¿Lima ya justifica tener un centro comercial solo de lujo?

Esta es una idea descabellada o un proyecto viable, hablan expertos del sector 'retail'

¿Lima ya justifica tener un centro comercial solo de lujo?

Pagar medio millón de dólares por un exclusivo reloj o por encima de los US$150.000 en ternos a la medida no es un hábito de compra aislado a la realidad peruana. Existe la oferta y existe la masa poblacional que apuesta por el lujo y que justifica que marcas como Salvatore Ferragamo, Ermenegildo Zegna, entre otras, estén en nuestro país, aunque la frecuencia de visita a estas ‘boutiques’ sea menos constante que a tiendas comunes y silvestres.

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Pero, la robustez de la clase media y del segmento socioeconómico A/B y, en sí, del mayor poder adquisitivo de los consumidores será suficiente para el desarrollo de un centro comercial exclusivo para el lujo en Lima, alejado de la oferta atomizada de hoy. ¿Será esta una idea descabellada o una propuesta viable?

Para Eduardo Herrera, country manager de Parque Arauco en Perú, la evolución de la economía peruana ha generado inevitablemente el interés de marcas internacionales de lujo. Sin embargo, afirma, que la profundidad del mismo no justificaría la existencia de ‘malls’ íntegramente dedicados al lujo como sí ocurre (aunque parcialmente) en otras ciudades de la región como Sao Paulo.

“Muchas marcas de lujo, probablemente, abrirán sólo una tienda en el país, por lo que la selección de la ubicación será muy exigente y hasta habrá, eventualmente, algunos casos que decidan abrir tiendas con puerta a calle y no en centros comerciales”, comenta.

Si bien el país sigue creciendo, aunque no a tasas del 2013, aún no presenta un PBI que justifique ser aún una capital de lujo, afirma Ernesto Aramburú, director gerente de Inversiones y Asesorías Araval. “El mercado del lujo se va desarrollando conforme el país va creciendo”, asegura.

OTRAS REALIDADES Y ALTERNATIVA
Aramburú destaca que en Chile se han ido desarrollando y atrayendo marcas de lujo en un proceso de casi 10 años. “Primero un conjunto de marcas se asentó en la calle Alonso de Córdova que luego pasó a ser un bulevar de marcas especiales que no estaban en ningún ‘mall’, acompañadas de galerías de arte, restaurantes finos y locales especializados”, detalla.

En ese mismo país también, recientemente, Parque Arauco inauguró su distrito de lujo con nuevas marcas y un sector especial. Este tipo de propuestas es, probablemente, lo que se vea en los siguientes años en Lima más que un ‘mall’ exclusivo para el lujo.

Este es el caso del nuevo centro comercial Camino Real. “Por el posicionamiento que tendrá Camino Real como el único fashion mall de la ciudad, sí aspiramos a constituir un barrio de lujo dentro del proyecto. Las conversaciones que hemos venido sosteniendo con diversos operadores de este segmento, muchas de ellas enmarcadas en las relaciones que desarrollamos a propósito del reciente lanzamiento del Boulevard de Lujo en el mall Parque Arauco de Santiago, confirman que existe un importante interés por llegar al país. Resulta evidente que estos operadores tienen muy claro lo que implica para esta ciudad el distrito de San Isidro, y en particular, la zona adyacente al Club El Golf”, asegura.

Queda claro que no basta solo tener una economía sana para atraer a las marcas de lujo, sino también estas evalúan indicadores como las barreras arancelarias, los costos de importación o las paridades cambiarias (por citar tres variables) que pueden dificultar la operación. Si no se dan las condiciones adecuadas también puede salir de un mercado como es el caso de Louis Vuitton que salió de Argentina, acota Herrera.