultura de prevención.


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