Roberto Palacios, el adiós a una carrera de títulos y 'chorrigolazos'

Tras 20 años como jugador profesional, el volante se despide como un ídolo celeste e indiscutible figura de la selección

Roberto Palacios, el adiós a una carrera de títulos y 'chorrigolazos'

ALFREDO ESPINOZA FLORES
Redacción online

Todos lo gritaban esa noche. Su nombre era el más coreado, pero él ya tenía un pie afuera. En medio de la algarabía infinita que se vivía en el club de La Florida por el tricampeonato de 1996, los hinchas celestes pedían con euforia su permanencia. “¡El ‘Chorri’ no se va!” era el cántico en el recinto del Sporting Cristal.

Considerado por tres años consecutivos el mejor jugador del torneo local, Roberto Palacios tenía la mente puesta en México, primer país extranjero que vería en vivo al volante, pero su corazón, a pesar de los años, jamás se apartaría del Rímac.

Los fanáticos cerveceros viven hoy la tercera y definitiva partida de su figura más querida y habilidosa de los últimos años. Se van sus ‘chorrigolazos’, su picardía y carisma. Se despide convertido en ídolo, dejando detrás de sí una carrera para no olvidar.

EL PRIMER ‘CHORRIGOLAZO’
En 1994, los primeros avisos del nacimiento de una ‘Máquina celeste’ tuvieron la firma de Roberto Palacios. Hacía ya casi tres años desde que había debutado frente a Deportivo Municipal (1991). Sin embargo, difícilmente se imaginaba la envergadura de un gol fuera del torneo local.

De la mano de Oblitas, Cristal había llegado hasta cuartos de final de la Copa Conmebol y debía enfrentar al poderoso Sao Paulo, que había disputado la Copa Intercontinental los dos años anteriores. En Lima habían empatado 0-0, pero el volante había intentado de todo. Ya en Brasil se sacó la espina: desde casi 30 metros remató al arco y batió nada menos que a Rogeiro, el portero más goleador del mundo. Parecía una victoria épica, pero la ilusión murió con tres goles de Juninho. El cuadro celeste cayó, pero la actuación del peruano no se olvida.

SALUD X 3: EL TRICAMPEONATO
Entre ese mismo año y 1996, Palacios vivió una historia de ensueño. Cristal gustaba, ganaba y goleaba a cuanto rival se le cruce. Marcó 17, 10 y 8 tantos, respectivamente, además de 22 anotaciones en competencias internacionales. No era para menos: había llegado a octavos y cuartos de final en la Copa Libertadores. Entonces salió tricampeón y, por si fuera poco, fue elegido el mejor jugador en cada uno de esos tres años. La fanaticada de La Florida ya estaba en su bolsillo.

UN PERUANO INTERCONTINENTAL
El ‘Chorri’ ya jugaba en el Puebla de México y su entonces ex equipo Cristal caía 0-1 en Belo Horizonte ante Cruzeiro por la final de la Copa Libertadores de América 1997. Seguramente había soñado con disputar esa definición, y aunque se quedaría con las ganas, un golpe de suerte –mejor dicho, de buen juego- lo puso sobre el gramado de un partido aún más importante que ese. Así fue que ese mismo año vestía la camiseta azul del verdugo celeste contra el Borussia Dortmund por la Copa Continental. Perdió, pero dejó una buena impresión. Un zurdazo suyo desde el borde del área, luego de un rebote tras un centro, estuvo cerca de cambiar la historia. El guardameta logró salvarla casi con las uñas.

”TE AMO PERÚ”
A la par que destacaba en sus clubes, Roberto defendía como pocos la blanquirroja. El sueño era el Mundial Francia 98. Hacía 15 años que no lográbamos clasificar y esta vez parecía ser la vencida. ¿Por qué la afición sí creía? Entre otras razones, por Palacios. Basta mencionar tres partidos: contra Ecuador, tanto en Lima como en Quito, y contra Uruguay en nuestra capital. Primero desde 35 metros, después 20 y también cerca de los 30. Los ‘chorrigolazos’ ilusionaban y arrancaban emociones en las graderías y detrás de las pantallas. No se logró la clasificación, pero su virtuosa pierna derecha nos daría otras alegrías, entre ellas en el 2000, frente a Paraguay, al inicio de las Eliminatorias para Corea-Japón 2002. Su víctima: Chilavert. Ese bombazo con perfecta puntería hacia el vértice derecho del arco guaraní fue festejado de una manera imborrable: “Te amo, Perú”, decía el polo que llevaba debajo de su camiseta. No tenía que demostrar nada más.

UN CAMPEÓN INTERNACIONAL
Tras su paso por diferentes clubes de México, Brasil, nuevamente Perú, otra vez México y Colombia, el volante llegó el 2005 a la Liga de Quito (LDU). Marcó 23 goles en dos años y salió campeón. En la Libertadores llegó a octavos y cuartos de final, respectivamente. Recordó viejos tiempos con Juan Carlos Oblitas como director técnico y, más allá de una descomunal bronca en plena cancha para el olvido, Palacios dejó huella.

Hoy, a sus 39 años y con 2 décadas de carrera futbolística, el ‘Chorri’ le dijo adiós al fútbol profesional. Ya piensa en estudiar para ser DT, sueña dirigir al Sporting Cristal de sus amores y sacarlo campeón. Hoy en el Rímac gritan nuevamente “¡Chorri no se va!”, pero él ya tomó una decisión. Su juego se extrañará en cualquier estadio, pero sus ‘chorrigolazos’ solo se trasladarán a otras canchas.