Entrevista a Pedro Aicart, el peruano que jugó en el Barcelona con Cruyff y Sotil

Esta es la última nota que dio el ex jugador azulgrana y de Universitario a El Comercio, el año pasado. El domingo falleció

Entrevista a Pedro Aicart, el peruano que jugó en el Barcelona con Cruyff y Sotil

MIGUEL VILLEGAS
Publicado el 20 de abril del 2012

Nací en Chullumani, Bolivia, el 21 de febrero de 1952, pero llegué a Lima a los 3 años y me sentí un peruano más. Mis padres son españoles. Jugué en la ‘U’, en ese equipo de 1972 que llegó a la final de la Copa Libertadores. Al año siguiente me fichó el Barcelona de Sotil y Cruyff, donde salí campeón de la Liga. Formo parte de la Peña Blaugrana en Lima, la agrupación que sigue al Barza.

Es el peruano desconocido del Barcelona. Se llama Pedro Aicart y es un ex futbolista de 60 años que conoció de cerca al fenómeno de los setenta, Johan Cruyff. Ahora hincha por el Barza desde Lima. Conversamos con él.

El famoso era Hugo Sotil. Los periodistas lo perseguían por su talento y por sus maneras de divo. Pero en ese plantel del Barcelona 73, un flaco alto, de bigotes y pelo castaño, puntero derecho, buscaba ganarse un lugar en el club que es “más que un club”.

-¿Qué tipo de jugador era usted que lo fichó el Barza a los 20 años?
Era lo que hoy conocemos como un puntero derecho muy ofensivo. Me gustaba el gol, jugar bien a la pelota, la velocidad. Está claro que no tenía el brillo de Hugo Sotil, que era un crack de la época. La oferta me llegó en un momento en que tenía muchas ganas de jugar al fútbol: yo había pasado por la ‘U’ de Roberto Scarone, en 1972. Sí, el equipo que llegó a la final de la Libertadores, pero no la jugué.

-¿Por qué no?
Bueno, creo que la historia es conocida. La ‘U’ había llegado a esa instancia después de pasar a los uruguayos con un equipo, digamos, alterno. Los titulares estaban con la selección de gira. Antes del primer partido con Independiente, y con el plantel ya concentrado, se nos acercó Scarone y don Miguel Pellny para hablarnos. “Muchachos, la selección llega mañana”, dijeron. Uno por uno nos fueron llamando y nos llevaron hasta nuestras casas. No jugamos ningún partido de esos. Tuvimos que escucharlo por la radio.

-¿Fue promoción de Oblitas?
No, él viene después. Aunque yo también hice comerciales de TV, je. De champú, si no me equivoco.

-Fueron años vertiginosos, ¿no? La campaña en la Libertadores y el título con Barcelona…
Pues sí. Era otro tiempo. Los mismos dirigentes que vinieron a Lima para llevarse a Teófilo Cubillas, y terminaron por fichar a Sotil, me vieron en un partido contra el Nacional de Uruguay en Lima, en las semifinales, que ganamos 3-0. Dicen que también me siguieron en la vuelta. La cuestión es que el emisario del Barza habló con mi papá y viajamos. Imagínate: no tenía ni un año en Primera y ya estaba en el Barcelona.

-¿Cuánto pagó el club azulgrana?
Cien mil soles de esa época. La ‘U’ recibió ese dinero después del contacto con el presidente José María Minguella. Tuve que hacer una prueba contra el Arsenal de Inglaterra, en el Nou Camp, jugué y me aprobaron. Todo lo que yo sabía del club por mi familia se quedó chico. Era como estar en otro mundo.

-Cuénteme cómo era ese vestuario con Cruyff y Sotil.
Increíble. Johan era un señor. Elegante, correcto, caballero. Sencillísimo. Me recibieron muy bien. Era el otro peruano del Barcelona, junto con el ‘Cholo’. Jugué cinco partidos allá, los recuerdos todos: Salamanca, Osasuna, Atlético de Madrid, Zaragoza y Gijón. Fue una época que difícilmente podré olvidar. Era un lujo compartir vestuario con él.

-¿Se podía percibir la influencia que ejercería Cruyff en el Barza?
Sí, claro. Era un tipo muy colaborador, consejero de los más chicos. Estaba claro que él en algún momento iba a ser más que un futbolista en el Barza, como que lo fue después.

-¿Se puede comparar aquel Barcelona con el actual?
Difícil. Son distintos en dinámica, táctica, orden. El que yo integré también estaba basado en muchachos de la cantera, era muy complicado ser extranjero y llegar. A mí me ayudó mucho tener el pasaporte español. Este de Guardiola, que perdió con Chelsea la ida de semifinales, nunca juega menos que su rival. Esa es su ventaja. Siempre juega bien, así el marcador diga que ha perdido.

-Era cierto todo lo que se decía de Hugo? Que se paseaba en Ferrari, que gastaba mucho, que cerraba bares…
Por respeto al prestigio del ‘Cholo’ en Barcelona y aquí, no puedo decir nada. Solo que fue un gran jugador.

-También es miembro de la Peña Blaugrana en Lima, ¿no?
Sí. Es el socio honorario número uno.

-¿Sotil fue ídolo?
Imagínate. Yo estuve en la tribuna en el 5-0 al Madrid. No me tocó jugar, pero igual bajé a los vestuarios para hablar con Hugo, con Johan, con todos. Sotil jugaba a ritmo de tango, con elegancia. Muy distinto a la increíble velocidad de hoy.

-¿Es una exageración compararlo con la gambeta de Messi?
Sí. Messi ha marcado un hito en el club, bate todos los récords, es imparable. Lo único que le falta es ser campeón mundial con su selección, pero aun así es un fuera de serie.

-Su segundo apellido es Iniesta. ¿Ha indagado si es familiar de Andrés, el otro genio culé?
Pues no, aunque tengo entendido que somos muy pocos Iniesta en España. Mi familia es de Murcia, y sé que él es de Almería. Igual, el apellido no importa. Lo admiro más allá de eso.

-¿Él es en realidad el cerebro del Barcelona?
Es un muy buen jugador. Pero Barcelona, este Barcelona, es un equipo. Con mayúsculas.