"Una meta de inflación difícil de cumplir", por Hugo Perea

"El tener una meta tan exigente genera pocos réditos” considera el economista jefe de BBVA Research Perú

"Una meta de inflación difícil de cumplir", por Hugo Perea

Para el 2017, la inflación volvería a estar dentro del rango meta.(Foto: Archivo El Comercio)

Por: Hugo Perea, economista jefe, BBVA Research Perú

Desde enero del 2007, la meta de inflación del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) es de 2%, con un punto porcentual hacia arriba y otro hacia abajo. En la práctica, esta definición implica un rango entre 1% y 3%. Sin embargo, desde esa fecha, la inflación solo ha estado dentro de este rango alrededor del 29% de los meses transcurridos. ¿Es esto evidencia de que el Banco Central está haciendo un mal trabajo?

 

En mi opinión, este no es el caso. Efectivamente, la inflación ha excedido el límite superior de 3% del rango meta la mayor parte del tiempo, pero no por errores en la conducción de la política monetaria sino por una continuidad de choques de oferta que han afectado los precios domésticos de los alimentos y los combustibles. Además, el proceso de normalización de la política monetaria en EE.UU., la caída de los precios de nuestros principales productos de exportación y la reversión de los influjos de capitales han generado presiones al alza sobre el tipo de cambio que han inducido un incremento de los precios de insumos y bienes de consumo importados expresados en moneda local.

¿Hubiera podido el BCRP hacer “algo más” para “meter” la inflación al rango? La respuesta es sí, pero para ello hubiera tenido que inducir una contracción de la demanda interna vía fuertes incrementos en las tasas de interés, con el costo de agravar la desaceleración cíclica de la economía.

Desde luego, la falta de cumplimiento para alcanzar la meta de inflación puede erosionar la credibilidad del BCRP, elemento esencial para que la política monetaria actúe de manera eficiente. Por lo tanto, resulta pertinente preguntarse si se debe revisar el nivel de la meta.

Para definir este nivel usualmente se toman en cuenta dos aspectos: el sesgo en la medición de la inflación (cuando se mide la inflación con el IPC tiende a estar sobrestimada) y un nivel adicional para compensar ciertas rigideces en la economía que la alejan de su equilibrio de largo plazo. La evidencia para economías avanzadas sobre estos dos elementos lleva a ubicar la meta en un nivel que, usualmente, es del 2%. 

A pesar de que la economía peruana está sujeta a los vaivenes de la economía mundial y de los mercados financieros globales, así como a choques recurrentes de oferta, el BCRP se impuso una meta similar a la de economías avanzadas. Durante un tiempo, una meta “dura” tuvo mucho sentido para dar más confianza en la moneda nacional y ayudar a desdolarizar la economía. Pero hoy, cuando nadie considera que la inflación en el Perú es un problema y las decisiones de los agentes privados de dolarizar sus portafolios parecen responder a otros factores, el tener una meta tan exigente genera pocos réditos, y más bien costos en términos de credibilidad porque no se puede cumplir. Tal vez sea el momento de revisarla.

 


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