Lo bueno, lo malo y lo feo del segundo gobierno de Alan García

El crecimiento macroeconómico, los TLC, los conflictos sociales y el retroceso en la lucha anticorrupción marcaron el mandato del presidente saliente

Lo bueno, lo malo y lo feo del segundo gobierno de Alan García

LO BUENO
El crecimiento macroeconómico. En definitiva, la mayor bondad de los cinco segundos años de Alan García ha sido el momento financiero del Perú al final de este periodo. El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en 2006 fue de casi el 8% y para los dos años siguientes, la cifra varió cerca al 9%; por efectos de la crisis mundial, en el 2009 crecimos en 1,12% y solo el año pasado la variación fue positiva en 8,78%. En suma, un quinquenio que vio crecer el PBI en 7,2%, a pesar de sus proyecciones iniciales de 5,3%. Sin duda, la minería y los precios internacionales de los metales son importantes responsables de estas cifras. Con lo cual, tenemos Reservas internacionales netas por US$47.059 millones a fines de junio, según Banco Central de Reserva (BCR). Gracias a un adecuado manejo de la economía, el Perú pudo superar sin mayores sobresaltos la recesión mundial que golpeó a nuestros principales compradores, los Estados Unidos, la China, entre otros.

Los TLC. Con matices diversos, parte de la bonanza en las exportaciones peruanas se ha debido a una agresiva política de firma de tratados de libre comercio que si bien pudo haber sido más provechosa para con el Perú —en la protección de la biodiversidad y en el tema de medicinas, por ejemplo—, ha significado la llegada de productos de bandera a mercados vírgenes. Además del TLC con EE.UU., Chile y China, se han firmado otros con Canadá, Singapur, la EFTA (Suiza, Liechtenstein, Islandia y Noruega), Tailandia, Corea del Sur, México y la Unión Europea.

El equipo en La Haya. Liderado por Allan Wagner Tizón, el trabajo legal y diplomático que se ha venido haciendo a fin de defender la posición peruana en la resolución del diferendo marítimo en La Haya nos ha dejado, próxima a iniciarse la etapa oral del proceso, en una buena posición para que se nos dé la razón. Aunque vista como una mala jugada por algunos políticos chilenos, la definición de estos mismos límites con el vecino del norte, Ecuador, será un punto importante en la fundamentación peruana y se reste consistencia a los tratados pesqueros de 1952 y 1954 en que se basa principalmente Chile para reclamar la división del mar costero, desde su punto de vista. De ahí que la eventual desarticulación de este equipo —Ollanta Humala indicó que evaluaría a los diplomáticos de este pool y que no estaba preocupado por su estabilidad laboral— suscitó críticas diversas.

LO MALO
Conflictos sociales. La inacción del saliente Ejecutivo en la resolución de conflictos sociales, eminentemente por operaciones mineras, causó cerca de un centenar de muertes en diversos episodios de represión policial-militar y enfrentamientos con comunidades. Al ‘Moqueguazo’ (2008) se sumó el ‘Baguazo’ (2009), así como las protestas en Espinar (en contra del proyecto Majes Siguas II) y en la comunidad cusqueña de La Convención (que no se beneficia directamente del gas que se explota bajo su mismo suelo). Este mismo año, la convulsión en Puno coincidió con casos similares en Huancavelica y Junín, hasta el punto de poner en riesgo el desarrollo de la segunda vuelta electoral. El prolongado paro en Islay, en contra del proyecto cuprífero Tía María fue una más de las expresiones de protesta que las comunidades han adoptado en este lustro de forma recurrente: el cierre de importantes carreteras como la Panamericana, actos seguidos de represión, negociación o ambos, al unísono, en mesas de diálogo. Un modus operandi que el nuevo gobierno debe erradicar puntualmente. Aunque se ha aprobado un reglamento para a la aplicación de la ley de consulta previa con las comunidades, la ley en cuestión no ha sido oficializada y debe ser debatida en el Legislativo.

Inseguridad ciudadana. Casos emblemáticos como el de la niña Romina reflejan la poca seguridad ciudadana con que se vive en las ciudades grandes del Perú; y, por otro lado, la presunta existencia de un escuadrón de aniquilamiento de delincuentes en Trujillo, formado por policías y apoyado por buena parte de esa población, es la otra cara de la moneda. Cualquier territorio en franco crecimiento financiero verá la aparición y profesionalización del hampa y de hecho prueba de ello ha venido siendo la creciente presencia de delincuentes extranjeros, carteles y mafias en la capital y otras urbes grandes. En Lima, 72% de los ciudadanos se siente inseguro en su propio distrito y en 43% de los hogares al menos uno de los integrantes fue víctima de un delito en los últimos 12 meses, según la encuesta “Victimización 2011”. Aunque Alan García prometió en su discurso del 28 de julio de 2006 que habría 20.000 policías más para el patrullaje, hoy la cifra solo se incrementó en 12.000. El cuestionado sistema de aumentos a la PNP y FFAA no tiene visos de ser una respuesta para la mejora de las fuerzas del orden.

Retroceso en lucha anticorrupción. La crisis económica, el terrorismo y la corrupción fueron los puntos más criticados de la primera gestión presidencial de Alan García. Al término de este segundo gobierno, la corrupción es lo que más le ha valido desaprobación ciudadana. No solo los lobbys al interior de Petroperú descubiertos en los ‘Petroaudios’ y protagonizados por militantes apristas golpearon al partido de gobierno (Rómulo León Alegría está en San Jorge, pero sin sentencia). Por ejemplo, el cobro indebido de 89 mil soles de CTS con que se benefició el ex jefe de EsSalud y entonces flamante ministro del Interior, Fernando Barrios Ipenza y que le costó el ministerio a los pocos días de asumirlo. Asimismo, la desarticulación del Cofopri por los negociados en todas las regiones que habían venido haciendo sus jefes zonales, varios de ellos con carnet aprista. En el Banco de Materiales también se cocieron habas: jefes de departamento y trabajadores se beneficiaron con casas de Vivienda para Todos, a pesar de percibir sueldos superiores a los 10 mil soles y ser propietarios ya de otros inmuebles. Y cómo olvidar el bochornoso papel del Sistema Integral de Salud tras el terremoto en Pisco en 2007: la compra de alimentos sobrevalorados por más de 19 millones de soles. Si bien su jefe Julio Espinoza fue a parar a la cárcel por el hecho, logró la libertad con una cuestionada gracia presidencial.

Reconstrucción de Pisco. A cuatro años del sismo en el sur, corto —y en el mejor de los casos, lento— es el avance logrado en el proceso de reconstrucción de la ciudad más afectada, Pisco. Una serie de residenciales del programa Techo Propio siguen siendo lotes baldíos, a pesar de que los recursos fueron alcanzados por el Congreso. Recién el mes pasado se inauguró el hospital San Juan de Dios, a pesar de que la primera piedra fue puesta hace más de tres años. Obras de desagüe que funcionan mal y viviendas prefabricadas que aún son habitadas son parte del escenario. Aquí, un “informe más amplio sobre la situación actual”: http://elcomercio.pe/politica/838075/noticia-que-hizo-gobierno-alan-garcia-pisco-terremoto. Alrededor de aquel trágico sismo, el entonces titular de la Producción, Rafael Rey, tuvo una desafortunadísima idea: para impulsar el consumo del pisco, se le ocurrió lanzar el tristemente célebre “Pisco 7,9”, una bebida que sería regalada a quienes contribuyan a la reconstrucción de la zona afectada.

LO FEO
Lucha antidrogas. En el Perú, existen 61.200 hectáreas dedicadas al cultivo de la hoja de coca, según informe de la Oficina de la ONU contra la droga y el delito (UNODC). Y si bien la extensión cocalera decreció 2,2% en 2010 respecto a años anetriores (6,8% en 2009 y 4,5% en 2008), esto no fue suficiente. Según el presidente de Devida, Rómulo Pizarro, cada año el narcotráfico inyecta entre US$2.000 y US$2.500 millones a la economía peruana y el Estado solo destina US$420 millones a luchar contra esta actividad. Más aún, los cárteles de la droga en el Perú mantienen su alianza estratégica con los remanentes de Sendero Luminoso en el VRAE; los campesinos cocaleros organizados, en algunas ocasiones, también ven contaminada la lucha por la defensa de sus cultivos con intereses políticos, que en movimientos regionales movilizan grandes contingentes.

Sector Educación. El remozamiento de colegios emblemáticos de la capital y en otras ciudades para algunos es solo una refacción estética de un sistema educativo que ha visto complicarse su panorama en los últimos cinco años. Si bien este gobierno ha dejado promulgada la Ley de la Carrera Pública Magisterial, esta ha sido cuestionada desde varios sectores del profesorado, y no solo en el seno del Sutep. Gana Perú ha anunciado que someterá a evaluación la norma, también el discutido proceso de evaluación a los maestros. Síntoma del malestar de la educación en el país es el que Perú ocupa el puesto 62 de 65 países evaluados en comprensión lectora escolar, según evaluación de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECR).

Sector Defensa. Para diciembre de 2009 se tuvo que postergar la parada militar, cuya realización se evitó en julio de ese año por la gripe H1N1. En el desfile, entonces, participaron cinco tanques MBT 2000 de fabricación china, tras lo cual Rey, titular de Defensa, dijo a la prensa que se venía evaluando la compra de estos y otras 25 unidades; Alan García respaldó la compra. Sin embargo, cuatro meses después Rey canceló la compra, aunque ya era muy tarde para ello. Ahora solo queda comprar los vehículos a un costo de US$19 millones, o devolverlos a China por US$10 millones. No hay plata para ninguna de ambas gestiones. En otro suceso lamentable, el propio Rey, enfundado en uniforme militar y junto al jefe del Ejército, Otto Guibovich, las congresistas Mercedes Cabanillas y Luisa María Cuculiza, asistió en abril del año pasado al Cerro Cruz del Hueso, a la altura del kilómetro 45 de la Panamericana Sur, a probar unos misiles antitanque comprados por el Perú a Israel. La prueba no pudo resultar más adrenalínica: la munición explotó a menos de cincuenta metros de donde se habían apostado estos insignes cadetes invitados, generando el pánico, los “¡cuerpo a tierra!” de los presentes y algún que otro empujón que terminó lesionando a Cabanillas, que se tomó un par de semanas de descanso tras el susto.


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