"Misión Rescate": nuestra opinión del nuevo filme de Matt Damon

El director Ridley Scott vuelve al género en el que siempre brilló –la ciencia ficción– de la mano de un elenco de lujo

Tráiler de "Misión Rescate", filme de Ridley Scott protagonizado por Matt Damon. (Fuente: YouTube)

A quienes a menudo suelen menospreciar a Ridley Scott como un director que no ha logrado más de dos títulos admirables –“Alien” (1979) y “Blade Runner” (1982)– y que solo es competente a nivel de la ciencia ficción habría que recordarles que, antes de “Alien”, Scott facturó “Los duelistas” (1977), una ópera prima ambientada en la era napoleónica que no dudamos en calificar de obra maestra, y en la que se cifra toda la poética o metafísica del duelo que está en la base de su obra.

Pero Scott no solo cuenta en su haber con esas películas seminales. Recordemos otros títulos sobresalientes que no calzan en la ciencia ficción como la comedia “Un buen año” (2006) o “Gángster americano” (2007), su versión de la mafia neoyorquina de los años setenta. Y antes de “Misión rescate”, Scott ya había vuelto con buen pie por los fueros del futurismo con la estupenda “Prometeo” (2012). Pues bien, “Misión rescate” constituye otro punto alto en la carrera del director británico que, además, lo coloca en la cresta de recientes éxitos fílmicos de Hollywood que renuevan el tema de la exploración del espacio, como han sido “Gravedad” e “Interestelar”.

Misión rescate” se basa en el libro de Andy Weir, que primero fue publicado por partes en la forma de un ficticio blog de sobrevivencia de Mark Watney, astronauta abandonado en Marte que debe vérselas con innumerables problemas aparentemente imposibles de resolver, los cuales solo podrán solucionarse gracias a los conocimientos científicos y botánicos de este verdadero Crusoe del espacio que interpreta Matt Damon. El objetivo: alargar su incierta vida en el Planeta Rojo, mientras trata de comunicarse con las bases de la NASA en el planeta Tierra.

En lo primero en que habría que reparar es en la arquitectura del filme, sostenida a través de la aventura de Watney, pero mantenida en suspenso por la posibilidad de rescate desde la Tierra, por un lado, y desde la nave tripulada por los compañeros de Watney, por otro. El montaje alterno es entonces uno de los recursos más interesantes de Scott, sobre todo teniendo en cuenta que la perspectiva dominante es la del astronauta de Marte –que en un inicio es tenido por muerto–.

Pero uno de los puntos realmente cautivadores del filme son los grados de densidad y transparencia de la fotografía, conjurada gracias a la cámara límpida y muy sensual de Dariusz Wolski (“Prometeo”), que ha sabido aportar esa tonalidad anaranjada y terrosa, aunque siempre con la capacidad de abrir el espectro y hacer del filme una especie de catalizador que prueba siempre una nueva luz del día y de la noche, siempre desde una atmósfera totalmente distinta a la de la Tierra.

En cuanto al aspecto dramático, esta vez Scott ha convertido la espera y el paso del tiempo en una materia central. No a la forma europea –es decir, jugar con el “tiempo muerto”–, sino desde las tareas diarias y los planes de sobrevivencia que Watney pone en marcha desde el primer día. En su aislamiento, Matt Damon aporta una especie de templanza, ascetismo y empatía muy fuerte con el espectador, desde el inicio hasta el final, gracias al recurso de hablarle a la cámara como una forma de registro de su estadía marciana. A la vez, Damon termina de perfilar y humanizar a su personaje con algo de humor negro, hábilmente combinado con referencias a la cultura popular (la música disco y ABBA, por ejemplo).

La opción de Scott es, esta vez, diferente a la de “Alien” o “Blade Runner”. El duelo no tiene ya la forma del combate cuerpo a cuerpo con un monstruo o con un androide. Ahora podría decirse que el enemigo es un planeta, un desierto. La soledad es la misma, con algunos intentos furtivos de comunicación con los humanos de la Tierra, pero la reflexión sobre el sentido de la vida o la conciencia de vivir –que solo es posible desde el combate por la sobrevivencia– no tiene esta vez a un “doble” como base, sino que es ahora un espacio extraño, estéril e impredecible –véanse las extraordinarias secuencias de las tormentas–.

Todo funciona muy bien en “Misión rescate”, desde el diseño artístico, fotográfico y de sonido hasta el elenco, en el que destacan, aparte de Damon, Jessica Chastain y Sean Bean. Lo único que le reclamaríamos, y que pone un límite a su hondura, es el diseño del mismo protagonista, que sentimos algo plano y ligero. Se extrañan oscuridades psicológicas y cuotas de turbación, angustia y obsesión que sí tuvieron en su momento la teniente Ripley (Sigourney Weaver) de “Alien” o el cazarreplicantes (Harrison Ford) de “Blade Runner”. Por lo demás, solo basta mencionar la antológica media hora del rescate final para justificar su inclusión en lo mejor de la ciencia ficción contemporánea.

LA FICHA


(Foto: AP)

"Misión rescate"
Director: Ridley Scott
Género: Ciencia ficción y drama País y año: EE.UU., 2015
Actores: Matt Damon, Jessica Chastain


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