Editorial: Nacionalismo, senderismo y el Congreso

El caso del congresista Amado Romero debería llevar al oficialismo a revisar sus cuadros.

Editorial: Nacionalismo, senderismo y el Congreso

Amado Romero.

El congresista Amado Romero, hasta hace poco de las filas del Partido Nacionalista, solía ser conocido principalmente por sus vínculos con la minería ilegal que –además de valerle una suspensión de 120 días en el Parlamento– le ganaron el apelativo de ‘Comeoro’. Desde ayer, sin embargo, hay otra cosa que llama la atención del historial de Romero: “Perú 21” reveló que habría pertenecido a Sendero Luminoso.

En julio de este año, Romero habría sostenido una conversación con una ex tesorera de Gana Perú, en la que aseguró que, cuando era candidato, el presidente Ollanta Humala se reunió con él y le preguntó si era terrorista, a lo que él habría contestado: “Estuve con Sendero [Luminoso], pero finalmente me aparté porque no estaba de acuerdo con la guerra, porque sabía que íbamos a fracasar”. Las explicaciones que ha dado posteriormente –que cuando era joven asistió alguna vez a reuniones de Sendero, pero nada más– lamentablemente no hacen menos preocupantes los hechos de que un legislador haya tenido cercanía con el grupo terrorista que con su demencial actuar más daño le ha causado al país y de que el presidente de la República no haya tenido problema en llevarlo en su lista. La explicación presidencial de estos eventos, dicho sea de paso, se ha vuelto urgente.

Hay que recordar, además, que no se trata de la primera vez en la que congresistas nacionalistas se han visto involucrados en delitos de terrorismo. Recordemos a Nancy Obregón, parlamentaria del 2006 al 2011 e invitada –según su propio testimonio– personalmente por el entonces candidato Humala a formar parte del partido. El año pasado, se reveló que la Dirección de Antidrogas de la Policía Nacional interceptó comunicaciones en las que se le escucharía coordinando el envío de cocaína al extranjero. Además, el clan de la ex congresista habría contado con el apoyo de la facción senderista del Vraem. Actualmente, Obregón está presa, acusada de narcotráfico y colaboración con el terrorismo.

Elsa Malpartida, ex congresista nacionalista, reveló también que en 1989 Sendero Luminoso la nombró comando logístico para el caserío de Los Milagros en Tingo María y en 1994 se acogió a la ley de arrepentimiento. Su defensa para haber sido parte del grupo terrorista es que no habría tenido otra opción. Hoy en día, además, Malpartida afronta un proceso por narcotráfico. Estos hechos se conocieron después de informes publicados por El Comercio.

Los casos de Amado Romero, Nancy Obregón y Elsa Malpartida demuestran que, teniendo en cuenta los criterios de selección de militantes del Partido Nacionalista, ya podría esperarse cualquier cosa de estos últimos. A los casos de vínculos con el terrorismo y el narcotráfico, además, se suma el rosario de congresistas elegidos por el nacionalismo y suspendidos por faltas a la ética de diverso calibre. Solo por citar algunos ejemplos, recordemos que Cenaida Uribe habría presionado al director de un colegio para que favoreciera a la empresa de paneles Punto Visual. Omar Chehade se habría reunido en un restaurante en Miraflores con tres generales de la policía para coordinar el desalojo de la azucarera Andahuasi en favor del grupo Wong. También fue sancionada, luego de una revelación de El Comercio, Celia Anicama, conocida como ‘Robacable’, por haber robado y vendido señales de cable en Pisco. Rubén Condori, el ‘Robavoto’, recibió una amonestación pública y una multa por haber votado en lugar de la legisladora Rosa Mavila.

Claramente, o al nacionalismo nunca le importó a quién llevaba en su bancada o sus filtros de selección dejan mucho que desear. En todo caso, si entre los planes de su presidenta, la señora Nadine Heredia, está que su partido sobreviva la siguiente elección, debería empezar por revisar los antecedentes de todos quienes la acompañaron a ella y a su esposo cuando este postuló a la Presidencia de la República. Luego, debería aprovechar el talento que tuvieron para reclutar a la gente valiosa que hoy los acompaña en el Ejecutivo –como los señores Luis Miguel Castilla, Milton von Hesse y Midori de Habich, por ejemplo– para atraer gente decente y seria a Gana Perú, en vez de a personas que terminen siendo cercanas a los enemigos que nuestra sociedad con tanto esfuerzo intenta combatir.