Sedapal y Wong se enfrentan por terreno ubicado frente a La Atarjea

Entidad pública quiere operar en el área una planta de tratamiento de lodos, vital para el abastecimiento de agua

Sedapal y Wong se enfrentan por terreno ubicado frente a La Atarjea

DARWIN CRUZ FIESTAS

Un terreno de 185 mil m² ubicado en el fundo Vicentello, frente a la planta de tratamiento de agua La Atarjea, es el centro de disputa entre la corporación Wong y Sedapal.

La empresa estatal encargada de administrar el servicio de agua potable en la capital quiere el terreno en mención para poder operar una planta de tratamiento de lodos, la cual aseguraría que Lima y el Callao no sufran de desabastecimiento de agua potable en un futuro cercano pues facilitaría el mantenimiento de La Atarjea.

Sin embargo, como el terreno no le pertenece, quiere hacerse de este a través de una expropiación. Esta expropiación ya ha sido aprobada por la Comisión de Vivienda del Congreso y estaría por ser ratificada esta semana en el pleno del Parlamento.

La historia de este terreno es un vaivén que comenzó en 1972, cuando se declaró de necesidad pública la ampliación de la planta de agua potable Gustavo Laurie (hoy La Atarjea), por lo cual los terrenos aledaños, entre ellos el fundo Vicentello –cuyo propietario era la empresa Migone Negociación Agrícola La Virreyna–, fueron expropiados.

Ya con los terrenos adjudicados a Sedapal, se construyó una planta de tratamiento de lodos. Pero en el 2006, una sentencia de la Corte Suprema revirtió el terreno en favor de Migone Negociación La Virreyna. Dos años más tarde, la firma agrícola vendió el terreno a la inmobiliaria Nazhao, propiedad de la corporación Wong, la cual quiere construir un centro logístico en este predio.

ASUNTO DE INTERÉS GENERAL
Si bien Sedapal no quiso declarar para El Comercio, “por ser un tema que se trata en el Congreso”, el principal argumento para justificar la expropiación, según su oficina de prensa, es que los estanques reguladores con los que cuentan actualmente están próximos a llegar a su capacidad máxima.

“En los estanques 1 y 2, que tienen capacidad de 500 mil m³ y 1 millón de m³ de agua, respectivamente, se sedimentan anualmente un aproximado de 300 mil m³ de lodo […] De no entrar en funcionamiento la planta, disminuirían las capacidades de los estanques, lo que generaría el desabastecimiento de agua potable en Lima y Callao”, afirma la justificación de motivos del dictamen de la Comisión de Vivienda del Congreso.

Este detalle, dice el congresista Carlos Bruce, miembro de la comisión, ha pesado para dar pase libre a la expropiación.

COSTOS Y MEDIO AMBIENTE
Edgar Callo, gerente de Centros Comerciales e Inmobiliaria de la corporación Wong, afirma que la expropiación es innecesaria porque Sedapal cuenta con espacio suficiente en La Atarjea para desarrollar el proyecto a un precio menor.

“Sedapal tendría que pagarnos US$70 millones por el terreno, además de un 5% adicional como indemnización. Es un gasto innecesario, cuando podrían construir una planta en sus instalaciones por US$2 millones”, afirma Callo.

Los cuestionamientos no solo van por el lado económico, sino también por el ambiental. Callo asegura que el tratamiento de lodos sería hecho al aire libre: “Al secarse el lodo pueden liberarse partículas nocivas para el ser humano”. Quisimos comprobar la veracidad de este detalle, pero Sedapal no nos brindó información.

De ser cierto, la empresa estatal atentaría contra el medio ambiente “porque tanto los lodos de arena y los de partículas más finas son considerados residuos peligrosos y requieren un tratamiento especial”, explica Víctor Maldonado, presidente electo del Capítulo de Ingenieros Sanitarios y Ambientales del Colegio de Ingenieros.

César Gamboa, director de Políticas de Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), dijo que si bien no conoce el tema, Sedapal ha debido de analizar el posible daño en un estudio de impacto ambiental.

Por lo pronto, el congresista Carlos Bruce espera las respuestas de Sedapal a todos estos cuestionamientos para el miércoles de esta semana, antes de que el dictamen pase al pleno.