Se requiere liderazgo ¡y del responsable!, por Alberto Verme

El escándalo de corrupción por el que atraviesa el Perú ya afecta su perspectiva como destino de inversión.

Se requiere liderazgo ¡y del responsable!, por Alberto Verme

Los empresarios esperan que sean los peruanos quienes asuman liderazgo, propicien inversiones y hagan renacer la confianza, asegura Verme. (Foto: Raul Singh)

Por Alberto Verme, presidente del Grupo de Clientes Institucionales de Citi

Sostuvimos recientemente una reunión con empresarios de diversas nacionalidades, especializados en invertir en proyectos de infraestructura. La mayoría tenía inversiones en Latinoamérica y todos habían visitado el Perú. 

Entre los temas por debatir, estaba el del modelo de inversión. También nos solicitaban que explicáramos las razones por las que debían seguir invirtiendo en el Perú y que, por favor, les aclarara las noticias sobre los sobornos relacionados a los grandes proyectos de infraestructura en el país. 

Luego de un profundo debate, concluimos que el Perú tenía logros encomiables en materia macroeconómica, pero que por el momento preferían tomarse una pausa en cuanto a nuevas inversiones. Que de escoger entre Brasil y el Perú, optarían por invertir en el primero, dado que los avances del sistema judicial en materia anticorrupción los animaban a hacerlo. Y recomendaban que fuesen los mismos peruanos en estos momentos los que liderasen el esfuerzo de reconstruir la confianza en el país y que hiciesen realidad uno de los famosos y muy oportunos dichos de Winston Churchill: “¡Nunca desaprovechemos una crisis!”. 

LAS BONDADES DEL PERÚ

El diálogo estuvo enfocado en el largo plazo y se habló de las fortalezas de una economía de alto crecimiento, con una base de exportación diversificada, un Estado en proceso de modernización y mayor ahorro interno. El Perú ha dejado de depender de dinero externo, y en la actualidad se cuentan con numerosas alternativas para financiar inversiones en el mercado local, y así paliar cualquier desmejora en el ámbito internacional. 

Además, el valor de la moneda se cotiza libremente y no padece fluctuaciones tan amplias como en otros países emergentes. 

El seguro que tendrían que pagar por invertir en el Perú suele ser más barato que lo que cuesta invertir en Brasil, Colombia, México, Turquía, Rusia o Sudáfrica. Eso se debe en gran medida a la buena reputación crediticia que ha tomado dos décadas construir: no se vislumbran riesgos que puedan debilitar los sólidos atributos financieros. 

El sistema bancario goza de amplia liquidez y refleja índices de capitalización comparativamente sólidos. 

El Perú, además, ofrece fuentes de financiación ampliamente diversificadas, algo sui géneris para inversionistas extranjeros. Adicionalmente al financiamiento bancario tradicional, se puede optar por emisiones de bonos en divisas o en moneda local por vencimiento de más de 30 años. La Bolsa de Valores de Lima ha tenido uno de los mejores rendimientos de la región y puede también servir como fuente de financiación. 
¿Crecimiento sostenido y sostenible? “Pero explícanos cómo es que ha crecido tanto y por un período tan largo”. 

INVERSIONES

El modelo de crecimiento está basado en inversiones, pues en esta etapa de desarrollo se considera fundamental que la inversión, nacional y extranjera, sirva como la principal generadora de empleo, de ingreso, de consumo y de servicios. El país goza de ventajas competitivas en sectores muy atractivos, como el minero, el agroindustrial y el turístico. Además, nuestra población tiene un perfil demográfico muy juvenil, lo que augura décadas de progreso. 

Las metas son ambiciosas y se aspira a seguir mejorando. Como país, el Perú se esmera en ser cada vez más competitivo e invertir en educación, eslabón del desarrollo, y en mejorar la inversión en infraestructura. 

La misión como nación se concentra en erradicar la pobreza absoluta. Los programas sociales han contribuido a mejorar los índices básicos de desarrollo, pero el Perú aún cuenta con una cuarta parte de la población que sobrevive con niveles de ingreso mínimos. 

¿INVERTIR EN EL PERÚ?

Los empresarios están muy impresionados por los logros alcanzados por el Perú y seguirán tomando en consideración las oportunidades que se les presenten. 
No tienen duda del modelo de crecimiento ni ven con malos ojos el sistema de asociaciones público-privadas para promover la inversión. Pero esperan que sean los peruanos quienes asuman liderazgo, propicien inversiones y paulatinamente hagan renacer la confianza que definitivamente se ha visto mermada por los sucesos de corrupción.

En cuanto a los fundamentos macroecónomicos, el país ha desarrollado sólidas reformas que se han visto reflejadas durante años como uno de los países con crecimiento económico más alto del mundo: todo modelo requiere revisión, mas no consideramos prudente realizar cambios demasiado bruscos. No se deben olvidar en reconocer que el panorama internacional ha contribuido tremendamente al desempeño económico, siendo el crecimiento de China y los bajos tipos de interés dos factores que difícilmente coincidan nuevamente por tan largo periodo.
 
Recordemos cuando Churchill nos repetía: "nunca debemos desaprovechar una crisis, ya que de ellas se aprende mucho más que de cualquier victoria".

ENTRE el PERÚ Y BRASIL 

Entre el Perú y Brasil, ¿en cuál invertirían? Por ahora en Brasil. Se ha seguido de cerca los esfuerzos en materia judicial y sienten que las autoridades han actuado con contundencia, solidificando las bases democráticas. Se han vistos gratamente sorprendidos por la manera cómo su propio sistema judicial se sigue imponiendo en la encomiable tarea de limpiar a Brasil de la corrupción y vislumbran que el panorama para nuevas inversiones está llegando a su punto de inflexión; y por ende, están más predispuestos a invertir. 

Por último, los inversionistas sugieren que, además de fortalecer los fundamentos económicos, los peruanos se aboquen a que sus instituciones muestren madurez , aplicando el rigor de la justicia de manera responsable. Solo así se podrá hacer realidad la sugerencia de Churchill y vencer los‎ síntomas de indignación, decepción y frustración que las noticias actuales generan. Depende de los propios peruanos el ejercer liderazgo y del responsable.

 


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