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Luces

Arte arequipeño en peligro [FOTOS]

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"Entierro en Sachaca", óleo sin fecha del maestro Teodoro Núñez Ureta.

Caso 1: El dibujante arequipeño Alberto Vargas volvió a Arequipa en 1958, tras décadas de fama en Nueva York como autor de las más célebres 'pin-up'. Al llegar a la Ciudad Blanca para visitar a sus familiares fue recibido en el aeropuerto como una celebridad. El dibujante engreído por Hugh Hefner en "Playboy" fue objeto de múltiples homenajes, entre ellos la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad. Para devolver tantas atenciones, Vargas regaló cuatro de sus valiosísimos originales: uno sería sorteado entre los lectores del diario "El Pueblo", otro fue el premio mayor del concurso de pintura que organizaba la Pinacoteca del Museo Histórico Municipal y dos más para ser expuestos al lado de las obras maestras de la pintura arequipeña, en las salas de esta institución. Don Alberto nunca volvería al Perú, pero dejó en su ciudad natal cuatro de sus sonrientes muchachas.

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¿Qué pasó con ellas? Un abogado obtuvo el premio sorteado por el periódico y, a su muerte, uno de sus hijos lo vendió a un coleccionista extranjero. El premio de pintura recayó en el acuarelista Manuel Morales Guzmán, cuyos hijos afirman que nunca han visto ese original. Las dos chicas Vargas que se supone debían estar protegidas en el museo tampoco dan señales de vida. El último registro de su presencia data de 1977, en un listado realizado a máquina por un funcionario. Hoy se desconoce su paradero.

Caso 2: El pintor alemán Mauricio Rugendas pasó por Arequipa en 1843. Algunas semanas fueron suficientes para dejar testimonio de su paso en dibujos y pinturas. Cuatro de ellos estaban registrados en el mismo listado a máquina. "Chola arequipeña", "Autorretrato", "Misti" y "Paisaje arequipeño" son los títulos de estas obras de valor incalculable que, simplemente, desaparecieron de un museo que no contaba con vigilancia ni algún tipo de control. Fue un robo a pedido.

Caso 3: En sus memorias, don Guillermo Zegarra Meneses, fundador del museo y su director vitalicio, señalaba que una de las piezas más valiosas de la colección era un autorretrato de Mariano Melgar, realizado en Lima  tras graduarse de abogado. Un dibujo naif, realizado por el mismo poeta. Hasta hace 8 años podía verse en el museo arequipeño. Hoy no. 

—No todo está perdido—
Todos estos robos han quedado expuestos en el trabajo del dibujante Omar Zevallos, recogido en el primer catálogo de la Pinacoteca del Museo Histórico Municipal, solventado por Caja Arequipa. El libro, además de historiar las joyas que aún conserva, ofrece evidencia de cómo maltratamos nuestro patrimonio artístico. "Me sorprende que un museo que guarda la tradición de la pintura arequipeña sea tan menospreciado y saqueado", afirma Zevallos.

Actualmente, el presupuesto que el municipio destina para el museo apenas cubre el mantenimiento del local ubicado en Plaza San Francisco 407. Entre otras cosas, Zevallos lamenta la ausencia de un guion museográfico: "Entras al museo y ves cuadros colgados con las leyendas equivocadas. Esto sucede en la segunda ciudad del país, con un patrimonio tan rico que no sabe valorar. Si la propia autoridad principal no se preocupa, ¿qué podemos esperar?", se pregunta.

La actual administración ha intentado poner algo de orden, asistida por jóvenes estudiantes de historia de la Universidad San Agustín. Hasta entonces, parte de los cuadros estaban en un desván, maltratados y sin inventariar. Para la confección de este catálogo se revisó, uno por uno, los 300 cuadros de su acervo, algunos de los cuales eran desconocidos para los propios administradores del museo.

A pesar de sus indignantes pérdidas, el museo mistiano conserva aún una importante muestra de la evolución y originalidad de la pintura arequipeña, con obras de maestros como Vinatea Reynoso, Núñez Ureta, Sabogal, Calvo de Araujo, entre otros. Para el especialista, todas estas secciones deberían reconstruirse. La voz de alerta está dada.


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