Una noche en el Circo de los horrores: el infierno nunca fue tan divertido

La lujuria, el riesgo y la interacción con el público predominan en la función que se presenta en el Jockey Club hasta el 7 de agosto

ALFREDO ESPINOZA FLORES (@alfred_espinoza)

Esos bombos no son una bienvenida al paraíso. Esas arañas humanas deambulando desafiantes por el escenario no son ángeles guardianes. “¿Están esperando payasos? Pues están jodidos”. Nosferatu no entra en vainas. La advertencia está hecha, pero uno puede esperar aún más: lo que les importa es la sangre, pero la risa es irremediable.

“Espero que pasen momentos desagradables con el ‘Circo de los horrores’… con él (señala a la pareja de una chica) lo tienes asegurado”, continúa el personaje. Unos quizá se espantan; otros sonríen sin parar. “La pesadilla está a punto de empezar”.

El escenario es un cementerio, y allí todo puede pasar. Una niña juega a la pelota con la cabeza de su madre; una sádica se divierte a latigazos con alguien del público; un payaso que parece haber salido de “Los muertos vivientes” protagoniza los peores números de la historia: un tenedor desquitándose con un plato, una uña atrincherándose en una pizarra. Melodías desde el más allá.

Uno ha visto a percusionistas, pero seguramente nunca ha presenciado a especies de zombies golpeando bombos y perdiéndose en medio de pelotas con sogas que se mueven a sus alrededores cual desquiciadas, pero siempre llevando el ritmo. Si algunos de ellos tienen más vidas, de todas maneras son aquellas arañas humanas que de pronto toman el estrado y desafían la capacidad de elasticidad humana. Otros desafían la fuerza y con solo cogerse de los brazos son capaces de realizar las más avezadas piruetas. Y si no puedes con los nervios, entonces difícilmente sobrevivas a un maestro de los cuchillos lanzando uno más afilado que otro y rozando las caderas, brazos y piernas de la diabla más sexy de todas. Un poco de lujuria como para subir el tono del show. Los niños no se tapan los ojos. Aquí vale de todo.

Pero este cementerio no es exclusivo. Su misión es congregar más gente, más sangre. Así empiezan a desfilar uno a uno los invitados del público, para interpretar algún número, para seguirle la corriente a algún personaje o simplemente para ser objeto de burla y así hacer reír a los demás. El premiado: un tal Elio, un mortal como cualquiera de los presentes que, al menos por unos minutos, se confundió entre zombies , momias y demonios, y experimentó en carne propia el horror disfrazado de diversión.

MÁS INFORMACIÓN
El Circo de los Horrores se presenta del 21 al 7 de agosto en el Jockey Club. Las entradas están a la venta en los módulos de Teleticket= de Wong y Metro.

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