Tomando al toro por las astas, por Juan Paredes Castro

El director interino de El Comercio analiza la coyuntura política. También señala que Humala debe ejercer liderazgo

Tomando al toro por las astas, por Juan Paredes Castro

Según relevó el programa "Sin medias tintas", Villarán figura desde mayo como militante nacionalista. (Foto: Archivo El Comercio)

Es cierto que el Perú pasa hoy por el grave problema del divorcio entre su crecimiento económico y su debilidad institucional. Pero cuidado, que la debilidad institucional ya le viene mordiendo la cola al crecimiento económico, sin que lo percibamos en su dimensión más dramática.

Cuando despertemos a la realidad, lo que haya que mejorar y rectificar habrá entonces sobrepasado nuestras capacidades y posibilidades.

En el fondo, el problema encierra otro tanto o más grave: la pantomima cotidiana representada por montañas de leyes que no se cumplen y decenas de autoridades de primer nivel harto desacreditadas o colgadas de la brocha.

Esto nos pinta el panorama de un país urgido de un liderazgo de Estado de emergencia y de la necesidad de que las pocas personalidades con poder elegido o delegado se atrevan a ejercerlo con ejemplar valor y energía.

El liderazgo de Estado que esperamos únicamente podría provenir del presidente Ollanta Humala, pero lamentablemente no vemos en él el menor interés por promover las condiciones de desarrollo de un sistema político estable, en lo que resta de su gobierno.

El Partido Nacionalista acaba de ser denunciado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) por supuestamente afiliar a Susana Villarán, alcaldesa de Lima. Esto revelaría una escandalosa falsificación de los padrones del PNP o un cálculo político electoral de reserva, jugado en secreto entre el partido de gobierno y Villarán.

De otro lado, Villarán postula a la reelección con un movimiento político local (Diálogo Vecinal) cuya inscripción en el JNE enfrenta una disputa legal que podría terminar afectando su candidatura. ¿Por qué Perú Posible, que lleva una decena de militantes en la lista de Villarán, no la acogió en su marca electoral, en lugar de permitir que corriera tanto riesgo en una agrupación de tercer nivel como Diálogo Vecinal? 

Tanto Humala como su gobierno tampoco ocultan su propósito de sacar de la carrera electoral a futuros potenciales candidatos como Alan García y Alejandro Toledo. Y encima, nunca ha sido descartada, oficialmente, por el Partido Nacionalista, la candidatura presidencial de la primera dama, Nadine Heredia, en el 2016.

Con liderazgos erráticos e incoherentes y organizaciones políticas en un proceso de creciente pérdida de identidad y representación, no hay manera de encontrar una salida hacia el fortalecimiento institucional que se quisiera.

De ahí que la aspiración del Perú de integrarse a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), un club de grandes en el que ya están México y Chile, y Colombia a las puertas, tiene precisamente el gran obstáculo de la debilidad institucional como carta en contra.

El Jurado Nacional de Elecciones va a tener que ejercer esta vez una vigilancia electoral sin precedentes, para salvarse como tal o perder la escasa credibilidad que le queda.

Va a tener que hacer lo que ni partidos ni líderes ni parlamentarios han querido o podido hacer por mejorar el sistema político, siquiera en boceto.