Falta de sistema de chatarreo traba renovación del parque automotor

Empresas tienen nuevos buses pero flota antigua sigue circulando. No se cuenta con mecanismo para saber cuántos autos salen del mercado

*Por: Elizabeth Salazar Vega* Bocinazos que se suceden unos a otros. Autos avanzando a saltos. Rostros fruncidos que se liberan en gritos coléricos o incómodos suspiros. Son las 7:00 a.m. Es hora punta en la Av. El Corregidor, en Javier Prado, en Paseo de los Héroes Navales, en Angamos. En ese trance es difícil de creer que nuestro país posee un parque automotor pequeño con respecto al promedio de vehículos que existen en Argentina, Chile, Ecuador y Bolivia. ¿Qué ocurre entonces? “Tenemos un parque de 1,5 millones de unidades, pero en su mayoría es antiguo, está mal distribuido y se rige por normas ignoradas. Casi la mitad de los taxis existentes es informal, tenemos más combis que buses y muy poca cultura vial”, señala el presidente del Centro de Investigación y de Asesoría del Transporte Terrestre (Cidatt), Juan Tapia. La Asociación Automotriz del Perú (AAP) y la Asociación de Representantes Automotrices del Perú (Araper) estiman que los vehículos que circulan por nuestras pistas tienen, en promedio, 17 años de antigüedad. Y decimos se estima porque el Ejecutivo no tiene forma de saber cuántos vehículos han sido dados de baja, por lo que se desconoce si el contaminado parque automotor ha sufrido mejoras o está peor. “Hasta 1988 el pago por impuesto al rodaje se hacía de modo independiente y anual, y sin ello no se podía circular. Ello permitía saber cuántos y qué vehículos estaban vigentes en el parque automotor, pero se dispuso que el pago se incluya dentro de los impuestos a la gasolina y con ello se perdió la cuenta anual. Se sabe cuántos ingresan pero no cuántos salen”, explica Edwin Derteano, vicepresidente de la AAP. Buscamos la versión de los funcionarios del Ministerio de Transportes, pero dijeron que no declararían. *CIFRAS ESCONDIDAS* Según información cuantificada por este Diario, al menos 120 empresas de las 147 que están autorizadas a circular por Lima han iniciado la renovación de su flota invirtiendo en buses de 9 a 12 metros de largo traídos completos de Brasil, China, Corea o ensamblados en nuestro país. Escondido entre las estadísticas oficiales, el proceso se inició hace dos años y ya se ve en las calles de Lima a empresas como Chama, Translima, Los Chinos, Orión y otras estrenando unidades del año; incluso a gas. Gregorio Torres, de la Confederación General de Transportes, informó que 28 de las empresas agremiadas vienen adquiriendo de a pocos sus unidades y ya en diciembre llegará parte de los 2.500 buses que han pedido. “La idea es cambiar todo progresivamente, pues tenemos vehículos de hasta 25 años de uso. A esos ya ni siquiera los mandamos a la revisión técnica pues más nos va a costar repararlos”. José Luis Díaz León, de la Asociación de Empresas de Transporte Urbano (Asetup), y Julio Raurau, de la Corporación Empresarial de Transporte Urbano, cuentan en conjunto con 68 miembros que han optado por el cambio de parte de su flota. Por el lado de Asetup ya hay 350 buses nuevos circulando y otros 500 llegarán en lo que resta del año para reemplazar a las viejas coaster que hoy circulan por las avenidas Tacna, Arequipa y Abancay; mientras que Raurau comenta que la empresa Litepsa, que cubre la ruta Los Olivos-Villa El Salvador, ha cambiado la totalidad de sus combis por buses de mayor capacidad. Dependiendo de su capacidad financiera, algunos invierten en seis buses, otros en 30. *CÍRCULO CONTAMINANTE* De la información que posee Aduanas se puede saber que durante el 2008 ingresaron al país 2.186 buses y chasís nuevos, 30% más que el año anterior, pero se desconoce cuántos llegaron a Lima para el transporte público. Pero este tipo de iniciativas no han tenido un impacto real en la renovación del parque automotor por dos motivos. El primero, y quizá el problema más grave, es que los empresarios aún no cuentan con un sistema de chatarreo para las unidades que ya no usan. Choferes consultados por este Diario revelaron que sus combis y coaster son vendidas a los chatarreros informales, al mercado negro de San Jacinto, o lo que es peor, a empresas pequeñas que pagan US$5.000 por ellas porque creen que aún el Estado permitirá el tránsito de unidades viejas. “Yo vendí mi coaster del año 85 y ahora circula por el Cercado. Estaba en buenas condiciones ¿Si no hago eso, cómo recupero? Otros la destinan al transporte escolar”, dice Jaime Ventocilla. Cada año se importan más autos nuevos y usados (ver infográfico) sin que los viejos salgan efectivamente del mercado. El mencionado bono de chatarreo solo es para taxis o autos, y aún no está en marcha. Gustavo Navarro, representante del Ministerio de Energía y Minas, y Roxana Chacón, de la Gerencia de Transporte Urbano del Concejo de Lima, confirmaron que ya se evalúa extender el programa, pero se requiere una financiación de S/.50 millones. Igual, aún no sale del papel. El segundo inconveniente es que son pocos los conductores que han accedido a un crédito, ya que carecen de contratos fijos. Las autorizaciones provisionales, que han sido prorrogadas por la Municipalidad de Lima desde hace ocho años, vencen en diciembre, y eso no los hace sujetos de crédito para los bancos. Los que han conseguido comprar buses lo lograron hipotecando sus bienes o los de la empresa, y tras un año de negociación. “La mitad de las rutas actuales va a ser eliminada por el Concejo de Lima, por eso no sabemos si la inversión que hagamos servirá a largo plazo”, dice el también empresario transportista David Quintanilla. En El Callao, donde ya se han fijado las rutas, la renovación se ha iniciado con más fuerza. Roxana Chacón dijo que se elabora una ordenanza para fijar las nuevas rutas. “No vamos a esperar que se inicie el Cosac (Corredor Segregado de Alta Capacidad). Será antes, pero tenemos que estudiarlo con cuidado”.

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