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Luces

Creadores despiden a grandes figuras que nos dejaron en 2016

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Carrie Fisher, David Bowie, Lucila Campos y Rodolfo Hinostroza. Solo cuatro de las grandes figuras que nos dejaron en 2016. (Fotos: Agencias/El Comercio)

Enrique Planas

Carlos Magan (13 de enero), por Czar Gutiérrez

Una vida extrema, excesiva, jalonada por internamientos de desintoxicación, refugiado en cuatro cuerdas. Demasiado invierno para el chico de Chaclacayo que soñaba con ser una estrella del punk. Alto, rubio, ojos verdes. Tachonado de cuero e imperdibles, ‘Boui’ encarnó al ‘poseur’ glamoroso y decadente. Pero detrás de aquella audacia teatral alojaba un clavo de dolor. Los comas diabéticos solo fueron un síntoma de algo más profundo y cruel. Que deslumbraba y daba miedo al mismo tiempo. Es el bajo de Voz Propia cuya longitud de onda cada día suena mejor.

Eduardo Chirinos (17 de febrero), por Jorge Eslava

Todavía lo veo entrar a mi casa, demorado unos pasos detrás de Jannine. Ella saluda sonriente; él, entretenido con algún libro dejado en la consola del vestíbulo. Gran abrazo y comentario ingenioso sobre el motivo de su distracción. Nos sentamos y el poeta, con los audífonos en el estuche, se dedica a retozar con ellos como si fueran su  juguete favorito. Con sutileza, cambia el sentido de las palabras que decimos y descompone su orden sintáctico. Convertido en el último de la fila repite travieso lo que asegura haber escuchado. Grandes risas y él, contento, procede a ponerse los audífonos.

Umberto Eco (19 de febrero), por Jorge Villacorta

Más allá de su inteligencia, erudición y sapiencia intuitiva, Eco poseía el don de la lengua. La elegancia en el verbo y la expresión justa eran su estilo. Encarnó el sentido común en artículos para los diarios. Cultivó la desmesura en novelas que versan sobre el desfase de la literatura del XIX de menor calibre frente a las catedrales de Tolstoi, Flaubert y James. Fue un lingüista suelto en el mercado, de “obra abierta”, académica y asequible, que nos alienta a ver las construcciones culturales como experimentos vitales en estética y comunicación. Tal vez haya sido el último intelectual en busca del alma.

Imre Kertész (31 de marzo) por Claudia Salazar

¿Cómo escribir sobre el horror? ¿Cómo escribir la lucha del individuo frente a la devastación de la Historia? ¿Cómo afrontar el abismo que separa la experiencia y la escritura? Son estas las preguntas fundamentales del arte en el siglo XX; preguntas que fueron centrales en la literatura del húngaro Imre Kertész, ganador del Nobel en el 2002. Escribió "Sin destino", una de las mejores novelas del siglo XX, anclada en el cotidiano horror de los campos de concentración nazis, como una respuesta frente a los totalitarismos. Su poética nos recuerda que toda escritura implica una ética del existir.

Zaha Hadid (31 de marzo), por José Orrego

Si algo me llamó la atención de  la arquitectura de la anglo iraquí Zaha Hadid fue la sensación de estar atisbando un futuro alternativo. Pasó gran parte de su vida esperando hacer posible lo que fueron unos dibujos fantásticos, que finalmente construyó. Fue una figura polifacética, que logró brillar en el firmamento de los 'starchitects'. Para muchos, su prematura muerte marca el final de una era de arquitectura 'flamboyante', para dar paso a una neorracional que busca evitar lo que algunos consideran excesos y otros reconocen como genialidad.

David Bowie (10 de enero), por Pauchi Sasaki

No se puede valorar el legado de David Bowie analizando únicamente su música. Bowie es reconocido como uno de los pioneros en explorar una nueva forma de lírica, la llamada ópera rock, en la cual el concepto, el arte visual, la construcción de personajes y la música confluyen para comunicar al público una historia (lineal o no lineal) fuera de los cánones establecidos alrededor del 'opera house'.

Bowie nos ha regalado abrumadoramente su talento y elegancia en más de 28 álbumes. Nos demostró que el pop es un género capaz de comunicar masivamente el temperamento de la ambigüedad, convirtiéndose en un catalizador de preguntas e ideas. De inicio a fin, tuvo una fascinación por transportarnos a otros mundos, y quizá ese sea su mayor legado: recordarnos que siempre encontraremos belleza si miramos más allá de las estrellas.

Toshiro Konishi (17 de abril), por Rafael Piqueras

Cocinero, cantante, bromista, artista, padre, esposo, amigo. Todo eso y más en un pequeño hombre de acento japonés que escogió al Perú  por encima de su país natal. Nos conocimos más allá de las ollas y sartenes, y tuve suerte de tenerlo como maestro tanto en la cocina como en la vida.

De su cocina no hay mucho que pueda agregar. Dedicado, metódico, impecable y perfeccionista, logró transmitir esa pasión no solo a sus comensales, sino también a su equipo. Cocineros fieles que hoy le rinden honor y mantienen su recuerdo a través de su comida.

Abbas Kiarostami (4 de julio), por Ricardo Bedoya

Es imposible concebir el cine de autor de estos tiempos sin el aporte del iraní Abbas Kiarostami.  Recogiendo la lección de Rossellini, se lanzó a la realización de un cine posible, concebido como “arte pobre”. Austeridad y mirada humanista son rasgos de sus mejores títulos: “¿Dónde está la casa de mi amigo?”, “Close Up”, “Y la vida continúa”.  Ellos privilegian el registro del tiempo que transcurre modelando la luz de los paisajes. Sus películas están atentas a la captura de lo aleatorio que irrumpe en el rodaje. Por eso las vemos como ensayos que sorprenden y como procesos de aprendizaje.

Miguel Gutiérrez (13 de julio), por Javier Arévalo

Siempre fue para mí un hombre mudo. Lo conocí junto a quien sería luego su ex amigo, Oswaldo Reynoso, otro ausente. Yo tenía 23 o 24 años; comenzaban los noventa. Lo entrevisté varias veces cuando sus libros por fin comenzaron a editarse. Convergimos en encuentros y presentaciones, pero lo recuerdo más detrás de los vidrios del Haití, como en una cinta muda. Cuando llamabas a su casa, contestaba lacónicamente: “Sí”, luego silencio, y a cada pregunta respondía con monosílabos. En su vida la tragedia no fue extraña; en su obra, la poesía tampoco.

María Rostworowski (6 de marzo), por Gustavo Rodríguez

Nacida en 1915 en Barranco, cuando aquel era un bucólico pueblo unido a Lima por un tranvía eléctrico, María Rostworowski se hizo historiadora con el brío de una locomotora. Hija de un noble polaco y de una heredera puneña, abandonó el molde de la burguesía y llevó cursos libres en San Marcos. Siempre iba al lugar de los hechos, estudiaba fuentes directas y se rodeaba de expertos en diversas disciplinas. Su desmitificadora “Historia del Tahuantinsuyu” y sus estudios sobre las comunidades preíncas dan fe de esta mirada amplia y original. Murió a los 100 años, cerrando una vida de aventuras que incluyó una etapa como misionera en el leprosorio de San Pablo, junto al padre del presidente Kuczynski. Su sonrisa era dulce y, me consta, difícil de olvidar.

Juan Gabriel (28 de agosto), por Fernando Vivas

La historia dirá si acertamos quienes lo apreciamos en su hora: ¿a que no es el José Alfredo Jiménez o el Armando Manzanero de su generación? ¿A que no es lo que va quedando, lo que va cambiando, de esa misma tradición pero adaptada al México más diverso y despatarrado?  Para subir a ese cielo (o bajar a esas profundidades), Juanga taladró muchas capas, desde la fronteriza Juárez al Palacio de Bellas Artes, pasando por la cárcel de Lecumberri  y Televisa. Tímida estética gay, ñoñez de autoyuda, huecas afectaciones. ¡Qué importa! Las canciones quedan.

José Bravo (8 de septiembre), por Ricardo Sumalavia

Una breve temporada fui alumno libre en la Universidad de San Marcos. En realidad solo asistí a las clases de José Antonio Bravo. Fue muy amable conmigo. Yo ya había leído sus novelas "Barrio de broncas" y "La hora del tiempo". Me sorprendió la diferencia entre su voz pausada, sabia, como la de un papá oso, y las voces trepidantes de sus libros. Él estaba fascinado por la oralidad. Para él, era posible sentirle un pulso a la voz y esta a su vez mostrar el ritmo de la vida urbana. Luego optó por una vida más discreta, callada, escuchando su propia voz.

Rubén Aguirre (17 de junio), por Fernando Armas

¡Querido profesor Jirafales!  Ya no lo veremos con su puro mientras pone cara de asombro ante la respuesta de uno de sus alumnos en la escuela. Se fue el protagonista de muchos sketchs y parodias del gran elenco del maestro Roberto Gómez Bolaños, y con él se despide también el enamorado, el consejero, el profe, el aguacil, el caquito, el maestro longaniza, el ferrocarril parado, las chapas que siempre saben poner los alumnos en el cole. Te llevas mi infancia, profesor Jirafales, te llevas mis primeras risas de TV, pero tu imagen, tu talento y tu inmensa presencia quedan en la retina y la mente de los que vimos "El Chavo del 8".

Prince (21 de abril), por Enrique Planas

Cambió el mundo de la música agitando su látigo de terciopelo. Puede ser que Jackson se llevara todos los flashes animando zombis con “Thriller”, pero fue con un tema como “When Doves Cry”, corte de  “Purple Rain” (1984), que los adolescentes entendimos qué significaba ser provocador. Desafiando los límites, construyó una máquina que era puro ritmo y melodía. Y además de eso, nos enseñó que la identidad no es una marca de nacimiento, sino un proceso de cambio permanente. Detrás de sus alias, su identidad fue líquida, controversial y única.

Oswaldo Reynoso (24 de mayo), por Alberto Fuguet

No todos los escritores triunfan en vida ni menos en su tierra. Oswaldo de alguna manera lo hizo. En tono menor, a su manera. Fue un maestro y una figura de culto. Era una alternativa, era distinto, era raro, era otro. No fue el más premiado, pero la hizo. Cuidó con celo no estar adentro, estar levemente marginado, mirando. Su universo pop-mestizo-queer urbano de chicos de piel cobriza y gozosa tiene ahora miles de lectores. Reynoso apostó por sí mismo y triunfó. Ahora falta el empuje final: que estalle en el continente para salvar a todos esos inocentes que están extraviados.

Peter Shaffer (6 de junio), por Osvaldo Cattone

Cuando vi en Nueva York "Equus", me deslumbró. Corrí donde su representante, quien me la cedió  por unos irrisorios 1.500 dólares, y la presenté en Lima con gran éxito. Creo que la gente no la comprendió, pero tenía una atracción erótica muy fuerte y un desnudo de pareja que se comentó mucho en el 78. Adoré "Amadeus", que vi con Ian McKellen, que creo es su texto más logrado. Shaffer fue un autor muy interesante, inteligente, sin miedo a la controversia, de temas diversos, donde enfrentaba culturas disímiles. Sus títulos son un referente en el teatro moderno.

Ricky Tosso (11 de septiembre), por David Carrillo

Actor, comediante, conductor de todos los formatos, productor: Ricky se jactaba de haber hecho de todo en la TV, y de que solo le había faltado hacer noticieros. Pero sentía que en el teatro le faltaba mucho por hacer. Ricky era grande, no solo de estatura o de espaldas: era grande por todo lo que podía abarcar. Al final de una sola conversación con él se generaban, como mínimo, dos proyectos, cinco chistes, una cena improvisada y una teoría para crear una obra teatral de éxito. Amaba actuar porque era su forma de generar vínculos. Y vaya si lo logró: todos queremos a Ricky Tosso.

Las únicas veces en las que lloramos con #RickyTosso en la TV, fue de tanto reírnos con sus ocurrencias. Por eso, este homenaje es para recordarlo como él hubiese querido: con la alegría que siempre nos dio este maestro de la comedia ► http://goo.gl/m74q0U Que en paz descanse.

Posted by Diario El Comercio (Perú) on lunes, 12 de septiembre de 2016

Mario Delgado (4 de octubre), por César de María

Mario Delgado fue el creador de Cuatrotablas, uno de los grupos más importantes de la historia del teatro peruano en el siglo XX. Nos dejó el tercer teatro, aprendido con Eugenio Barba y enraizado en el cuerpo del actor como primera verdad escénica. Fue el primero en usar términos como 'laboratorio' o 'antropología teatral' en nuestra escena, y fue además el creador de un evento tan constructivo como altruista, el Encuentro Ayacucho 78. Crítico siempre del Estado, del Ministerio de Cultura, donde lo velaron, nunca tuvo nada bueno que decir.

Luis Arias Vera (8 de octubre), por Jaime Higa

En los 80 tuve mi primer acercamiento al arte pop peruano de los 60. Las obras que me causaron mucho impacto fueron los sobres de correo gigantes de Luis Arias Vera que marcaron un derrotero importante, ese énfasis por documentar una época pero también el carácter viajero y temporal de estos objetos, que han terminado siendo una crónica de las exposiciones y eventos en los que participó. En un arranque doblemente pop, asistido por una canción de Lucha Reyes, me gustaría mandarle a Verita una carta mía gigante al cielo como las que él hacía.

Darío Fo (13 de octubre), por Alberto Ísola

Indiscutiblemente en la liga mayor de la dramaturgia italiana, con Ruzante, Goldoni, Pirandello y De Filippo. Dario, como lo llamaban los italianos, era también uno de los actores más extraordinarios que haya tenido el privilegio de ver y conocer. ¿Merecía el cuestionado Premio Nobel en 1997? Releo hoy sus dos textos más representados, "Misterio bufo" (1969) y "Muerte accidental de un anarquista" (1970), y siento que tienen lo específico y lo eterno de las verdaderas obras maestras. Su carcajada lúcida y a la vez visceral estará siempre con nosotros

Rodolfo Hinostroza (1 de noviembre), por Enrique Sánchez Hernani

Si solo hubiese sido por "Consejero del lobo" (1965), "Contra Natura" (1971) y "Aprendizaje de la limpieza" (1978), Hinostroza tendría bien ganado un lugar preeminente en el cielo bruñido que aloja a los poetas con sabiduría. En vez de eso optó también por ser cuentista, dramaturgo, astrólogo y fino sibarita. Entre sus amigos volcó otras virtudes: cocinero espléndido, conversador inacabable, paciente escucha de desdichas ajenas, y, nuevamente, hombre desprendido que hacía crecer su mesa en reiterados convites. Cómo no quererlo entonces, cómo no extrañarlo ahora.

(Video: El Comercio)

(En video: Una entrevista de Víctor Ruiz Velazco a Rodolfo Hinostroza)

Leonard Cohen (7 de noviembre), por Sergio Galarza

"Tu fan" es el título traducido de un disco homenaje a Cohen que editó en 1991 "Les Inrockuptibles". Se trata de un tributo irregular en el que destacan las versiones de R.E.M., Pixies y John Cale. Y una versión es lo que un músico hizo por sus seguidores y lo que estos pudieron hacer por sí mismos como alumnos aventajados. No hay muchos grados de separación entre Cohen y R.E.M. y Cale, pero sí con Pixies. Así, sin analizar las circunstancias al detalle, puede afirmarse que la influencia de esa voz aristócrata y solemne como un rompecorazones a sueldo abarca más géneros que el propio, y que, como en el caso de otros grandes creadores, su legado llegará hasta el futuro por canales insospechados. Cohen siempre tendrá fans.

Lika Mutal (7 de noviembre), por Miguel Rubio

Querida Lika: recibo el encargo de escribir unas palabras para ti mientras estoy en el desierto, pensándote. Sincronicidad, dirías tú, y no te faltaría razón. Cómo no imaginarte en Paracas a punto de iniciar vuelo con tus inmensas telas, como alas sostenidas por Gam, tu compañero. Venías a meditar, a recoger el viento con el que luego interrogabas a las piedras, y por eso pudiste encontrar revelación en ellas. Nos dejas "El ojo que llora", laberíntico camino que diseñaste para que tengamos un lugar para recordar, hoy convertido en espejo de piedra de una dolorosa memoria.

Juan Javier Salazar (1 de noviembre), por Alfredo Márquez

¿Qué tal si vamos a España, secuestramos a su rey, exigimos un rescate en oro para devolverle la libertad, lo cobramos y después honramos nuestra palabra ejecutándolo en plaza pública, no sin antes haberlo persuadido de abdicar de su poder y de rendirse en apostasía abjurando de su propia fe? Así recuerdo uno de los innumerables "proyectos verbales de arte" del genial Juan Javier Salazar, en un diálogo con Teresa Velázquez (entonces directora del Centro Cultural de España). Juan Javier sonreía de oreja a oreja mientras se imponía el silencio incómodo de rigor.

Crose (10 de octubre), por Juan Acevedo

Creador de muchos personajes de tiras cómicas y una de las presencias más características del humor gráfico en los diarios peruanos, Carlos Roose debutó en “La Tribuna” en 1946 y publicó  por décadas en el diario “Ojo” (“En lugar de morirme en mi casa, prefiero morirme ahí dibujando”, me dijo). Su humor, de sabor popular, atiende a la vida de barrio, espacio común donde surgen situaciones y el habla nuestra de cada día. Su personaje Pachochín se basaba en metáforas verbales del lenguaje coloquial que este “hombre pegado a la letra” entendía en su primera denotación. Así lo recordaremos: inspirando cariño y sonrisas

Robert Vaughn (11 de noviembre), por Hernán Migoya

El último de "Los siete magníficos" del filme de John Sturges murió octogenario sin abandonar los rodajes. Su carrera estuvo especialmente vinculada a las ficciones televisivas desde los años 50, aunque 1960 resultó su mejor año, al ser nominado al Óscar por "The Young Philadelphians" y coprotagonizar el 'remake' en clave de western de "Los siete samuráis", de Kurosawa. Siete décadas en la TV le hicieron pasar también por 13 episodios de "Los magníficos". Y fue el primer actor famoso en oponerse públicamente a la Guerra de Vietnam. O sea, fue triplemente magnífico.

Jack Abugattás (28 de noviembre), por José Miguel Valdivia

Jack es uno de los pioneros en el diseño de moda peruano. Su partida me trae recuerdos de cuando empezábamos a hacer que la industria y el diseño se vean por igual. Su ritmo pausado le dejaba mirar las cosas a su alrededor y crear. Su orden y su calma le permitían dedicar atención a los detalles. Su formación lo hizo un virtuoso del uso del color y de las texturas.  Además de ser un creador, siempre supo que el lugar de un diseñador no está en las fotos o en los flashes de la pasarela, sino en las vitrinas y en las calles, entre la gente que lleve puesta su ropa.

George Michael (25 de diciembre), por Dany Salvatierra

Hastiado del prototipo de hombre gay educado e inofensivo que le impuso la sociedad británica, George Michael batalló con tabloides y disqueras para construir una de las trayectorias más personales del pop. Tras su debut en solitario con “Careless Whisper”, el público le dio la espalda cuando se atrevió a hablar de la voracidad de su apetito sexual y de la relación abierta que mantenía con su novio de entonces. Dueño de una irreverencia que volteaba la torta a los escándalos y de un memorable meneo de caderas, el ídolo de los 'skinny jeans' desteñidos por fin descansa en paz.

Su muerte sorprendió al mundo entero. El cantante George Michael falleció en Navidad y aquí recordamos su amplia trayectoria musical que hizo de él un ícono del pop con inolvidables temas como "Last Christmas", "Careless Whisper" y "Faith" ► https://goo.gl/03v7Rk

Posted by Diario El Comercio (Perú) on lunes, 26 de diciembre de 2016

Eliseo Subiela (25 de diciembre), por Edgar Saba

Eliseo robó para nosotros ese tiempo usurpado que no nos pertenece, para crear una extensa cinematografía que nació del lado más luminoso de su corazón. "Hombre mirando al sudeste", "El lado oscuro del corazón" o "Despabílate amor" –película ganadora del primer Festival de Cine de Lima organizado por El CCPUCP– son tan solo una pequeña parte de su legado. Como director del festival tuve la oportunidad de conversar con él en muchas ocasiones. Y me seguiré encontrando con él porque son los muertos los que resucitan a los vivos.

Carrie Fisher (27 de diciembre), por Patricia Villanueva

Crecí siendo la menor de cuatro hermanos y la única mujer, en una casa llena de hombres y de ciencia ficción. Muy pocas de las figuras de acción, robots o naves me representaban y vivía frustrada buscando la manera de ser igual que ellos. Recuerdo el día en que mi papá me regaló la figura de acción de la princesa Leia. Entonces ya no había ninguna diferencia entre ellos y yo. Yo era esa mujer que no necesitaba que nadie la rescatara y podía patear traseros sin esperar la validación de nadie. Ese personaje no solo era Leia; también era Carrie Fisher. Una mujer fuerte, luchadora, valiente e irreverente. Yo era una niña de 8 años empoderada por la idea de una gran mujer. Aprendí que no tenía que ser princesa, sino que podía llegar a ser generala. Definitivamente, Carrie Fisher cambió mi vida y hoy es una con la Fuerza.

Ayer falleció Carrie Fisher a los 60 años. Este es un homenaje a la actriz que interpretó a la princesa Leia y cuyo mensaje dio inicio a una de las sagas más grandes, Star Wars

Lucila Campos (12 de diciembre), por Susana Baca

“Dueña de un humor único, Lucila era la fiesta, era esa parte del alma que los negros tenemos entre los negros… solo nosotros nos conocemos…” Querida Lucila, hoy recuerdo cuando te conocí, allá por los años 70 cuando ensayabas en la Victoria… Contigo entraba la alegría desde y donde fueras. Te vi en el estreno de “La Tierra se hizo nuestra” en el teatro de la Zarzuela en Madrid, estuve a tu lado, cuando recibiste la terrible noticia de la perdida de tu madre… le cantaste “El Payande” y al oírte… aun tengo el nudo en la garganta... las lágrimas te caían por el rostro. Esta es una huella que yo guardo como fuerza… luego vino el trabajo en Las lavanderas, obra que compuso Victoria Santa Cruz y era casi para ti en tu genio artístico. Cuantas veces cantamos en los festivales del 8 de marzo para Celebrar la vida. No fuiste solo la reina de las polladas, fuiste honesta y aupaste a tu familia con tu canto… te honré y me honre como ministra al entregarte la medalla de Persona Meritoria de la Cultura.

Ayer nos dejó una de las voces más representativas de la música peruana. Este es un homenaje a #LucilaCampos, la criolla que puso a bailar a todos los peruanos a ritmo de guaranguito ¡Hasta siempre Lucila! ► https://goo.gl/W9wTya

Posted by Diario El Comercio (Perú) on lunes, 12 de diciembre de 2016

Michele Morgan (20 de diciembre) por Isaac León Frías

Con casi 100 años a cuestas se ha ido una de las figuras más importantes del cine francés de todos los tiempos, Michele Morgan, la rubia que hizo pareja con Charles Boyer y con Jean Gabin en el periodo clásico, y más tarde con Gerard Philippe e Yves Montand, es decir con los actores de mayor popularidad del país galo en su época. Pero Michele también fue pareja de Humphrey Bogart en Pasaje a Marsella, una producción de la Warner posterior a Casablanca. Ya bastante mayor, pero intacta, en su capacidad interpretativa, hizo su última actuación para el cine en una película italiana nostálgica de Giuseppe Tornatore, con Marcello Mastroianni, Estamos todos bien. Michele queda para la posteridad 

en sus personajes de mujer enamorada por encima de las circunstancias adversas.

William Trevor (20 de noviembre), por Jerónimo Pimentel

Conocí la obra de William Trevor por un conjunto de relatos, ‘Una relación perfecta’. De este libro me conmovió la precisión: en el estilo, en las palabras y en los afectos. Trevor era capaz de contar grandes universos emocionales con pequeños trazos, llenos de luz y verdad. Tenían sus personajes un aliento trágico, siempre dispuestos al drama de pueblo, pero sobre esas emociones y obsesiones latía mucha humanidad. ‘Verano y amor’ ratificó para mí ese talento y luego no pude sino agradecer que Salamandra lo haya recuperado para el mundo hispanohablante. Trevor falleció el mes pasado a los 88 años. Hágase un favor y lea lo que encuentre de él.

Venancio Shinki (17 de noviembre), por Ramiro Llona

A finales de los 60´s, yo aún estudiaba arquitectura en la UNI, un amigo me llevó a conocer a “un pintor que te va a encantar”. El taller quedaba en un segundo piso de una casona en el Centro de Lima. Estaba lleno de cuadros más bien oscuros, con algunos acentos de luz que vibraban sobre  la superficie del  lienzo. La visita estuvo acompañada de un par de anécdotas que recuerdo bien. Se comentaba que Shinki era un artista muy exigente con el nivel de su trabajo y que cuando una tela no lo satisfacía plenamente la rompía. Para un joven que estaba a punto cambiar de profesión esta visita fue iluminadora. De eso estamos hechos las artistas, de la obra de otros. Gracias  Venancio. 


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