Lugar de la Memoria y reflexión

El Lugar de la Memoria, cuya primera piedra se colocó anteayer en el acantilado de Miraflores, tiene que ser, como lo ha dicho el presidente Alan García, una escuela de pensamiento y de reflexión sobre una época de violencia y terror que no debe repetirse jamás.

El Lugar de la Memoria hará que no olvidemos las atrocidades perpetradas por los terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA, con la dolorosa pérdida de miles de vidas de compatriotas, aumento de la pobreza, una generación crecida en el horror, la confrontación entre peruanos y con pérdidas materiales equivalentes a más de 20 mil millones de dólares.

Según la Comisión de la Verdad (CVR), alrededor de 60 mil muertos y desaparecidos dejó la época del terror en el país, con la consecuente violación de derechos humanos. La CVR indica que los “picos más altos” en que se cometieron “ejecuciones con mayor número de víctimas fatales, en orden de magnitud fueron, en ese orden, 1984, 1983, 1989 y luego 1992, y fue entre los años de 1983 a 1985 en el que se registra el mayor número de víctimas (45%).

Al finalizar la primera década del siglo XXI, constatamos que la derrota al terrorismo y la recuperación de la sociedad ha permitido retomar la ruta del desarrollo y crecimiento económicos, y ser hoy un país atractivo para las inversiones que generan empleo y mejoran la calidad de vida de los ciudadanos, al punto de ponernos en el umbral del primer mundo.

Nadie en la década de los ochenta se aventuraba a invertir en una nación donde los coches-bomba, los secuestros de empresarios, el pago de cupos, los asesinatos selectivos de estas mentes genocidas se habían convertido en hechos cotidianos.

A la cabeza del proyecto bajo comentario –que cuenta con el apoyo de la Comandancia General del Ejército– está hoy el reconocido artista plástico Fernando de Szyszlo. El Lugar de la Memoria debe servir para rendir homenaje a las víctimas del terror y ser un centro de reflexión. Como bien dijo el presidente García: “Aquí meditarán cómo en un momento cambió el destino de la patria. Será un templo del pensamiento. Servirá como espacio de reflexión para los peruanos. ¡Cuántos murieron por la intolerancia! Quienes mataron se sabrán inferiores ahora que el Perú va tomando un camino distinto y es capaz de producir más con justicia social”.

El proyecto debe ayudar a cerrar las heridas y convertirse en un sitio del perdón, por lo cual demanda de sus promotores una actitud serena, plural, objetiva e imparcial para evitar que el Lugar de la Memoria se convierta en una entidad politizada, lo que lo desvirtuaría totalmente.

Queda claro que fueron los genocidas de Sendero Luminoso, liderados por Abimael Guzmán, quienes iniciaron esta barbarie que desencadenó una estrategia equivocada por parte del Estado, que recién a fines de los años 80 y principios de los 90 puso en marcha la maquinaria de inteligencia que permitió la desarticulación de las bandas criminales.

Se espera mucho del Lugar de la Memoria, para que especialmente las nuevas generaciones, que no recuerdan o no vivieron esas décadas de horror, conozcan las nefastas consecuencias a que pueden llevar la intolerancia, el fanatismo y el dogmatismo; y que esa mirada al pasado sirva para afrontar el futuro con optimismo, valorando los beneficios de la paz y de la democracia.