La lección de vida del vicepresidente de Ecuador: “Uno puede aprender a ser feliz”

Lenín Moreno pasa sus días impulsando programas y proyectos en asistencia humanitaria poniendo énfasis en la atención de los discapacitados de su país

La lección de vida del vicepresidente de Ecuador: “Uno puede aprender a ser feliz”

Por Cecilia Rosales

Hace más de doce años, Lenín Moreno, vicepresidente de Ecuador, jugaba tenis y fútbol y disfrutaba de la vida junto a su esposa y sus tres hijas. Pero fue asaltado y una bala le atravesó la columna vertebral y le dañó la médula. Desde ese día una silla de ruedas y un dolor constante se volvieron sus inseparables compañeros. Para salir adelante de esta difícil prueba, se refugió en el humor y en una filosofía de vida que lo hace ver lo bueno en lo malo y aunque sigue sufriendo dolor físico ha logrado sobrellevarlo con la risa, con la solidaridad, con la amabilidad. Su historia nos hizo sentir que a veces nuestros problemas diarios son nimiedades y que no hay dificultad que no podamos superar.

¿En qué consiste la campaña de la alegría que usted impulsa?
Después de un accidente que me trajo unos dolores muy fuertes tuve la oportunidad de encontrarme con el humor y sus efectos analgésicos, terapéuticos, inmunológicos. El buen humor y el optimismo no pudieron curarme pero sí me aliviaron muchísimo. Me di cuenta de que podía utilizar el buen humor, la risa como una terapia y la utilicé permanentemente. Ahondé en el tema hasta que me convertí en un estudioso del humor en todos los aspectos, desde la simple satisfacción lúdica hasta cómo ser una terapia muy efectiva para los males del cuerpo y el alma. Empecé a escribir libros, cuentos, libretos de humor hasta que un día empecé a dar conferencias.

¿Por qué decidieron fijar en Ecuador el Día de la Alegría y la Solidaridad?
El humor está muy atado a lo mejor del comportamiento humano con respecto al otro que es la amabilidad, la solidaridad, la tolerancia, la hospitalidad, inyectarle optimismo, fe al otro. Ver precisamente el humor y la risa como un camino para lograr obtener un mejor ser humano con respecto a su familia, a la sociedad, al trabajo, a la productividad misma. La gente de buen humor es altamente productiva, la de mal humor es destructiva. El presidente Rafael Correa decidió decretar el último viernes del mes de octubre de todos los años como el día para recordarnos que el buen humor es una buena compañía para lograr paz, tranquilidad, solidaridad, optimismo, fe, hermandad y productividad.

¿Y qué se hace ese día?
No hacemos mucho bombo como decimos acá sino únicamente le recordamos a la agente la necesidad de estar alegres como un buen condimento de la vida.

¿Y cómo hace una persona que vive con el estrés del trabajo, que no puede ver a sus hijos…?
La felicidad tiene dos componentes: el objetivo y el subjetivo. En el primero están las cosas reales: familia, trabajo, salud, educación, cultura, recreación, vivienda etc. Pero el otro componente fundamental de la felicidad es la parte subjetiva. Las necesidades objetivas que tengo yo para ser feliz no son las mismas que tú necesitas. Vemos a personas con mucho dinero que tienen todo y no son dichosos y hay gente que tiene muy poco y, sin embargo, es feliz. La conclusión es que el componente fundamental es el subjetivo sobre el cual hay que trabajar.

¿Y cuál es el papel del Estado?
Únicamente recordar que el buen humor, el talante es una consecuencia de un aprendizaje. Hemos hecho hábitos nuestro temperamento y personalidad y nosotros creemos que eso sí se puede desprogramar si cotidianamente le ponemos un poquito más de alegría. Ser feliz también se aprende. Si en vez de pensar en las cosa malas pensamos en las buenas, de a pocos se va convirtiendo en hábito y costumbre. Ser feliz también se puede aprender.

¿Buscar lo bueno de lo malo?
Así es. Identificar los elementos buenos y privilegiarlos sobre los elementos malos. La vida completa está llena de elementos buenos y malos. Aquello que puede ser una amargura para ti puede ser una felicidad para mí. Hay gente que se compra un carro y desde el primer día ya está amargado pensando que se lo van a rayar, se va a chocar, que no va a poder pagar. Pero otro se compra el carro y no ha pagado ni la primera cuota y ya empieza a disfrutarlo. La materia está diseñada para que los seres humanos la disfrutemos o la padezcamos. La lluvia puede ser para ti una amargura y para mí una felicidad. Lo único que falta es que el ser humano empiece a identificar que los milagros, principalmente los naturales, son elementos suficientes para ser felices.

¿Es una actitud?
Sí. Hay gente que no tiene absolutamente nada, que está enferma sin embargo convierte en hábito ser feliz, mediante la ayuda y la solidaridad a los demás. Los elementos objetivos no son los únicos componentes fundamentales de la felicidad.

¿Cómo empieza usted su día?
Lo primero que hago es agradecer a Dios, librarme de los malos pensamientos, arremolinarme en mi dolor tratando de encontrar una mejor postura, procurar pensar en otra cosa y sobre todo ver el amanecer, quedarme un momentito con la naturaleza, tocar una planta. Si es un momento de solidaridad mejor todavía. Si tienes un hermano con discapacidad darle un abrazo. Si estás en la calle y ves a una persona apesadumbrada desearle, aunque no lo digas, lo mejor del mundo, que Dios lo bendiga que resuelva sus problemas. Todos esos son componentes de la felicidad. Uno puede aprender a ser feliz. Eso no significa que descuidemos la parte material, objetiva de nuestra propia felicidad.

¿A veces se entristece cuando recuerda su vida antes del accidente?
Esa es precisamente la dialéctica de la persona humana. ¿Cómo podríamos identificar el momento de la felicidad si no hemos tenido algún momento de infelicidad? No podríamos identificar el amor si no hemos conocido en algún momento un poquito de odio. El juego dialéctico es el que permite que privilegies una actitud. Si eres una persona regularmente feliz pero de repente sientes que decaes en el ánimo lo importante del buen humor no es si no la capacidad de recuperar inmediatamente la recta.

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LA FICHA
Nombre: Lenín Moreno
Profesión: Licenciado en Administración Pública con estudios en Psicología.
Edad: 57 años
Cargo: Vicepresidente de Ecuador. Elegido en dos períodos consecutivos.
Trayectoria: Tiene amplia experiencia en turismo. Creó la fundación Eventa para promover el humor y la alegría como estilo de vida.


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