¿En cuenta regresiva? Chehade estaría con un pie fuera del Ejecutivo

En el Gobierno esperan la renuncia del segundo vicepresidente, quien el miércoles se presentará ante la Comisión de Ética del Congreso

¿En cuenta regresiva? Chehade estaría con un pie fuera del Ejecutivo

MARÍA LUISA SERRA
CARLOS NOVOA SHUÑA
El Comercio

El rechazo a la permanencia de Omar Chehade en el cargo de segundo vicepresidente de la República dejó de ser exclusivo de la oposición, después de que el oficialismo decidiera darle la espalda, por las dos acusaciones de supuesto tráfico de influencias que pesan sobre él.

El también legislador de Gana Perú se ha quedado solo y en los últimos días no se ha dejado ver en el Congreso de la República. Mañana debe presentarse ante la Comisión de Ética del Parlamento para realizar sus descargos.

Sus vinculaciones con la cúpula del Poder Ejecutivo solo penden de una fina rama que no quiere soltar, pese a la presión política que le cargan, desde la oposición e incluso desde el propio gobierno.

Como señaló el analista político Enrique Bernales, el deslinde que hizo inicialmente el presidente Ollanta Humala fue claro. “El gobierno no va a proteger a nadie por más cercano que sea”, dijo en su momento. Luego, el presidente del Consejo de Ministros, Salomón Lerner, con una sinceridad absoluta, le mandó un mensaje entre líneas: “*Es una piedra en el zapato, una situación indeseable para el gobierno*”.

El domingo el parlamentario Javier Diez Canseco dio un tardío pronunciamiento que hasta hace unos días todavía le costaba aceptar: “*Los cuestionamientos no dañan solamente al Congreso, sino también desgastan al Gobierno Central*”.

Lo cierto es que desde el Ejecutivo solo queda lanzar frases lapidarias para causar una reacción en el segundo vicepresidente, debido a que Chehade Chehade”:http://elcomercio.pe/tag/4033/omar-chehade no puede ser despedido de su cargo porque el pueblo lo eligió. Solo su firma estampada en una carta de renuncia sería la medicina al dolor de cabeza del gobierno, al que se refirió el pasado sábado Salomón Lerner.

Si se aferra a la segunda vicepresidencia, Chehade podría ser suspendido o inhabilitado por el Congreso, explicó Bernales.

Una fuente del Gobierno dijo a este Diario que tanto el presidente de la República como el primer ministro “*ya están hartos de este caso y esperan algún gesto político de Chehade*, como que pida licencia a la segunda vicepresidencia”.

Bernales subrayó: “El señor Chehade está solitario en este momento. El gobierno no lo apoya y el mensaje subyacente es que él debiera evaluar de algún modo si debe permanecer en el cargo o renunciar”.

Más allá de las pretensiones de quien fue además procurador y levantó, paradójicamente, la bandera contra la corrupción, la presencia de Chehade en el Ejecutivo daña la gestión de Humala.

Según el jurista Raúl Ferrero Costa, en el caso de Chehade se ven dos aspectos, uno por tratarse de congresista, lo que tiene un procedimiento; y el otro por ser vicepresidente. “De momento el tema se ve desde el punto de vista político, no jurídico. Si Chehade renuncia a la segunda vicepresidencia, sería un gesto político. Pero para que renuncie, él tendría que sentir que tiene alguna responsabilidad o que le está causando daño al gobierno”, agregó Ferrero.

El jurista expresó que “la vicepresidencia es un cargo que solo se activa ante ausencia del presidente por viaje o impedimento. Además, cuando el presidente viaje, el vicepresidente solo realiza asuntos administrativos, nunca toma decisiones de gobierno”.

Independientemente de la decisión que pueda tomar como parte del Ejecutivo, su destino como congresista quedaría en manos de los reglamentos internos del Legislativo.

Para Humberto Lay, presidente de la Comisión de Ética del Congreso, hay indicios de tráfico de influencias. “*El código de ética impide que un congresista utilice su cargo para hacer gestiones ante entidades del Estado*, para beneficio propio o de terceros. O también que una gestión vaya a favor de intereses particulares en desmedro de los intereses del Estado”.

CARGO EN EL VACÍO
Teniendo a Chehade con un pie fuera del círculo gubernamental, cabe plantear la interrogante sobre lo que sucedería si el segundo vicepresidente renuncia a su lugar en el Ejecutivo. Más de uno consideró que su salida no traería consecuencias.

Bernales sustentó que los vicepresidentes no tienen función, son solo cargos en el vacío. “No hay que dramatizar tanto, renuncia y no pasa nada”.

En la misma línea, el congresista Juan Carlos Eguren, de Alianza por el Gran Cambio, señaló que con Chehade fuera no habría debilidad gubernamental, sino estabilidad.

El constitucionalista Aníbal Quiroga recomendó que la Comisión de Ética debe ceder y dejar que sea la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales la que siga el caso de Chehade porque las denuncias en su contra constituyen cargos penales, son más graves.

EL VICEPRESIDENTE DEBE TENER PERFIL BAJO
Para Carlos Hakkanson, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Piura, un vicepresidente de la República debe mantener un perfil bajo porque “en caso de vacancia es el que reemplaza al presidente y no puede ocupar el cargo si es que está deslegitimado”.

Hakkanson agregó que “las instituciones políticas comportan una personalidad diferente para cada cargo. Los vicepresidentes no pueden estar a cada rato saliendo a dar declaraciones en los medios de comunicación, menos hablando de la política del Gobierno, porque el principal vocero del presidente es el primer ministro. Debe guardar un perfil bajo y el presidente le puede dar encargos o tareas específicas”.

INVESTIGACIÓN FISCAL RESERVADA
La investigación que la Fiscalía de la Nación abrió al segundo vicepresidente Omar Chehade, y que está a cargo del fiscal Lester Quispe, sigue adelante pero de manera muy reservada. El magistrado no ha querido soltar prenda sobre las diligencias que viene efectuando.

No obstante, ha trascendido que el fiscal Quispe interrogará el miércoles 2 de noviembre al general Abel Gamarra, jefe de Doctrina de la PNP, quien inicialmente estaba citado para el 28 de octubre, pero que, según fuentes del Ministerio Público, no asistió en esa fecha.

Dicho general reiteraría lo que ya informó por escrito al ministro del Interior, Óscar Valdés. Es decir, que vino de Tumbes a Lima por una cuestión médica; que fue invitado a la reunión en Brujas de Cachiche sin saber cuál era el tema de la misma; y que si el propósito del encuentro era buscar su apoyo para el desalojo de Andahuasi, se habían equivocado al convocarlo.

Después de que Gamarra rinda su declaración, el próximo en ser citado a la fiscalía será el general Raúl Salazar, director general de la Policía Nacional, quien ya ha señalado que fue sorprendido por Chehade.

El congresista investigado sería citado por el fiscal Quispe la próxima semana. Hasta el momento, solo ha concurrido el general ® Guillermo Arteta, cuyo testimonio duró cinco horas.

También ha trascendido que la resolución judicial del desalojo que iba a ser expedida (la cual no lleva firma ni sello y fue mostrada por el hermano de Chehade a Arteta en El Potao) ya se encontraría en manos del fiscal para que lo analice.

RAÚL DIEZ CANSECO RENUNCIÓ
En noviembre del 2003 un artículo del diario “Correo” denunció que el primer vicepresidente y ministro de Comercio Exterior, Raúl Diez Canseco, contrató a su pareja como asesora para la Promoción de Exportaciones (Prómpex).

En diciembre del mismo año, la Comisión de Fiscalización del Congreso lo encontró responsable de delito de concusión, en la modalidad de patrocinio ilegal por favorecer intereses.

Tras la denuncia, Diez Canseco presentó su renuncia irrevocable y esta se hizo efectiva en enero del 2004.