El ‘boom’ del vino asalta la capital: disfrute de un recorrido por los mejores bares

El creciente consumo de este licor y la calificación del Perú como el país con la carta de vinos más surtida de Sudamérica promueven la creación de bares solo para enófilos

Por Catherine Contreras

“En esta esquina se bebe vino como se toma agua”. Lucho Sologuren es claro y preciso; él no bromea al tratar de explicar cómo es que desde hace cinco años el consumo del vino por copa (y botella también) ha logrado un importante crecimiento en lugares especializados, como el que él abrió en la calle Berlín, en el barrio miraflorino donde crecieron sus padres y donde él mismo vive hoy junto con su familia.

Fue su esposa Vanessa quien, después de un viaje a Mendoza (Argentina), donde descubrió su pasión por los vinos y conoció los dispensadores por copa (‘winekeeper’), tuvo la idea de traer uno a Lima, ubicar cuatro mesas en el primer piso de su casa y, a puerta cerrada, ofrecer a los interesados la experiencia de beber un lote de vinos españoles por copa, acompañados de una tabla de cuatro quesos.

La idea pegó inmediatamente y nació La Esquina Wine Bar, que después de cinco años ya tiene 34 mesas y un promedio de 180 a 220 enófilos que la visitan los fines de semana para, como dijo alguna vez la especialista en mostos y piscos Soledad Marroquín, “beber vinos sin corbata”.

“Aquí no te preocupas por nada, no hay protocolo, te estacionas y entras. Sigue siendo el mismo sitio desenfadado de siempre”, explica Sologuren, quien recibe por igual a los principiantes como a los experimentados, pues su política siempre ha sido asumir que “de vinos no sabemos nada”. O, mejor dicho, que nunca se deja de aprender.

En La Esquina Wine Bar, el visitante encontrará una oferta de 28 vinos por copa, rosados y blancos a la temperatura correcta, lo mismo que tintos y, ahora también, espumantes y oportos, además de una larga carta de piscos que ya empieza a sorprender a los entendidos.

Los precios de las copas varían entre 14 soles los más sencillos (pero buenos, eso sí) y 34 soles los de alta gama. En el caso de botellas, reúnen una oferta de 180 bodegas de todo el mundo, cada una representada con 2 o 3 etiquetas, a precios que van desde 50 soles la botella hasta los ‘grand crus’ franceses de miles de dólares.

Sologuren explica que las etiquetas de los ‘winekeeper’ cambian casi todas una vez al mes, con el fin de elegir a partir de las preferencias del consumidor la bodega del mes, para un producto cuya relación calidad-precio oscile entre 55 y 65 soles.

Y como el peruano no puede beber sin comer, la oferta culinaria también está presente aquí. Lucho y Vanessa Sologuren han pensado en piqueos para que cada quien quiera maridar sus vinos a gusto. Podrá encontrar tablas de quesos de España, Holanda, Alemania, Suiza y Francia, así como fiambres nacionales e importados, junto con una selección de tapas y montados para dos personas (de 22 a 26 soles, cada una con seis piezas), que varían entre carnes saladas y frutas con quesos y jamones, en casi 30 variedades distintas.

Además están los clásicos de La Esquina: tortilla española, champiñones en aceite de oliva, piqueo del bosque para vegetarianos. “Hoy en día La Esquina presenta una cocina italiana que desde hace dos años hacemos con insumos de origen. Son 12 clásicos [ragú a la boloñesa, pesto genovés y otros] que demuestran que a La Esquina no solo se va a beber, también a picar e incluso cenar”, apunta Sologuren.

VINOS EN LA MOLINA
Muy lejos de Miraflores, la avenida Raúl Ferrero se convirtió también, hace un par de años, en punto de concentración de los enófilos de la zona este de Lima. Dos importantes tiendas de vinos y licores, decanas ambas en la comercialización y distribución de mostos en el Perú, decidieron responder a ese naciente interés de los enófilos locales por experimentar vinos de distintas cepas, procedencias y precios.

Edwing Torres, quien hace 20 años abrió El Pozito como una tienda de licores en los alrededores de Dasso, en San Isidro, incursionó en la comercialización de vinos y en diciembre del 2007 creció hacia La Molina. El diseñador Jordi Puig le ayudó a crear lo que sin duda debe ser una de las tiendas más grandes de vinos y licores de Lima, y que ahora también se ha transformado en El Bar del Pozito, un lugar de grandes dimensiones.

La cava con capacidad para 5.000 botellas y el concepto de biblioteca donde está distribuida una amplia variedad de licores es el marco en el que el enófilo se puede sentar a la mesa y disfrutar la oferta de un ‘winekeeper’ de ocho etiquetas en bar más cuatro en la zona de cava.

En este ambiente de dos pisos, un promedio de 110 personas pueden disfrutar de música de los años 80 (chill out los días de semana), mientras se animan a degustar en una copa Riedel mostos por un monto de 15 a 16 soles (para vinos cuyo precio de botella es de 17 dólares, en promedio), con la guía del sommelier Miguel Albrecht. Los vinos de la cava también están a disposición por botella y se paga el derecho de descorche (15 soles).

Y para acompañar cada vino, la propuesta la pone Zimmermann. En su carta se anuncian tentadoras albóndigas de chorizo, tequeños de lomo, costillas a las siete hierbas, sándwiches de roast beef o el Zimmermann XO (jamón campestre, quesos emmental y gruyère y tomates al orégano), tablas diversas (como la einswein, de codos de cerdo horneados y acompañados con chucrut de Porfirio o pepinillos encurtidos; o la Berna de asado de lomo, cuello horneado, lomito ahumado, panceta horneada y queso maasdam holandés) y ensalada antes que los postres.

ZONA DE CATA
La propuesta de Almendáriz Wine Bar, comandada en La Molina por el sommelier y consultor en vinos Julio Almendáriz Rocha, tiene un estilo diferente. En el segundo piso de la tienda (cuya primera sede, de San Isidro, abrió hace 17 años), donde hace poco más de dos años se ubicaba una pizzería, está hoy este ‘wine bar’ en el que la calidez es lo que prima. Un escenario que cada martes acoge a verdaderos aprendices de este mundo, pues Almendáriz se concentra en difundir la cultura del vino a través de catas guiadas y de libre acceso, entre 8:30 y 10:30 de la noche (capacidad limitada a 30 personas).

Aquí el ‘winekeeper’ permite el servicio por copa (Schott Szwiesel) de ocho mostos, seis blancos y dos tintos, a un precio que oscila entre 25 y 35 soles. Además, la amplísima carta de vinos (integrada por espumantes ‘divertidos’, sauvignon blanc ‘fresco’, merlot ‘amigo’, rosados ‘oportunos’, el ‘rey’ cabernet sauvignon y más) propone la experiencia de descorchar una botella y disfrutarla entre amigos en un ambiente agradable y con el servicio preciso.

En cuanto a acompañamientos, Julio Almendáriz reconoce que aquí no hay maridajes propuestos. Todo es a elección del enófilo, respetando sus gustos y preferencias.

Así, la carta de piqueos es variada e incluye opciones frías y calientes. Carpaccios, causitas, las infaltables tablas de quesos y jamones, además de brochetas, tortellinis rellenos de ricotta, pizzetas, langostinos al panko y otras delicias para tener una experiencia completa.

DE VUELTA EN MIRAFLORES
En Cantuarias, en el corazón de Miraflores, Víctor Becerra y un grupo de amigos abrieron en febrero del año pasado Cepas Restobar, un lugar que inicialmente fue ideado para el disfrute del vino (manejaban al inicio un promedio de 160 etiquetas), pero que con el tiempo fue cambiando el concepto y adaptándose a las exigencias de un mercado dominado por turistas y jóvenes.

Dentro de esta línea, su carta (los socios son aficionados al buen comer) incluye pocos platos, pero de línea creativa y gourmet, como el codillo de cerdo ahumado y rostizado o la paella amazónica.

“Tratamos de ofrecer un restobar, una barra completa con la opción de ir a cenar”, explica Víctor, quien reconoce que hoy tienen mucho menos etiquetas de vinos argentinos, chilenos, españoles e italianos, pero que las que tienen son muy selectas. Y también que la cerveza ha ganado campo en el gusto de su público objetivo (tienen una gran gama de marcas, que incluye todas las peruanas y muchas internacionales). En su oferta de vinos, el servicio por copa apunta a brindar dos tintos de cepas diferentes y un blanco, a un promedio de 16 soles.

¿A DÓNDE IR?
LA ESQUINA WINE BAR
Berlín 920, Miraflores (altura de la cuadra 10 de la av. Pardo). Teléfonos: 652-7255 / 816*7486

EL BAR DEL POZITO
Av. Raúl Ferrero 1083, La Molina. Teléfonos: 719-3011 / 719-3012

ALMENDÁRIZ WINE BAR
Av. Raúl Ferrero 1335, La Molina. Teléfonos: 365-9770 / 817*5496

CEPAS RESTOBAR
Cantuarias 263, Miraflores. Teléfono: 775-7769


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