"El fantasma de la tramitología", por Waldo Mendoza

El nuevo 'paquete' económico, es saludable para el mediano plazo, pero no sirve para el corto plazo, opina el economista

"El fantasma de la tramitología", por Waldo Mendoza

WALDO MENDOZA
Jefe del Departamento de Economía de la PUCP

Cuando la economía se desacelera, siempre aparecen los que le echan la culpa al “modelo neoliberal” o a la “falta de reformas y confianza para las inversiones”. En las últimas semanas, desde el lado de los reformistas, ha surgido la teoría de que la economía se ha parado por un exceso de tramitología. No es una broma.

La economía no crece desde noviembre del 2013. Según la cifra desestacionalizada del INEI, el PBI de abril está por debajo del de noviembre pasado. Esta cifra está limpia del “efecto Semana Santa”.

Pero lo increíble – solo en el Perú puede pasar eso– es que el diagnóstico dominante atribuye que este crecimiento cero se debe al exceso de tramitología que ha paralizado la inversión privada.

Para que esto tenga sentido, algún indicador de tramitología debería haberse elevado considerablemente en los últimos tres trimestres, período en el que se desacelera la inversión. ¿O será que esta plaga se ha ido acumulando en los últimos 15 años y recién ha explotado hoy?

El exceso de tramitología puede ser un problema y su solución importante para el destino de largo plazo de la economía peruana. Pero es peligroso vincularlo al ciclo económico.

El origen del enfriamiento de nuestra economía está claro: el contexto externo ya no es tan bueno.

Por un lado, los términos de intercambio han descendido en 6% en el tercer trimestre del 2013, 9% en el cuarto trimestre y 11% en el primer trimestre de este año y, por otro lado, en el último año, han salido US$3.066 millones de capitales de corto plazo.

Este choque externo ha hecho caer el crecimiento de la inversión privada, de más de 10 % anual en el segundo trimestre del 2013 a solo 2 % en el primer trimestre de este año.

Como en casi todos los choques externos de nuestra historia, la parada de la inversión está vinculada al descenso de los precios de los minerales. El choque externo también explica que las exportaciones no crezcan desde hace varios trimestres.

El panorama se ha agravado con la detención de la inversión en los gobiernos regionales por los casos de corrupción y la postergación del ingreso a todo dar de Toromocho.

Este enfriamiento se veía venir (“Empezó el aterrizaje suave”, El Comercio, 25/7/13) y no se ha actuado con la premura y la actitud preventiva requerida desde el BCR y el MEF.

El paquete de medidas lanzado por el MEF la semana pasada, en buena medida vinculado al problema de la tramitología, es saludable para el mediano plazo, pero no sirve para el corto plazo.

Las herramientas para enfrentar un enfriamiento económico son clásicas.

Como la economía está fría, la inflación se caerá sola en los próximos meses, por lo que no hay excusa para que el BCR no baje la tasa de interés de referencia.

Por otro lado, la política fiscal de este año es inexplicablemente contractiva. En el período enero-mayo de este año el superávit fiscal del sector público es mayor que el del mismo período del 2013. Hay que girar rápidamente hacia una política fiscal expansiva.

Si no se ponen en marcha estas medidas, confiando que el paquete anunciado reavive los ánimos de los inversionistas, va a ser muy difícil que la economía crezca por encima de 3% en este año.