Detractores y defensores hablan del autogolpe de Alberto Fujimori

El 5 de abril de 1992 el entonces jefe de Estado disolvió el Congreso de la República e intervino el Poder Judicial. ¿Fue necesaria o no la medida?

El 5 de abril de 1992, día del autogolpe del ex presidente Alberto Fujimori, su hijo menor Kenji tenía apenas 12 años. Veinte años después, Kenji es congresista de la República y ayer salió a defender el denominado Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional que su progenitor puso en marcha entonces.

Fujimori dispuso así la disolución del Congreso de la República y la intervención del Poder Judicial, el Ministerio Público, el Consejo Nacional de la Magistratura, el Tribunal de Garantías Constitucionales y la Contraloría General de la República.

“Hay que tener en cuenta la coyuntura y el escenario en el que se encontraba el país en esa época, era un infierno, teníamos problemas de terrorismo, Sendero estaba a punto de tomar Lima y teníamos un serio problema económico, se tenía que tomar medidas excepcionales e irrepetibles y, no fue un autogolpe, fue un contragolpe”, justificó Kenji en entrevista al programa de TV “Abre los Ojos”.

El hijo menor de Alberto Fujimori también reiteró el argumento del fujimorismo respecto a que el Congreso no dejaba gobernar a su padre y por ello se debía tener un régimen de mano dura para “solucionar” los problemas de la época.

¿VERDADERAS RAZONES?
Felipe Osterling, quien entonces era presidente del Senado, discrepó tajantemente con esa tesis y afirmó una vez más que se trató de “una abierta violación al sistema constitucional y democrático”.

“No había necesidad alguna (para cerrar el Congreso) fue un acto absolutamente injustificado porque los graves problemas económicos y financieros que dejó Alan García en su primer gobierno los empezó a corregir Fujimori con el apoyo del Congreso”, manifestó.

“Y en cuanto al terrorismo también le dimos todas las armas legales para combatirlo”, agregó.

Veinte años después, para Felipe Osterling la razón fundamental del golpe de Estado fue la denuncia que hizo en ese momento la ex esposa de Fujimori, Susana Higuchi, sobre la apropiación de ropa donada por el gobierno japonés por parte de parientes de Fujimori, con el fin de revenderla. “Fue un escándalo internacional”, dijo en Radio Programas.

UNA INTERRUPCIÓN DEMOCRÁTICA
La congresista fujimorista Luz Salgado rechazó la versión de Osterling respecto a que la denuncia de la donación de ropa por parte de Higuchi haya sido la verdadera razón del autogolpe.

“Nadie puede negar que la coyuntura que nuestro país atravesaba en los años noventa era gravísima y el tema de la ropa donada no fue ningún pretexto, han habido razones más de fondo y el tiempo nos ha dado la razón (…) se dio una nueva Carta Magna para reordenar la economía y es la que nos rige hasta el momento”, señaló Salgado, quien al momento del autogolpe era diputada por Cambio 90.

Incluso, dijo que nuestro país cambió gracias a esa “interrupción democrática”.

Al ser consultada si volvería a justificar una medida similar veinte años después, afirmó que “de ninguna manera porque la coyuntura en ese momento era totalmente diferente”. “No creo que se vuelva a dar ese tipo de situación”, indicó a elcomercio.pe.

“NO DEBE REPETIRSE
Lourdes Flores Nano, quien en esa época era diputada del Fredemo, también se pronunció sobre el autogolpe. Según dijo, “fue una medida que llevada a sus extremos y a la voluntad de perpetuarse en el poder trajo la gran corrupción que todos conocemos”.

“Por eso nunca justifiqué el 5 de abril y no debería repetirse nunca más en la historia de Perú”, señaló la lideresa del PPC a la agencia Andina.

QUÉ PIENSAN HOY LOS PERUANOS
Según reveló una reciente encuesta nacional urbana de Ipsos Apoyo para El Comercio, el 47% de la población considera que la medida fue necesaria, mientras que el 38% señala que fue innecesaria. El resto no precisa.

A los encuestados también se les preguntó si, en caso volviéramos a 1992, aprobaría el autogolpe que disolvió el Congreso. El 37% dijo que la aprobaría, mientras que el 50% indicó que la desaprobaría. Un 13% no precisa.