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Museo Nicolini

La Molina

Lo primero que impresiona al visitante que llega al Museo del Automóvil Nicolini es el pulcro estado en que se encuentran estas joyas de la historia del automovilismo mundial. Y es que el empresario Jorge Nicolini ha pasado buena parte de su vida buscando en los rincones más inhóspitos de nuestro país y del extranjero autos clásicos que, luego de refaccionar con repuestos originales o fabricados por su propio staff de mecánicos, exhibe en su museo.
Entre los autos más representativos están un Wanderer Tandem de 1915 y un Stutz BB de 1928 (únicos en el mundo); un Allard K2 de 1950 (de los 119 que fueron fabricados); así como un Cadillac Fleetwood, que fue usado por cuatro de nuestros presidentes.
La colección privada de este museo que también cuenta con un taller de restauración propio que incluye planchado, pintura, tapicería, ebanistería y mecánica, es considerada la más importante de América Latina. Todo un orgullo para nuestro país.