Empresas detectan solo uno de cada diez casos de violencia contra la mujer

Según especialista de la Cooperación Internacional de Desarrollo, en esta problemática, la palabra del jefe puede tener mayor impacto que la de los parientes

VANESSA ANTÚNEZ

La violencia contra la mujer por parte de sus parejas es una realidad poco explorada por las áreas de gestión de talento de las empresas formales en el Perú.

“De 10 casos de violencia contra la mujer solo uno es percibido por recursos humanos”, detalló Christine Brendel, directora del Programa Regional ComvoMujer de la Cooperación Internacional de Desarrollo (GIZ) de Alemania.

Este es uno de los hallazgos que destacó Brendel del estudio Los costos empresariales de la violencia contra las mujeres en el Perú, realizado por la Universidad de San Martín de Porres con el auspicio de la GIZ.

Según el estudio, que encuestó a colaboradores y colaboradoras de 211 empresas peruanas, la violencia contra las mujeres en relaciones de pareja en Perú ocasiona una pérdida de productividad de más de US$6,7 miles de millones (3,9% del PBI), debido a los 70 millones de días laborales perdidos por tardanzas, ausencias o baja productividad.

Al respecto Brendel resaltó que para las empresas, la baja de productividad proviene principalmente de una tasa de presentismo, no de ausentismo. El ratio es de más del doble.

“El presentismo es la situación en la que una persona está presente pero no produce porque su mente está en otro lugar”, añadió.

Por otro lado, el estudio también revela que el costo que generan para las empresas los agresores en el rubro de presentismo es más alto que el que generan las víctimas.

PAPEL DE LAS EMPRESAS
En el mundo, tres de cada diez mujeres son víctimas de violencia y en el Perú, cuatro de cada diez son víctimas. Sin embargo, son pocas las empresas que toman decisiones directas para disminuir la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas.

Brendel indicó que las empresas deben primero “percibir el problema, luego actuar contra con el problema y relacionar a las víctimas con los servicios del Estado”.

Según la especialista, las compañías pueden establecer una política de tolerancia cero frente a la violencia contra las mujeres, realizar campañas contra la violencia o capacitaciones al personal para estar más atento al problema.

“En estos casos, la palabra de un jefe tiene mucho más impacto que la palabra de un pariente”, afirmó Brendel, quien expuso ayer sobre los impactos socioeconómicos de la violencia contra la mujer en el 18 Simposio Internacional Empresa Moderna y Responsabilidad Social, organizado por Perú 2021.