Salto tecnológico para dejar atrás el hambre en el campo

A través del proyecto Mi Chacra Productiva, los campesinos más pobres de Huancavelica recibirán un apoyo del Estado para, de una vez, lograr mantenerse por sí solos

*Por Iana Málaga N* Hace poco más de un año, Jaime Colca lograba ganar S/.250 mensuales en los trabajos eventuales que realizaba como jornalero. “Con eso tenía que comprar todos los alimentos para mantener a mi familia”, dice este campesino de la provincia de Tayacaja en Huancavelica. Su situación cambió cuando recibió capacitación para adaptar en su predio un paquete de tecnologías agrarias que hoy le permiten cultivar productos que mejoraron su dieta. De hecho, si uno visita su parcela es difícil creer que meses atrás Jaime poseía un terreno baldío donde actualmente produce col, brócoli, nabo, lechuga y apio. “Ahora he duplicado mis ingresos y el 20% de mi producción la vendo en los mercados”, cuenta Jaime, quien pertenece a la Federación Provincial de Campesinos de Tayacaja (Fepcat). Esta es una asociación que viene capacitando a 200 familias de Tayacaja en técnicas de cultivo y hace tres años se unió a un proyecto promovido por el Instituto por una Alternativa Agraria (IAA) para mejorar la productividad de campesinos en extrema pobreza. “Hemos logrado que 30.000 familias de Cusco, Junín, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Puno logren producir alimentos para su autosostenimiento”, señala Carlos Paredes, director del IAA. Pero esto no se logró de un día para otro. Hace 15 años el IAA inició sus operaciones al realizar diversos ensayos para lograr que 14 comunidades campesinas de la microcuenca de Jabón Mayo, en el Cusco, desarrollen un sistema de riego por aspersión que les permitiera no depender del agua de la lluvia para regar sus pastos. Sobre esa base, la comunidad logró implementar en cinco años un paquete de 18 tecnologías agrarias para criar ganado y cultivar en pequeños invernaderos productos como cebolla, ají panca y tomates que no crecen en terrenos a más de 3.800 metros de altura. Y luego surgió la idea de expandir esta experiencia, gracias al trabajo de los yachachiq (maestros, transmisores de saber). “Ellos son líderes campesinos que ya aplicaron las tecnologías en sus parcelas y ahora les toca transmitir sus conocimientos a sus iguales”, explica Paredes. La campesina Rosa Congora es una yachachiq, pertenece a la primera promoción de maestros formada hace tres años en Huancavelica. “Mi predio me sirve como material didáctico para instruir a otros”, dice la dueña del minifundio donde se observan frescas lechugas, acelgas, tomates y unos 170 cuyes en su corral. *DE LO PRIVADO A LO PÚBLICO* En sus 15 años de acción, el IAA ha recibido financiamiento de ONG internacionales. No obstante, Moisés Yáñac, presidente de Fepcat, dice que estos recursos no siempre son fijos, por lo que en distintas ocasiones se ha solicitado apoyo financiero del Gobierno. Aunque no es fácil que una intervención privada la asuma el Estado, este año el Mimdes creó el proyecto Mi Chacra Productiva, que tomará como ejemplo la labor realizada por el IAA, para dotar a siete mil familias de diez tecnologías agrarias. A través del Foncodes, recibirán S/.1.100 en equipos y semillas para mejorar su productividad. Tal como asegura la ministra de la Mujer, Carmen Vildoso, otro objetivo de Mi Chacra Productiva es dirigirse a familias beneficiarias de Juntos que estén a punto de salir del programa, luego de recibir durante cuatro años S/.100 mensuales por parte del Estado. Sin embargo, al parecer, este año el proyecto no podrá avanzar como se esperaba, pues solo ha recibido S/.10 millones de los S/.150 millones que el Mimdes pidió al Ministerio de Economía para ayudar a 100 mil familias rurales. ¿Y por qué un proyecto que se basa en una intervención exitosa no recibe más apoyo? Una fuente del MEF responde que, debido a la crisis internacional, en el presupuesto de la república del 2009 se ha dado prioridad a las obras de infraestructura. Sin embargo, la misma fuente señala que los ministerios han recibido un presupuesto más alto que el obtenido en el 2008 y tienen facultad de replantear sus recursos según sus prioridades. Efectivamente, el presupuesto asignado para el Mimdes el 2009 es de más de S/.875 millones, en comparación con los S/.350 millones que se le otorgó en el 2008. Entonces, solo queda esperar los resultados de Mi Chacra Productiva para que el Gobierno dé más apoyo a una propuesta que apoya al campesino para que se convierta en su propia fuente de desarrollo. *Las regiones unen sus fuerzas* Durante el lanzamiento de Mi Chacra Productiva, realizado la semana pasada en Huancavelica, la ministra de la Mujer, Carmen Vildoso, manifestó que, en amparo de la Ley 29337, los gobiernos regionales y locales tienen la potestad de apoyar esta iniciativa. La referida norma establece que los gobiernos regionales y locales pueden destinar hasta un 10% de su presupuesto de inversión en desarrollo para apoyar proyectos que busquen mejorar la competitividad productiva. Por lo pronto, Vladimiro Huaroc, presidente regional de Junín, señaló que su gobierno apoyará Mi Chacra Productiva, al ofrecer un financiamiento de S/.5,6 millones en el 2009 y S/.38 millones en el 2010 para atender a 100 familias de 129 distritos de Junín. Por su parte, David Salazar Morote, presidente de Apurímac, anunció ayer que, gracias a un esfuerzo conjunto entre el gobierno regional y los gobiernos locales, en el 2010 se destinará S/.17 millones para la ampliación del proyecto en esa región. *LAS CIFRAS* S/.4.000 Mensuales pueden ganar los campesinos que han aplicado las 18 tecnologías desarrolladas por el IAA en sus chacras. 1.750 Yachachiq existen en el país. Cada uno se encarga de controlar las labores de 10 familias campesinas.

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