La exposición “Da Vinci, el genio”, se inicia el viernes 19

La exhibición que reproduce, con absoluta fidelidad, máquinas, instrumentos y portentos artísticos del genio del Renacimiento

La exposición “Da Vinci, el genio”, se inicia el viernes 19
*Por: Jorge Paredes* La imagen que ha viajado por los siglos es la de un anciano apacible, barbado, de mirada penetrante e inteligencia desmesurada, capaz de transformar el conocimiento de su tiempo, desde el arte y la ciencia, al punto de ser considerado como uno de los primeros genios humanistas. Esto, sin embargo, resulta insuficiente para explicar el fenómeno Da Vinci. En sus sesenta y siete años, entre 1452 y 1519, Leonardo rebasó el saber de su época: fue pintor, escultor, escritor, músico, filósofo, inventor, anatomista, geógrafo, geólogo, matemático, urbanista, botánico, diseñador de escenografías, músico, cocinero, experto en caballos e ingeniero militar. Ideó máquinas bélicas, aunque odiaba la guerra, trabajó para tirios y troyanos y vivió en un tiempo de grandes cambios políticos, sociales y culturales. Como bien ha señalado el crítico y escritor Jorge Juanes todos los que han tratado de explicar la magnitud de la obra de Leonardo se han sentido rebasados por su multiplicidad de saberes. Según Freud, fue un genio poliforme, “cuyos límites solo podemos sospechar, pero nunca fijar”. *Enigmas* Entre los escasos datos que se tienen de la infancia del sabio renacentista se ha encontrado, sin embargo, un elemento clave: su condición de hijo ilegítimo. Fue su padre, Pietro da Vinci, un contador y notario de Florencia y su madre una campesina, de quien solo se sabe el nombre: Caterina. Por su origen, Leonardo no siguió una educación formal. Es más fue separado de su madre a edad temprana, y es probable que nunca haya vuelto a saber de ella. Sin embargo, existe la versión novelada del ruso Merezhkovsky, quien afirma que la madre de Leonardo fue a Milán en 1493 a visitar a su hijo, cuando este tenía cuarenta y un años, y que enfermó y murió a su lado. Toda esta historia despertó el interés de Freud, quien en un interesante estudio sobre la infancia de Leonardo (“Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci”), se pregunta cuánto influyó esa maternidad perdida en la construcción de los personajes femeninos de su pintura, como la Virgen con el Niño y sobre todo la Mona Lisa. “Al pensar en las pinturas de Leonardo, recordamos todos la singular sonrisa, fascinadora y enigmática, que tanto nos encanta en los labios de sus figuras femeninas”, escribe el padre del psicoanálisis. “Esta sonrisa inmóvil, dibujada en los largos y ondulados labios de tales figuras, resulta característica del maestro Da Vinci y es conocida con el calificativo de “leonardesca”. [...] Aquello que fascina al espectador es el demoníaco encanto de esta sonrisa. Cientos de poetas y literatos han escrito sobre esta mujer, que tan pronto parece sonreírnos seductoramente como dejar perderse en la lejanía una mirada fría y sin alma; pero ninguno ha descifrado su sonrisa ni interpreta-do sus pensamientos. Todo en este cuadro, incluso el paisaje, parece sumergido en una densa y ardorosa sensualidad”. *Los inventos* Leonardo empezó a trazar su leyenda desde muy joven en el estudio del escultor y pintor Andrea del Verrocchio (1435-1488). Sin embargo, ¿qué hizo de él un genio? Michael J. Gelb en “Inteligencia genial” define la sabiduría de Leonardo a través de siete características: la curiosidad, el poner a prueba todo conocimiento, el refinamiento de los sentidos, la aceptación de la paradoja y la incertidumbre, el equilibrio entre el arte y la ciencia, el cultivo de la gracia y, finalmente, el reconocimiento de la interconexión de todas las cosas y fenómenos. Su curiosidad no conocía límites ni credos, pues aceptó trabajos tanto de los Medici como de los Sforza, de los Borgia y de los reyes franceses. Para la posteridad, el florentino dejó un puñado de cuadros extraordinarios, pero también centenares, miles, de dibujos, trazados anatómicos, diagramas y planos de máquinas e instrumentos bélicos, hidráulicos, aéreos, musicales y ópticos, que salieron de su imaginación portentosa. *La muestra* Lo que no hizo Leonardo ha sido ejecutado, quinientos años después, en un proyecto titánico que ha dado como resultado una muestra itinerante con más 120 piezas, todas construidas siguiendo minuciosamente las indicaciones de Leonardo, y con técnicas del Renacimiento. La exhibición consta de trece partes e incluye reproducciones de sus códices, sus piezas de arte, sus bosquejos anatómicos y presentaciones en tres dimensiones de “La última cena”, el “Hombre de Vitruvio” y la escultura del caballo de Sforza, uno de los proyectos más ambiciosos del genio italiano. En más de dos horas de recorrido, uno puede acercarse a este personaje inusual, de quien Francesco Melzi, su discípulo y heredero, dijo a su muerte: “No está en el poder de la naturaleza crear otro igual”. *Secretos de la Mona Lisa* Uno de los aspectos más atractivos de la exhibición “Da Vinci, el genio” es lo que se ha denominado, con gran espíritu de márketing, “Secretos de la Mona Lisa”, el cuadro más enigmático y extraordinario de la historia del arte. Pascal Cotte es un ingeniero y fotógrafo francés a quien se le concedió el privilegio, sin precedentes, de desmontar y fotografiar esta obra maestra en el Museo de Louvre. Cotte cumplió su trabajo con una cámara digital creada por él mismo de 240 millones de píxeles. El resultado fue una copia de tal resolución que le permitió examinar esta obra como nunca antes había ocurrido. Cotte identificó los colores originales de la pintura creada por Leonardo en 1506, que según su análisis serían azules suaves y blancos, y no las tonalidades verdes oscuras, amarillas y cafés de la actualidad. Asimismo, encontró detalles que estaban prácticamente escondidos por el tiempo o que no pueden ser apreciados a simple vista por el ojo humano, veinticuatro secretos que el espectador podrá descifrar. *Más información* La exposición “Da Vinci, el genio” se inicia el próximo 19 de junio y va hasta el 3 de agosto en el Jockey Plaza. Muchos de los trabajos son interactivos. El recorrido dura aproximadamente dos horas. Entradas en Teleticket de Wong y Metro.

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