"Hay temor de que se frene la inversión por el ruido político"

Alberto Rodríguez, director del Banco Mundial, alerta que el aspecto político podría postergar las inversiones en el Perú

"Hay temor de que se frene la inversión por el ruido político"

Las familias elevaron sus ingresos, pero mucho de ello se diluye al resultar caro acceder a los servicios, sostiene Alberto Rodríguez. (Foto: Miguel Bellido / El Comercio)

El Perú será del 5 al 12 de octubre de este año la sede de las Reuniones Anuales de las Juntas de Gobernadores del Grupo del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), evento que no ocurría en América Latina desde 1967 cuando se realizó en Río de Janeiro, Brasil. La elección de nuestro país es a modo de reconocimiento del buen manejo macroeconómico y las mejores perspectivas de crecimiento, manifestó Alberto Rodríguez, director del Banco Mundial para Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela. Pero alertó que el ruido político es el mayor riesgo que podría detener las inversiones, lo que afectaría la sostenibilidad del dinamismo económico. 

 

¿Cómo se vienen preparando para la realización de la Junta de Gobernadores del BM y el FMI?
En el BM tenemos una agenda de estudios y de trabajo sobre macroeconomía, políticas sectoriales, descentralización, entre otros, que se desarrollarán en el “Road to Lima 2015”, una iniciativa de diálogo y debate entre autoridades económicas, académicas, representantes de la sociedad civil y el sector privado. Esto se dará a lo largo del año, de cara a la realización de estas reuniones. Al ser el 2015 un año pre electoral en Perú, esperamos que estos temas formen parte de la agenda pública y sean tomados por los candidatos (presidenciales).

¿Tienen programado acciones dirigidas para esta próxima coyuntura de debate político electoral?
En los cambios de Gobierno siempre preparamos en el BM unas notas donde brindamos nuestra opinión de qué va bien en el Perú y cuál es la agenda a futuro. Son notas sin tinte político que compartiremos con los candidatos, porque queremos poner esos temas a la agenda pública y que no solo se queden en las mesas de los ministerios. 

Un tema puesto en la agenda pública es la eliminación de barreras burocráticas, pero todavía la solución no está del todo claro, ¿cómo podríamos hacer para resolverlo?
La tramitología está muy ligado al tema de la descentralización, pues ocurre que los entes descentralizados interpretan a su modo las normas, y cada uno crea su propio esquema. Entonces la persona que va a invertir en minería o en cualquier negocio, si lo hace en La Libertad o Ica va a pasar por trámites burocráticos muy diferentes, lo cual genera un costo enorme para quien invierte. Esto es un poco de la imperfección de la descentralización.

Definitivamente la descentralización arrastra una distinta interpretación de las normas a nivel regional, pero ¿qué otros problemas han identificado?
Hay muchos otros. En Perú ha habido una descentralización simétrica, lo cual es un problema pues se asume que todos los municipios son lo mismo. Hay que hacer correcciones que no son nada fáciles, pero tampoco son imposibles, y hay lecciones en la región. Brasil, México y Colombia han hecho descentralizaciones asimétricas donde dependiendo del tamaño y la capacidad, las entidades reciben ciertas responsabilidades y prerrogativas y otras no, y eso permite que por lo menos haya un control de riesgo. Pero en Perú no hay siquiera una entidad de Gobierno central responsable del tema de la descentralización, que haga cosas como los ministerios de regionalización que brindan capacitación a los funcionarios locales.

Aunque de alguna manera el Ministerio de Economía y Finanzas está asumiendo la capacitación a los gobiernos regionales y locales para que sepan cómo gastar...
Pero eso es una formación procedimental del gasto, no hay una forma de liderazgo regional, del manejo del Estado, de cómo coordina una región con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones para lograr que el dinero no se gaste en parques sino en vías de comunicación. Eso es parte de los desafíos en la descentralización.

A ello se suma el problema de la corrupción de algunas autoridades regionales y locales durante el año pasado...
Algunos observadores dicen que esa corrupción se dio porque aprendieron a gastar en el último año de sus respectivos gobiernos. La movilización de recursos es fundamental, pero vemos un cálculo escalofriante. Perú aparece muy bien en la reducción de la pobreza y de la inequidad por el aumento de los ingresos de las familias, especialmente en los más pobres. Pero cuando hacemos la misma medición con acceso a servicios, desaparece la ganancia. Las familias tienen más dinero pero los municipios no tienen la capacidad de proveer los servicios. El drama viene cuando la familia está tomando ese dinero y lo está gastando en una educación privada de mala calidad para sus hijos.

¿Cuál es la evaluación del aspecto económico del Perú?
En mi opinión hay unas políticas muy bien dirigidas en torno a la participación privado pública (para las inversiones en infraestructura). Pero lo que me llama la atención es que siento que los empresarios están un poco desconfiados y no necesariamente por el momento económico, pues creo que a los empresarios les está yendo bien, además entienden que hay un ciclo económico en el cual el Perú marcha sin mayores dificultades, y es el segundo país que tendrá mayor crecimiento este año, después de Bolivia. Lo que noto es que hay una desconfianza más por el aspecto político.

Esa desconfianza se dejó sentir en la reciente reunión del “Bloomberg Perú Investment Outlook”, ¿a qué podría conllevar esa situación?
Me da un poco de temor que se frene la inversión por el ruido político. Esta desconfianza genera una sensación entre los empresarios de preferir que mejor conviene esperar un momento antes de seguir invirtiendo.

Aunque las cifras del Banco Central de Reserva ya dan cuenta de las cifras negativas en la inversión privada al cierre del 2014, y se espera una recuperación...
Las inversiones ya se han frenado, pero el temor es que estamos a un año y medio de concluir el Gobierno, que es mucho tiempo. El país no puede darse ese lujo, no va a crecer a 4% la economía si no hay inversión privada. Esa desconfianza, sensación de zozobra que no está en lo económico sino más en lo político, lo noto muy fuerte en los empresarios. En el evento de Bloomberg, el ministro de Economía, Alonso Segura, habló de las medidas para alentar las inversiones, lo cual gustó al empresariado, aunque tuvieron algunas dudas sobre si se podrán implementar. Percibo también que el tema es entender en parte qué quiere el Gobierno y para dónde apunta. 

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