Reguladores: ¿Se realiza una selección inteligente?

Pese a los cambios hechos por el gobierno, aún hay factores que impiden atraer a nuevos y mejores postulantes

Reguladores: ¿Se realiza una selección inteligente?

El proceso de selección de los presidentes de los reguladores está en su recta final.

La selección del consejo directivo de los reguladores de los servicios públicos –telecomunicaciones, transporte, energía y minas, y agua y saneamiento– cobra gran importancia en esta coyuntura de escándalos de corrupción. Estas entidades velan por los intereses de los usuarios y son garantía para quienes quieran invertir en estos sectores. Sin embargo, no han estado libres de controversia. 


Presidentes y miembros de sus consejos directivos –máximas autoridades de estos organismos– han sido acusados formalmente por delitos: Juan Carlos Zevallos, ex presidente de Ositrán (2007-2012), cumple hoy prisión preventiva por corrupción; y Marco Torrey Motta, ex director de Osiptel (2008), fue denunciado por supuestamente favorecer a la empresa Telefónica. Asimismo, a inicios de año, Patricia Benavente, presidenta de Ositrán, renunció abruptamente al cargo al cuestionar el perfil técnico de las decisiones adoptadas en el consejo directivo. 

Todo esto retoma relevancia en la coyuntura actual: el proceso de selección de los presidentes de los reguladores está en su recta final. 

PROBLEMAS
En febrero, el gobierno modificó las pautas para la selección de miembros del directorio. Por ejemplo, se amplió de 5 a 15 días hábiles para presentar los documentos necesarios para postular a estos cargos, y se facilitaron los requisitos formales para presentar documentos. Con esto y un mayor despliegue publicitario de la convocatoria, el gobierno buscaba atraer más postulantes. Sin embargo, según la última lista de finalistas, la mayoría no tiene perfiles nuevos. Para varios especialistas, esto trasluce el problema de fondo que padecen los reguladores: la reducida cantidad de postulantes y no tener a los mejores del mercado. 

Por ejemplo, en el proceso de selección para la gestión que concluye se tuvo que hacer una segunda convocatoria para Osiptel y una tercera para Ositrán, recuerda Fernando Cáceres, fundador de la asociación de Contribuyentes por Respeto. 

En esto también influye el que la decisión final para la designación del presidente del regulador la tiene el presidente de la República. “Si de la terna seleccionada nadie lo convence, puede no escoger a nadie y se debe empezar otra vez el proceso”, señala Alejandro Falla, socio de Bullard, Falla, Ezcurra Abogados. 

También influyen tres factores adicionales. Primero, los presidentes de los reguladores ganan un sueldo bruto de S/15.600 –los directores ganan S/1.500 por cada sesión de consejo–. Segundo, una vez que dejen el puesto no pueden trabajar en el rubro por el lapso de un año, agrega Falla. 

Por último, no pueden haber estado vinculados al sector que regularán durante el año previo, salvo como usuarios, anota Cáceres. 

Para el economista Santiago Dávila, socio de EA Consultores, la suma de la cantidad excesiva de requisitos que el Estado exige, con la baja remuneración y el alto riesgo que se asume con el puesto, desincentiva a los posibles postulantes. 

PROPUESTAS
Dávila considera que es irreal pensar que la remuneración del sector público puede equipararse a la del sector privado. Sin embargo, señala que en otros países la diferencia es de alrededor de 30%, mientras que en el Perú es mucho mayor. 

Este Diario pudo conocer que el Ejecutivo incrementaría el sueldo de los presidentes de los reguladores a S/25.000. Si bien se trataría de un aumento del 60%, a este monto se le deben realizar descuentos, por lo que el incremento real sería menor. 

Falla considera que es necesario repensar el sistema de reguladores. En ese sentido, propone una remuneración para los funcionarios durante el año posterior al cargo, durante el cual no pueden ejercer en el sector privado, a fin de aminorar este impedimento. 

Pese al corte técnico que se espera de los reguladores, Dávila reconoce la necesidad de que este organismo siga la línea del gobierno de turno. En ese sentido, preferiría que este factor político se sincere con la inclusión de uno de los cinco miembros del directorio –no el presidente– como representante del gobierno, pues esto permitiría fluidez y coordinación. 

Pese a ello, el especialista sí considera necesario que el concurso de selección deje de estar a cargo del Estado y pase a un tercero, como sucede en el sector privado a través de los cazadores de talento (headhunters). 

Falla toma el caso del Tribunal de la Defensa de la Competencia de Chile (lo que aquí sería el Indecopi): cuatro de sus seis miembros son elegidos por el banco central del país sureño. 

Asimismo, para tener una mayor oferta de postulantes, sería necesario ampliar el espectro de búsqueda: por ejemplo, permitir que profesionales extranjeros estén a la cabeza de los reguladores, señalan los especialistas consultados para este informe.

Pese a los problemas descritos, destaca la estabilidad que tienen los presidentes de los reguladores, en comparación con la rotación que ha habido en las cabezas de otros organismos estatales. Por ejemplo, la Sunafil, entidad encargada de la fiscalización laboral en el ámbito nacional, en su primer año de creación tuvo cuatro superintendentes distintos, comenta Dávila. 

¿CÓMO DEBE SER UN PRESIDENTE?
El presidente de los reguladores debe tener conocimiento técnico de la materia por ser regulada y, a la vez, principios de gobernanza clara, señala Caroline Gibu, directora ejecutiva de Ciudadanos al Día (CAD). 

Gibu detalla que se esperan predictibilidad y un gobierno abierto en la regulación de los servicios públicos. Es decir, transparencia, rendición de cuentas y participación ciudadana. 

Al respecto, Alejandro Falla, socio de Bullard, Falla, Ezcurra Abogados, opina que se ha deteriorado este último punto, pues las propuestas legislativas de los reguladores pocas veces incorporan los comentarios sobre aspectos sustanciales por parte de los regulados.