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Pena de muerte para la Penitenciaría

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Los trabajos de demolición empezaron en el pabellón destinado a la residencia del Director, y en la parte alta de los muros que colindan con la avenida Bolivia, avenida España y Paseo de la República. Foto: Archivo Histórico El Comercio

El 26 de mayo de 1961 los internos de la Penitenciaría empiezan a ser trasladados a otra prisión para comenzar la demolición de la histórica prisión, construida en el siglo XIX por disposición del presidente Ramón Castilla, y ubicada en donde hoy se encuentra el Hotel Sheraton y el Centro Cívico de Lima.

Cuadrillas de trabajadores, provistos de palas y picos iniciaron la demolición del vetusto edificio de la Penitenciaría, que fue diseñado para albergar a 350 reclusos. Los trabajos de demolición empezaron en el pabellón destinado a la residencia del Director, y en la parte alta de los muros que colindan con la avenida Bolivia, avenida España y Paseo de la República.
 
Las obras en un principio no demandaron mucho esfuerzo y tiempo, debido a que los materiales empleados en la construcción de la Penitenciaría fueron adobe y tierra básicamente.
 
Paralelamente, se inició el traslado de los reos de la Penitenciaría. Alrededor de sesenta internos fueron transportados en vehículos, y con una adecuada vigilancia, al Callao. Desde allí fueron embarcados rumbo a El Frontón, donde permanecerán hasta que se encuentre listo el nuevo grupo de edificios que conformarán la Cárcel Departamental, en la carretera a Canta.
 
El 30 de mayo se reanudó el traslado de delincuentes hacia El Frontón, debido a que para mediados de junio se necesitaba tener totalmente desocupado el lugar, pues para esa fecha estaba programada la subasta de los terrenos.
 
En la Penitenciaría estuvieron recluidos personajes como el presidente Augusto B. Leguía. Esta prisión fue conocida también como el Panóptico y su construcción estuvo a cargo del arquitecto Maximiliano Mimey. La obra fue inaugurada a mediados de 1862.