Adiós a un maestro inmortal: Luis Jaime Cisneros

Una semblanza del admirado catedrático de la PUCP y San Marcos que falleció ayer a los 89

Adiós a un maestro inmortal: Luis Jaime Cisneros

Bromista, amistoso y cordial. Un maestro inmortal. Así describen sus ex alumnos a Luis Jaime Cisneros Vizquerra, destacado lingüista y catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), quien falleció ayer a los 89 años en la clínica Ricardo Palma a causa de una infección pulmonar.

Sus restos son velados en la iglesia Virgen de Fátima de Miraflores. Hasta el lugar llegaron Marcial Rubio, rector de la PUCP; Pepi Patrón, vicerrectora de Investigación de dicha casa de estudios; Enrique Zileri, ex director de la revista “Caretas”, además de numerosos ex alumnos, familiares y amigos.

El entierro se llevará a cabo este sábado en el cementerio Parque del Recuerdo de Lurín. El cortejo fúnebre partirá a las 10 a.m. de la referida iglesia.

El profesor Luis Jaime, como lo recuerdan sus alumnos, fue maestro de varias generaciones de estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad Católica.

Fue docente a lo largo de 60 años en la PUCP y, como profesor de Estudios Generales de Letras, impartió clases a jóvenes de carreras como Antropología, Lingüística y Literatura, Derecho, Arqueología, Contabilidad, Economía, Historia y Periodismo, entre otras.

“Era un curso peleado. Todos querían estudiar con él”, recuerda Carlos Krapt (24), egresado de Lingüística, quien como muchos alumnos tuvo la ocasión de visitarlo en su casa de Miraflores. Y es que, visitar la casa del profesor Luis Jaime se convirtió en tradición para muchos de sus alumnos.

“Su trato era horizontal, era un trato de amigo más que de profesor. Él quería que lo llamaran Luis Jaime”, refiere Krapt.

Claudia Ochoa (28), egresada de Derecho de la PUCP, fue su alumna en el año 2000 cuando llevó el curso Teoría General del Lenguaje. Ella cuenta que, para los exámenes finales, el catedrático no dudó en darles clases extras. “En el colmo de la buena onda nos dio el teléfono de su casa pese a que éramos algo de 60 alumnos. Todo el mundo lo bombardeó con llamadas y él siempre contestó”, recuerda.

Luis Jaime nació en Lima el 28 de mayo de 1921. Fue hijo del diplomático y periodista Luis Fernán Cisneros Bustamante y de Esperanza Vizquerra Oquendo.

Gran admirador de Jorge Luis Borges, hizo estudios de Medicina, Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y se graduó como doctor en Letras en la Universidad San Marcos en 1955.

Luego, desde 1965, integró la Academia Peruana de la Lengua y fue presidente de esta institución entre 1991 y 2005.

UN MUCHACHO DE 89 AÑOS
Carlos Garatea (44), profesor principal del departamento de Humanidades y director académico de la PUCP, lo conoció cuando tenía 17 años. “Lo recuerdo como un flaquito, algo desgarbado y canoso, con unos anteojos prominentes que me recordaron a los de Woody Allen. Me sorprendió que hablara de [John] Lennon y de los Rolling Stones”, comenta Garatea.

Pero Cisneros no solo se dedicó a la docencia. Dirigió el diario “La Prensa” (1976 al 1978). Luego fundó y dirigió el periódico “El Observador” entre 1981 y 1983. Hasta poco antes de su muerte, escribió una columna semanal llamada Aula Precaria en el diario “La República”.

Además de la Academia Peruana de la Lengua, fue miembro de la Real Academia Española, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la Academia de Letras de Uruguay.

Recibió innumerables galardones como el Premio Nacional de Cultura, el de Crítica en 1948, el de Pedagogía en 1956 y nuevamente este último en 1963. En el año 2006, la Academia Peruana de la Lengua le rindió reconocimiento por su valioso aporte en la confección del nuevo Diccionario Panhispánico de Dudas.

Su última aparición en la Universidad Católica fue el 3 de setiembre del 2010 en una ceremonia en la que se lo distinguió como profesor emérito del departamento de Humanidades. Su voz estaba tan afectada que cedió el discurso a su hija Cecilia Cisneros Hamann.

“Amigos míos: mis últimas palabras son de confesada gratitud. […] En renovador contacto con los estudiantes, he aprendido a juzgar sin precipitación y con serenidad. Y les confieso en secreto: no me voy de la PUCP. En todas las esquinas estoy. Desde todas ellas observo, aplaudo y protesto”, dijo el maestro.

FRAGMENTO DE SU DISCURSO DE DESPEDIDA EN LA UNIVERSIDAD CATÓLICA
“Tras sesenta largos años, dejo la cátedra y me retiro de las aulas universitarias. Se dice con facilidad, pero un minucioso recuento de lo compartido y recibido revela cuánto me ha beneficiado este largo contacto con alumnos y colegas.

A Jorge Puccinelli debo el haberme propuesto, una tarde de junio de 1948, visitar la Católica. Salimos de San Marcos por la puerta de Azángaro, tomamos Tambo de Belén y divisamos, de pronto, emergiendo de la penumbra invernal, las torres de la Recoleta.

Enseguida, llegados a la plaza, comencé a memorizar esa esquina en que aseguraba su presencia la Católica.

Al entrar, aprendí a reconocer, a la izquierda del patio, ese árbol que presidiría largo tiempo nuestras charlas.

No advertí que, al estrechar la mano de Raúl Ferrero, decano a la sazón, inauguraba una hermosa amistad que mucho me benefició, que mi vida profesional adquiría nuevo ritmo y que mi tarea docente, al ampliarse, me obligaría a perfeccionar lecturas y planes de investigación. Hasta entonces, todo mi trabajo universitario se había concentrado, en San Marcos, en cursos doctorales de la especialidad. Meses después, me encontraba dictando acá en la casa un curso de Lengua a los muchachos de primer año de Letras”.

En el 2006 recibió la Orden El Sol en el grado de Gran Cruz
MERECIDO HOMENAJE. En mérito a su arduo trabajo intelectual y al ejercicio docente realizado en las universidades Católica y San Marcos, el 19 de diciembre del 2006, Luis Jaime Cisneros recibió la Orden El Sol del Perú en el grado de Gran Cruz, distinción con la que el país premia a sus personajes más destacados.

En esa ocasión, Cisneros agradeció con humildad y buen humor la distinción y la calificó como “un generoso error del presidente”.

Asimismo, Cisneros, quien entre las décadas del sesenta y noventa colaboró con El Comercio y el suplemento El Dominical, fue condecorado con la Medalla de Honor del Congreso de la República. Anoche Alan García dispuso que se dé a Cisneros honores de ministro de Estado en sus exequias.