21 de septiembre del 2019

Río 2016: Un desvío olímpico al caótico transporte en Brasil

El caos del transporte en Río de Janeiro, Brasil. (Foto y video: AFP)

Tránsito infernal, buses con exceso de velocidad, un metro sin terminar y una ciclovía hecha añicos: moverse en Río es una pesadilla y 100 días antes de los Juegos Olímpicos las autoridades de Brasil aceleran el ritmo de las obras.

Aunque tal vez lo aceleran demasiado. Un tramo de la pista de ciclistas que fue inaugurada hace tres meses, con vista privilegiada al mar, colapsó el jueves pasado al no resistir el poder de la marea.

El siniestro mató a dos personas y encendió alarmas sobre la calidad de las estructuras que están siendo construidas en el marco de los Juegos.

Río quiere compensar décadas de atrasos en la modernización de su transporte público arcaico y desbordado, y la cita olímpica era la mejor excusa. El ruido de los taladros, las nubes de polvo, los desvíos en las calles y atascos más exasperantes que de costumbre pasaron a formar parte de la cotidianidad de la ciudad.

El primer objetivo de esa polvareda es atender a las 450.000 personas que asistirán a los primeros Juegos de Sudamérica, del 5 al 21 de agosto.

Pero lo más importante, destaca el gobierno, es que esta nueva red quedará como herencia para todos los cariocas, acostumbrados a viajar en las horas punta hacinados en buses y trenes, sin aire acondicionado bajo temperaturas sofocantes y atrapados en un tránsito espantoso, donde ser peatón o ciclista es una aventura arriesgada.

Durante los Juegos Olímpicos, unos 260 km de carretera serán marcados y reservados para el traslado de los atletas, funcionarios y periodistas.

El nuevo sistema consta de una nueva línea de metro de 16 km, 156 km de corredores de buses expresos (BRT) y 28 km de tranvía moderno, que conectará a toda la ciudad, incluidos los aeropuertos internacional y doméstico.

Coste total (excluyendo metro): 9 millones de reales (2,5 millones de dólares al cambio actual) invertidos por el ayuntamiento. 

El objetivo es que 63% de la población use el transporte público, frente a apenas 18% siete años atrás, reduciendo de ese modo el flujo de automóviles y autobuses.


- Metro "garantizado" -

Los organizadores advirtieron que la única forma para llegar a las instalaciones olímpicas será a través del transporte público.

"Habrá tolerancia cero con el carro particular. Estamos preparando la ciudad para atender a todos los usuarios", dijo a la AFP el secretario municipal de Transporte, Rafael Picciani.

El metro será la forma más rápida de acceso desde los turísticos barrios de Copacabana e Ipanema a Barra de Tijuca, donde se concentrará el mayor número de disciplinas (16), incluida la natación.

La nueva línea, que conectará ambas zonas en solo 13 minutos, estará terminada tan solo en julio, un mes antes de los Juegos. Mientras tanto, el bus es la única opción... Y una tortura.

El viaje dura una hora como mínimo entre las sacudidas de frenazos repentinos y los cambios de marcha, y el calor si la unidad no cuenta con aire.

"Garantizo que el metro estará operacional para los Juegos Olímpicos", afirmó el secretario de Transporte del gobierno del estado de Río de Janeiro, Rodrigo Vieira, que dijo que un 93% de la obra ya está terminado.

Vieira tiene reuniones semanales sobre este proyecto con el Comité Olímpico Internacional (COI), que ya expresó su preocupación por los atrasos.

El secretario aseguró que el metro -que no llega directamente al parque, una conexión al sistema BRT es necesaria- será totalmente operativo el día D, pues habrá tiempo de hacer todos los test necesarios al sistema.

La línea 4, que costó 9.200 millones de reales (USD 2.600 millones), transportará 300.000 personas por día y permitirá sacar de circulación 2.000 autos por hora en los horarios de mayor afluencia.


- Lata de sardinas -

Al estadio olímpico donde Usain Bolt correrá su última Olimpíada se llegará a través del vetusto sistema de trenes que conecta el centro con los suburbios.

En enero de 2015, un choque entre dos de estas unidades dejó 229 heridos leves.

Pero el secretario Vieira aseguró que en los últimos años se renovó la flota con la compra de 100 nuevos trenes y la restauración de otros -con una inversión de 1.200 millones de reales-, y recordó que se prevé remodelar seis estaciones "prioritarias para la operación olímpica".

Las autoridades explicaron que la hora pico laboral -en la que todos los componentes de la red colapsan- no coincidirá con la de los Juegos. De todas formas, para aliviar la carga del tránsito, se declararon dos días feriados -5 y 18 de agosto- y se alteró el calendario escolar para tener vacaciones durante el evento.

¿Un sistema perdurable? Primer test: los Juegos Olímpicos.

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