Apremios de dinero, por Federico Salazar

"Es evidente que Barata no indica toda la prueba documental que conoce".

Apremios de dinero, por Federico Salazar

Según confesó Jorge Barata, Odebrecht entregó US$3 millones para la campaña presidencial de Ollanta Humala en el 2011. (Foto: Dante Piaggio/ Archivo El Comercio)

Federico Salazar

El ex presidente Ollanta Humala dice que son falsas las declaraciones de Jorge Barata, ex funcionario de Odebrecht en el Perú. Este reveló que entregó 3 millones de dólares en el 2011 para la campaña de Humala.

Barata remite a las anotaciones que hizo Marcelo Odebrecht en su celular sobre el tema. El ex presidente de Odebrecht, además, lo habría llamado para indicar que entregue ese dinero por encargo del Partido de los Trabajadores de Brasil, el partido del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La declaración parece hablar de una especie de cuenta corriente del PT en la empresa Odebrecht. O, en todo caso, de una relación de mando entre Lula y Odebrecht. Solo este extremo de la declaración revela la naturaleza criminal de la relación entre el consorcio constructor y el partido de Lula.

Es difícil pensar que el PT tuviera solo una fuente de financiamiento. Y es difícil imaginar que quien aceptara dinero de Odebrecht para su campaña no lo aceptara de otras fuentes igual de inescrupulosas y delincuenciales.

Es evidente que Barata no indica toda la prueba documental que conoce. Alcanzó a decir, sin embargo, que los fondos salieron de la cuenta donde ellos tenían fondos para los sobornos.

Llama la atención la forma en que se hicieron los pagos según Barata. Barata y los Humala tuvieron una reunión en un departamento en Armendáriz. Ahí se acordó la forma de entrega.

Por un lado, la pareja le habría confirmado a Barata que recibirían remesas de Brasil a través de Valdemir Garreta, socio de Luis Favre, asesor de la campaña. Por otro lado, Barata habla de entregas personales a Nadine Heredia. Serían los pagos que figuran en las agendas.

En tres meses los Humala recibieron un millón de dólares. Nadine Heredia llamó a Barata y lo citó en Armendáriz. Ahí le dijo que no podía solventar los gastos de la campaña y que necesitaba más dinero.

Según Barata, pidió los fondos adicionales al departamento de Operaciones Estructuradas, la gerencia de las coimas en Odebrecht. Estos pagos se hacían en paralelo a los que se hacían en Brasil al asesor de campaña. En ningún caso se refiere una sustentación de presupuestos. 

A Nadine Heredia le entregaron 3 millones de dólares. Tendrá que buscarse y comprobarse la ruta del dinero.

La descripción del apremio de la señora Heredia coincide con otra, relacionada con la campaña del 2006. La campaña en que Humala aparecía con polo rojo y recurría al léxico chavista.

En esa época se interceptaron ilegalmente las comunicaciones de Virly Torres Curvelo, a la sazón encargada de negocios de la Embajada de Venezuela. La funcionaria chavista habló con su madre y su esposo.

Con su madre se quejó de una denuncia sobre un aporte venezolano de 4 millones de dólares. Con su esposo, se quejó de que “la tipa esa, la esposa” [Nadine Heredia] le pide una cita y la planta. Y luego dice que otros funcionarios la llamaron “y la tipa pidió disculpas… Dijo que él [Humala] necesitaba [dinero] porque su carrera y no sé qué”.

La revelación coincidió con testimonios de colaboradores eficaces y el ex congresista Gustavo Espinoza. Más aun, varias de esas declaraciones hablaban también de aportes de Odebrecht desde la campaña del 2006 (400 mil dólares), de los que Barata no ha dicho nada.

La investigación del fiscal detectó, desde hace mucho tiempo, referencias a los aportes venezolanos. Dicha investigación se suspendió y reanudó varias veces. 

La coincidencia de tantos y tan diversos testimonios, sobre hechos que han persistido en el tiempo, da cuenta de un tipo de personalidad. Se trata de la personalidad que reclama mucho dinero a cambio de algo que no es propio: el gobierno.

Todo tendrá que probarse, por supuesto. Los jueces deben resolver según las pruebas. Los ciudadanos de a pie, sin embargo, podemos ya tener un juicio sobre las personas y los eventos.