¿Es la comisión más importante que la rentabilidad en las AFP?

Pérdidas en los fondos pone en el tapete la gestión que se realiza, pero parece que nadie se cambia de AFP por el precio sino por las ganancias

¿Es la comisión más importante que la rentabilidad en las AFP?

LUIS DAVELOUIS LENGUA / DÍA_1

¿Qué es más importante? ¿El precio (la comisión que las AFP cobran por administrar los fondos de pensiones) o la rentabilidad de esos fondos?

El gerente general de Prima AFP, Rubén Loaiza, afirma sin ninguna duda: “La rentabilidad, definitivamente; según nuestros estudios, el precio está en cuarto o quinto lugar a la hora de decidir”.

Loaiza apoya su tesis de este modo: “si la comisión fuera un atributo diferenciador, la AFP más cara, que tiene una comisión 30% más alta que la mía, no debería tener afiliados, todos los debería tener yo”.

De acuerdo, esa puede ser la tendencia del mercado, pero no necesariamente es lo mejor. Basta recordar la forma en la que funciona el crédito pignoraticio: las altísimas tasas de interés que se cobran y las condiciones exigidas.

Con una pensión –como explica el propio presidente de la Asociación de AFP, Luis Valdivieso– puede ser peor: “Hay gente con muy bajos ingresos y hablarles de ahorro de largo plazo es complicado porque sus necesidades inmediatas los apremian”.

Pero, entonces, si el precio por un servicio no es determinante para cambiar al proveedor, debe serlo la calidad de ese servicio. Y hablamos, claro, de la rentabilidad de las AFP.

¿DA LO MISMO?
Como se hace evidente en el gráfico que acompaña este artículo, los resultados de rentabilidad no distan mucho entre sí.

Eso tiene que ver con varias cosas, entre ellas, que la concentración de las inversiones es muy similar, de AFP a AFP, (casi todas invierten en lo mismo y en proporciones muy parecidas) y no existe un punto de referencia o ‘benchmark’ contra el cual medirse.

“Según las simulaciones que hemos hecho, un 1% extra de rentabilidad consistente, a lo largo de toda tu vida laboral, puede significar una mejora de hasta 30% en tu pensión”, sostiene, sin embargo, Loaiza.

Pues bien, la rentabilidad de las AFP varía muy poco de una a otra y, la verdad, las diferencias (que sí pueden variar en más de 1% entre una y otra de un mes al siguiente) no es –para nada– consistente en el tiempo. ¿Cómo se mide eso, entonces, desde el punto de vista del afiliado?

Alguna vez, un importante funcionario de la superintendencia de Banca, Seguros y AFP nos confesó que “los que se hayan pasado al sistema privado desde el sistema nacional de pensiones, no van a sentir la diferencia de uno o dos puntos porcentuales de rentabilidad entre una y otra AFP, eso funciona para los afiliados que serán pensionistas puros del sistema, cuando este tenga 30 años de funcionamiento, o más”. No es muy alentador.

Lo cierto es que a mayor tiempo de aportaciones, mayor posibilidad de que el fondo propio sea afectado por esas, en apariencia, minúsculas diferencias de rentabilidad entre las cuatro AFP.

RENTABILIDAD REAL
Cuando se creó el sistema privado de pensiones, se estimó que con una rentabilidad real anual promedio de 6% y una densidad de cotizaciones de 70%, al cabo de 35 años de aportes, el afiliado podría acceder a una pensión equivalente al 70% de su último salario.

A la fecha, la rentabilidad real promedio neta ronda el 8%, así que cabría esperar que la tasa de sustitución sea algo más del 70% en las condiciones citadas si se mantiene la tendencia como hasta hoy. La prueba de que eso no funciona aún: la tasa de reemplazo (pensión como porcentaje del sueldo) hoy es de alrededor de 40%. Muy bajo.