Brasil: protestan para legalizar el 'toppless' en las playas

Juristas exigen una modernización del Código Penal que data de 1940 e incluye artículos que ‘defienden la moral’

Brasil: protestan para legalizar el 'toppless' en las playas

¡Arriba los brazos, abajo los sujetadores! Un grupo de mujeres protestaron contra la ilegalidad de hacer toppless en las playas de Brasil desnudando sus senos.

Pese a que la convocatoria en medios sociales obtuvo una respuesta masiva de 800 mil participantes, aquellas mujeres que acudieron a la manifestación en la famosa playa de Ipanema fueron muy pocas.

Un número de espontáneos seguidores se sumó, exigiendo que tal y como los hombres pueden hacer ‘toppless’, la mujer debería sentirse libre de hacerlo también, reportó la agencia EFE.

El “toplessazo”, como bautizaron al evento ha generado un intenso debate alrededor de la modernización del Código Penal de Brasil, puesto en funcionamiento desde 1940. Lo que principalmente se discute, es que la normativa cuente aún con artículos en defensa de la moral, lo que para muchos es desfasado.

“El Código Penal fue hecho para otro mundo y mucho de lo que era obsceno en aquella época ya ha dejado de serlo”, indicó el abogado Leonardo Ribeiro da Luz, especialista en derechos civiles, a la prensa internacional.

Con los pechos descubiertos y las ideas expuestas, las demandas de los bañistas durante el sábado han llegado a la política. El concejal Elton Babú ha propuesto un proyecto de ley que permita la práctica del topless en las calientes playas brasileñas.

En contraste, la presidenta de la Comisión de Defensa de la Mujer de la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, Tania Bastos, opinó que no es necesario ninguna modificación del documento jurídico, ni de protestas. Que las mujeres dejen en casa la parte superior del bikini está bien, pero solo cuando acuden a playas nudistas, que en la ciudad hay muy pocas y además están alejadas.

El “toplessazo” fue promovido por la actriz Cristina Flores y la productora cultural Ana Ríos, quienes aprovecharon el primer día del verano en Brasil, para protestar contra la arbitrariedad que, según sostienen, supone esa prohibición.