CRÓNICA: las Fénix, quienes enfrentan el caótico tráfico de Lima

Unas 2.300 agentes deben soportar agresiones y hasta atropellos. Se levantan a las 4 a.m. para estar tres horas después en las calles de la capital

CRÓNICA: las Fénix, quienes enfrentan el caótico tráfico de Lima

LUIS GARCÍA PANTA

Unos dicen que son incorruptibles e infranqueables a la hora de imponer una papeleta. Otros, los más machistas, se quejan de que no dirigen bien el tránsito y que lo entorpecen por lo cual prefieren a los hombres en los cruceros para agilizarlo. Sin embargo, ellas se sacrifican al salir a las calles de Lima pues soportan desde agresiones, insultos, piropos ofensivos y hasta atropellos por malos conductores que se niegan a aceptar una sanción.

Pese a las alegrías y sinsabores, el pasado 15 de junio la mujer policía ha cumplido 30 años desde que empezó a controlar el caótico tráfico de la capital. Aquella vez fue la entonces Guardia Civil la que tuvo la iniciativa de incluir al personal femenino en el control vial de las calles de Lima.

Al paso de los años, poco a poco le fueron ganando terreno a los hombres para finalmente en 1998, en el gobierno de Alberto Fujimori, asumir totalmente el control vial en la capital. Un decreto sacó de las calles a todos los hombres de tránsito. Las mujeres eran vistas como más transparentes, con mayor sensibilidad en el trato y menos corruptas.

Actualmente, el personal femenino que dirige el tránsito está destacado en el Escuadrón Fénix y en la propia Policía de Tránsito. Esta última se subdivide en cinco unidades: en el cono norte, otra en el centro, una tercera en el este, una más en el sur, y otra en el Callao. En total, 2.300 agentes.

En el Escuadrón Fénix, unidad emblemática de la Policía Nacional, encontramos a las suboficiales de primera Rocío Loayza Guillén y Zulema Estrada Zanabria cuando salían en sus motocicletas a ‘hacer los pases’ (abrir el tránsito con ‘liebres’). Ambas tienen 12 años en dicha unidad y sus motos de 500 kg de peso son como sus mascotas.

“Como anécdota, recuerdo que una vez en la avenida Grau un señor elegante se ubicó a mi costado para protegerse de unos pandilleros que lo querían asaltar”, expresó. Zulema dice que suele evitar las discusiones con los conductores y que emplea el diálogo para concertar.

SE LEVANTAN A LAS 4 A.M.
El jefe de la unidad, comandante Víctor Zanabria Angulo, explica que el sacrificio de estas mujeres empieza desde las 6:15 a.m. cuando llegan uniformadas al cuartel. “Para eso tienen que levantarse a las 4 a.m., pues su turno empieza a las 7 a.m.”, expresa.

Explica que otro problema es la idiosincrasia del conductor limeño que no suele respetar las reglas de tránsito. “Algunos son violentos y agresivos con las policías porque el conductor es informal, ha sacado su brevete sin formación y sin interiorizar el respeto a las normas”, explica.

Agrega que en las avenidas troncales como Abancay, Evitamiento o Javier Prado, se respira smog, hay un ruido ensordecedor y las agentes tienen que soportar el malhumor y la malcriadez de los automovilistas. “Todos los eventos deportivos, musicales o de otra índole tienen que ver con el tránsito”, sostiene.

MEJOR QUE ELLOS
Para el general Erick Romaní Coronado, director de Familia de la PNP, la mujer policía asume las tareas y las cumple sin ninguna diferencia que los varones, y en algunos casos, añade, mejor que ellos pues las hacen con cariño, dedicación y empeño.

Lo más importantes es que el varón reconoce a las oficiales y acata sus órdenes. “Ellas se imponen con inteligencia, liderazgo y ejemplo”, concluye.

Mayor Patricia Gallegos, la oficial de más alto grado
En el arenal de Villa el Salvador, la mayor Patricia Gallegos Flores es la jefa de la comisaría de mujeres. Pertenece a la primera promoción de oficiales mujeres egresada en 1996 y es una de las que ostenta el más alto rango.

Madre de dos hijos, de 12 y 6 años de edad, gallegos logra compartir su función en la pnp con el de su hogar. Su esposo es un oficial como ella. “Con él comparto las mismas vivencias, intercambiamos opiniones y me aconseja cuando lo necesito”, señala.

Gallegos tiene a cargo 40 efectivos de los cuales 10 son varones. Antes de llegar a Villa el Salvador, laboró en la policía ecológica, de turismo, comisaría del Aeropuerto y en puno.

“Trabajar con la familia, con niños, con esposas maltratadas, es una labor silenciosa pero gratificante, pues las personas a las que ayudas te agradecen mucho cuando les solucionas sus problemas”, señala.

Dice que cuando se graduó sintió rechazo de los varones pero con los años la han aceptado. “Somos las pioneras y nuestra experiencia marcará historia en la pnp para las siguientes promociones”.

PARA TENER EN CUENTA
La mujer también controla multitudes
Desde el 2001, la mujer policía también ha incursionado en la policía Antidisturbios o unidad de Servicios especiales (USE). La suboficial Paola Vizcardo Guiulfo es una de las 50 mujeres que integran esta unidad, antes netamente masculina. Ella está en la uSe este, o ‘los leopardos’, que anteayer cumplió 50 años. El comandante Juan Villena informó que las mujeres cumplen el mismo rol que los hombres y se abocan a controlar a las mujeres manifestantes y a la revisión corporal en los espectáculos.