Daniel F y Leusemia: "Nunca dejamos de ser unos adolescentes"

Empezamos una serie de reseñas sobre artistas y grupos locales conversando con uno de los íconos de la de la movida rockera peruana

DANIEL MEZA M.
Redacción Online

Se puede decir que es el único rockero peruano al que sus fanáticos consideran una auténtica leyenda, pero él, a sus 50 años, no se la cree. Cuando le pregunto esto, Daniel F dice que cuando la gente le habla en persona o por “Facebook” de manera reverencial, le parece “medio raro”. Jamás pensó que él y Leusemia pudieran trascender década tras década, y más aún perteneciendo al movimiento subterráneo.

“Estoy agradecido con la gente que es capaz de interiorizar y hacer suyas las canciones. Me parece bacán que hagan eso”, sostiene con mirada sincera. ¿Leyenda? Es un título que yo no comparto”, reconoce modestamente. “Hicimos lo que queríamos”, lo secunda su viejo amigo Raúl Montañez (‘Montaña’), primera guitarra de Leusemia que vino a acompañarlo en esta tarde de recuerdos. Ambos, junto con Kimba Vilis y Leo Escoria, fundaron uno de los grupos más influyentes de la historia del rock peruano.

VIDA COTIDIANA
Daniel Valdivia, el F para los amigos, me recibe descansando en casa. Tendría un ensayo más tarde con los músicos que lo acompañan a sus recitales de solista. Está vestido con un típico jean y un bividí blanco que deja ver dos inmensos tatuajes en ambos hombros. Al lado izquierdo, lleva una inscripción de Motorhead y a la derecha, un espectacular símbolo de Emerson Lake & Palmer . Ambos tatuajes tienen como 20 años, cuenta.‘Montaña’, viste unos jeans y un polo negro con la inscripción de los incomparables Ramones.

Les cuento la idea de la serie de rock y les parece “paja”. Entonces, empiezan a acomodarse. El hombre que cantaba con furia y desazón “El asesino de la ilusión” cría a tres gatos con dedicación y ternura. “Ese se llama Negro”, cuenta, mientras Negro se le sube en el regazo sosegadamente. Además, alimenta periódicamente a los mininos que habitan el parque Kennedy y la noche de nuestra reunión se perdería el concierto de Iron Maiden porque “tenía que alimentar a los gatos”.

Cuando habla de “la casa” se refiere un departamento en Miraflores en el que vive hace algunos años desde que dejó la Unidad Vecinal #3 de Mirones, un área independiente que hasta pujaba por crear un nuevo distrito. “Era una zona olvidada por el distrito central”, dice el F, recordando. Sus vivencias allí fueron una de sus fuentes de inspiración de pequeño. “Siempre fue supertranquilo. Uno transmite lo que está a su alrededor. Siempre han sido lugares bastante idílicos, llenos de buena onda. La música de allí no iba a ser de destrucción ni de queja”.

LEUSEMIA Y SU INSPIRACIÓN
El F niega ser músico. “Hago música, que es otra cosa. Y me dedico a esto. Es parte de un aprendizaje de todos los días, que nos da nuevas pistas sobre lo que estamos haciendo.

“¿En qué me inspiro? Yo no soy intelectual, poeta ni escritor. Escribo como si fueran dibujos. Ordeno las palabras de tal manera que esa imagen le guste a mis ojos. No me importa si es contradictorio. Me interesa cómo me conecto con la letra. ¿El orden de creación? Puede ser que componga antes de hacer la lírica, pero no hay fórmulas”, dice el hombre considerado un genio por miles.

Confiesa haber admirado siempre a Rod Stewart y lo tilda de “su primer referente dentro de la idolatría pop”. Stewart es alguien a quien estuvo tratando de imitar siempre. Y cuenta que Leusemia pudo haberse inspirado en los Faces, “un grupo de rock desparpajado, sin ningún tapujo, discos apurados y mezclas algo mal hechas. Eso sí, sus conciertos eran un ‘chongazo’. En cuestión de composición, siempre les gustó la música progresiva: Pink Floyd, Jet, Emerson, y los primeros años del rock argentino. Eso es la época”, dice Daniel.

“También me decían Bruce, porque me ponía la gorra hacia atrás (como Bruce Springsteen). Pero no me alucinaba cantando en un estadio como él. Nos vacilan más esos conciertos pequeños pero grandes”, agrega.

“Y por alguna razón –prosigue con la venia constante de ‘Montaña’- en los conciertos de Leusemia siempre se vieron unos “chongazos” enormes. Eso fue lo que nos dio mayor ímpetu y ver que no estábamos muy alejados del camino”.

EL MUNDO ADOLESCENTE
Basta con recordar alguno de los conciertos en los que se armaban feroces pogos mientras Kimba Vilis (hermano de F) entonaba con vehemencia “Un lugar”, o cuando Leo Scoria cantaba con su característica voz “Rata Sucia” (temas del primer disco del grupo, “Leusemia”), acompañados por Daniel y Raúl y los arrebatados muchachos que saltaban al compás de aquel ritmo, con quienes se identifica.

“Siempre tratamos de estar metidos en ese mundo adolescente. Nosotros cantamos a lo que le pasa a cualquier muchacho en esa etapa de su vida, cuando está entrando en aquello que se llama la madurez. Para un chibolo una pelota o una pita pueden ser importantes, pero un adulto no ve esos problemas como suyos porque es un adulto. Si hubieramos dejado de ser adolescentes, no hubieramos hecho un tema como “A la mierda lo demás”.

La historia de “A la mierda lo demás” es conocida por un público más amplio. Los temas sociales fueron dominantes (“El asesino de la ilusión”, “Al colegio no voy más”, “No hay futuro”): “El rock and roll es una batalla social. Esa es una pelea social. Ese es un disco social”. ¿Qué había que mandar a la mierda en ese tiempo? “De lo que siempre se reniega es de la mentira, de la hipocresía, pero sobre todo, de la indiferencia, es un pedazo de la humanidad que me llega al pincho. Celebro cuando la gente sale a la calle en comunión frente a un hecho negativo”, dice el F. “La indolencia es algo que no nos permite ser seres humanos”, dice Montaña.

NADA DE ETIQUETAS
-¿Cuándo y cómo deciden hacer el álbum “Moxon…” virando el timón hacia el rock progresivo?, pregunto. “No es ningún viraje. No vamos a estar en lo mismo toda la vida. Me aburre. “Moxón: El Estokastiko viaje de Defekon I a través de los tiempos” no es igual a “Al final de la calle: Los sótanos de la angustia” o a ‘Hospicios: Los últimos ciudadanos de la séptima casa de la obscuridad’. Y cuando se le habla de trova, el F corrige. “Yo siempre hice música acústica. Desde el colegio o la academia. Lo de trova es un cliché que alguien me ha puesto que no me calza para nada”.

Dice que tampoco reeditaría –al menos por ahora- sus maquetas (de culto) como “Generatriz de acero pasional”, “Tanque Diatriba” o “Kursiles Romanzas” (aquellos amadas cintas con lado A y B) porque no le ve sentido alguno. “¿Para qué escarbar en cosas del pasado? Ya llegará el día en que lo tenga que hacer, pero ahora no”.

¿EL PRESENTE DE LEUSEMIA?
Es conocido que hacen su carrera por separado. Pero cuando le pregunto por Leusemia, la mirada de los veteranos músicos es una rara mezcla de nostalgia e incertidumbre. “Nuestro presente y futuro es seguir trabajando en esto. Me gustaría dedicarme a hacer música para películas, cortometrajes, jingles para la radio, televisión (ya hizo uno para “Vale la pena soñar”). Siempre hago música para obras de teatro, de repente voy a tener un programa de radio, o mi columna de música. Eso ya se verá con el tiempo”, explica el F. Montaña, por su parte, cuenta que está grabando un disco con composiciones propias. “Es un disco de rock que me lo debía hace mucho tiempo y finalmente lo estoy haciendo, estoy terminándolo”.

LOS PROBLEMAS SOCIALES
El F está al tanto de la política de nuestro país, y aunque no dice cuál es su candidato, ya se sabe al menos por quién no votará: “Hace 30 años empezó una dictadura en nuestro país, pero no hay que olvidar. Mientras no haya justicia nunca va a haber paz en esta ciudad”.

Conversando de distintos problemas de esta sociedad, le pedimos que nos cuente cuál es su manera de generar una actitud de cambio, algo a lo que en buena parte de su carrera musical ha apuntado. Su respuesta: “Yo canto una canción de No recomendable, “Toribio”, acerca de un torito. Es la mejor canción antitaurina que se ha hecho en el mundo. Una vez se la canté a un grupo de taurinos. De pronto uno de los señores taurinos me dijo que esa canción le había dolido más que todos esos huevones que van a Acho a tirarles piedras. Mientras no se toquen las fibras de la sensibilidad, los necios no se van a dar cuenta”.

HABLA DE TODO
Recuerdo cuando cantaste el tema de Ricky Martin a fines del año pasado, en el bar La Noche. ¿Fue una joda?
Nada que ver. Me dio cólera que alguien tenga que ocultar su homosexualidad en pleno siglo XXI. ¡Qué huevada! Estar escondiéndose, hacer pasar el tema como si fuera solo una leyenda urbana, como que Michael Jackson está vivo o que Elvis Presley nunca murió.

¿Eres más desenvuelto fuera de cámaras que frente a ellas?
Las cámaras me llegan. Si yo sin prensa he durado 20 años, para qué quiero prensa ahora. Corta todo lo que puedas, en YouTube hay un culo de videos (risas).

¿El mejor músico de la escena local?
Lucho Quequezana. Es lo máximo. Es el mejor del mundo. Hace todo: progresivo, folclor, jazz, andino. Ese ha hecho su banda con un vietamita, con un chino, con gente de todo el mundo, ha sacado una selección del mundo. Tiene niveles muy altos. Hay mucha sencillez y complejidad a la vez en su música. Se nota en los arreglos que le pone, al bajo, Ahora los músicos son más exigentes, te hacen unos medios tonos, microacordes (menta a la madre). Muy bravo. Toca para producciones, producciones corporativas.

¿Vives solo de las tocadas?
Más que las tocadas a veces me pagan los matrimonios. Es un vacilón. Me llaman, me esconden, llega el novio y la novia y un pata con su guitarra, tocando una canción mía y luego me invocan: “mejor que venga el autor”. Y aparezco yo y la chica se pone a llorar…(risas)

Estás muy involucrado en las redes sociales
Tengo como 50 cuentas de Facebook. Una es mía, otra de Leusemia, de fans, etc. ¿Hablando de eso, vieron lo que puso el ‘chibolo’ de Ádammo? (Daniel F es un activo participante de voluntariados por los derechos de los animales). La gente de Facebook lo ha insultado demasiado. Lo que preocupa es que se llegue a extremos. Solo que después se coronó diciendo “fácil el perro no miró de un lado para otro”. Ya con eso, quién lo salva a este huevón.


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