Lluvia de millones, por Enrique Pasquel

El editor Central de Política opina sobre los aportes que el Partido Nacionalista recibió en la campaña electoral del 2011

Lluvia de millones, por Enrique Pasquel

Ollanta Humala y los principales miembros de Gana Perú el día que la agrupación ganó las elecciones presidenciales del 2011. Hasta la fecha se siguen cuestionando los aportes que recibió en esa campaña electoral. (Foto: Enrique Cúneo / Archivo El Comercio)

La capacidad del nacionalismo de negar la realidad es asombrosa. El año pasado, la ONPE informó que este partido incurrió en diversas irregularidades respecto a los aportes que recibió para la campaña del 2011. Entre ellas, no llevó libros contables que sustentaran su información financiera, no brindó los detalles que exige la ley sobre en qué consistieron las actividades proselitistas que le permitieron recaudar S/.1’385.225,00 y recibió aportes en efectivo por montos individuales mayores a S/.3.500 por un total de S/.11’029.730 (violando la ley que señala que si se supera la primera suma el aporte debe realizarse a través del sistema financiero para asegurar la transparencia y legalidad de los fondos).

Frente a estas irregularidades, Nadine Heredia optó sencillamente por negar lo que estaba a vista y paciencia de todo el mundo. “No hay nada que aclarar”, sentenció.

Esta semana, enfrentada a nuevos cuestionamientos sobre el origen de los fondos de campaña, Ana Jara recurrió al mismo mecanismo de defensa. “El Partido Nacionalista [...] no incurrió en ninguna ilegalidad”, declaró solemnemente la primera ministra, como pretendiendo que su solo dicho fuese suficiente para que nos olvidemos de los destapes de los últimos días: Los hoy ministros Fredy Otárola y Daniel Maurate aportaron a la campaña de Humala S/.55.400 y S/.27.900, mientras que los congresistas Cenaida Uribe y José Urquizo dieron S/.108.000 y S/.70.000. Todos ellos en cash, violando la ley y la obligación de transparencia financiera.

A esto se suma que se hizo público que los cuestionados Belaunde Lossio y Rivera Ydrogo, junto a un grupo de familiares y amigos, entregaron casi un millón de soles al nacionalismo para sus dos campañas presidenciales, en muchos casos también en efectivo y en alguna oportunidad violando la norma que establece límites a los aportes individuales. 

Como si esto fuese poco, toda la situación se vuelve más turbia desde que el ex congresista nacionalista Pedro Santos afirma que se falsificó su firma para avalar como contador los aportes en efectivo ante la ONPE.

Y, yendo en contra del dicho popular que dicta que “el que no la debe no la teme”, el nacionalismo ahora intenta negar que el hermano de la primera dama fue el tesorero del partido y señala que dicha posición fue ocupada por quien, según Carlos Tapia (cercano asesor de la hoy pareja presidencial durante la última campaña), era el conserje de Humala en el 2011.

Por más que el nacionalismo haga denodados intentos por negar la incómoda realidad, esta sigue ahí. Así, el oficialismo le regala a sus opositores la oportunidad de recordar que se ha acusado a Gana Perú de recibir clandestinamente dinero de fuentes oscuras, como Chávez o la minería ilegal. Por eso, a quien más le convendría mostrar cuentas claras en vez de voltear la mirada es al partido de los señores Humala. Salvo, por supuesto, que la verdad le resulte más incómoda que las especulaciones.