Histórico hospital San Andrés fue dañado y alquilado para comercio

Beneficencia niega haber cedido local pero documentos confirman pagos. Predio fue el primer hospital del Perú y albergaría momias de incas

Histórico hospital San Andrés fue dañado y alquilado para comercio

Por Elizabeth Salazar Vega

En el local ubicado en Huallaga 846, un enorme plástico azul cumple las funciones de techo; las paredes, de barro gastado, han sido toscamente tarrajeadas y pintadas de blanco; su piso, de tierra, ha sido cubierto por kilos de cemento. “Todo estaba muy viejo, yo lo he querido arreglar”, dice Luis Alberto Rodríguez, el hombre que alquiló este predio, queriendo ignorar que el terreno donde está parado es parte de lo que fue el Hospital Real de San Andrés, el primer nosocomio del Perú y Sudamérica y donde, se dice, estarían enterradas las momias de Pachacútec, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac.

El historiador Teodoro Hampe y el arqueólogo Antonio Coello son algunos de los investigadores que lideraron las excavaciones del 2001 y 2005 para rescatar los restos incaicos que fueron depositados aquí por orden del virrey Marqués de Cañete, hacia 1560, a fin de que los pobladores andinos no los siguieran adorando.

Las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega, las del jesuita español José de Acosta (1590) y las del padre agustino Antonio de la Calancha (1638) confirman que las momias fueron traídas a Lima. Sin embargo, los trabajos arqueológicos que inició José de la Riva Agüero en 1937 y que fueron retomados por Hampe y Coello, en los años señalados, aún no logran desentrañar el misterio.

Hampe señala que el apoyo que les dio, en ese entonces, la Universidad de Chicago fue importante para develar la existencia de cinco lugares subterráneos con evidencias de entierros. Los trabajos se suspendieron por falta de financiamiento y solo algunas zonas fueron exploradas. Una de las faltantes se encuentra bajo el cemento que sembró Rodríguez.

Él dice que su intención es habilitar un depósito, pero ayer ya había dentro una decena de ambulantes vendiendo desde golosinas hasta zapatillas.

EL MISTERIO DEL ALQUILER
Desde diciembre del 2009 la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana (SBLM) administra los 5 mil m2 que quedan de los 10 mil que tenía el otrora hospital San Andrés cuando se fundó en 1552. El predio se divide en dos: el lote de Rodríguez y otro de mayor extensión donde funcionó el colegio Óscar Miró Quesada hasta hace poco.

David de Lambarri, director de Patrimonio Histórico del Instituto Nacional de Cultura (INC), dice que la beneficencia tiene potestad de alquilar el predio, pero velando que no se hagan destructivas modificaciones como las descritas, dado que se trata de un monumento protegido. El problema es que la SBLM niega que se haya ofrecido el terreno.

“Este señor Rodríguez ocupaba el predio de modo informal. Intentó sorprender a un funcionario de la beneficencia [de nombre Ronaldo Andía], pero no se firmó contrato alguno, solo fue un acuerdo verbal para que se quedara solo hasta que desocupe el lugar”, dice Christian Salomón, jefe de Comunicaciones de la SBLM, quien, en un primer momento, ensayó la versión de que Rodríguez había invadido el predio. Coello, en tanto, recibió de esta entidad la información de que el portero del otrora colegio fue quien lo alquiló ilegalmente.

En el breve diálogo que tuvimos con Rodríguez, él asegura que firmó documentos con la SBLM. Salomón dijo desconocer esto. Sin embargo, existen documentos que señalan lo contrario.

Las boletas 014129 y 014128 dan cuenta de que el 22 de enero del 2010 Rodríguez pagó a la beneficencia S/.18.270 como adelanto por los seis primeros meses de alquiler y los recibos de caja 0152 y 053 señalan que otros S/.5.116 por los meses de garantía que se exigía. Un total de S/.23.386 ingresó a la caja de la SBLM, y solo 10 días después de que este señor ingresó su solicitud de arrendar esta parte del predio.

Asimismo, documentos fechados con el 3 de febrero del 2010 dan cuenta del acta de entrega del inmueble a Rodríguez con presencia de Luis Farfán Zapata, en representación de la SBLM, y con el aval de Alfredo García Vidono, director general de Administración Inmobiliaria de la beneficencia, y María Kahn Segura, directora de la misma oficina.

MUSEO DE LA MEDICINA
En la carta notarial 16387, de la notaria Rocío Calmet Fritz, se indica el pedido que hace Rodríguez a Kahn, pues, según se lee en el texto, nunca le hicieron llegar copia de los contratos que firmó por la transacción. “El 12 de febrero me llamaron a la beneficencia diciéndome que querían anularlos”, indica él en la carta. Trascendió que él abandonará el predio si le devuelven su dinero y lo invertido en las “refacciones”.

La beneficencia ha iniciado una acción penal en contra de Rodríguez, pero el INC ha hecho lo mismo “contra quienes resulten responsables de este atropello al patrimonio”, dice Lambarri. Lo único que ha podido hacer esta entidad es impedir que Rodríguez siga alterando el terreno.

Los investigadores, miembros de las facultades de medicina y la misma beneficencia coinciden en la necesidad de rehabilitar y convertir San Andrés en el museo de la medicina, ya que fue la cuna de esta profesión.

Motivos no faltan: el local que ocupaba el colegio conserva el cementerio, el patio y el loquerío (antecedente del manicomio) que formaban parte del hospital, así como una capilla de mediados de 1800. Una historia arquitectónica que merece un capítulo aparte.

PUNTO DE VISTA
Parte de la historia de la medicina
El Hospital Real de San Andrés fue el primer nosocomio de los españoles y el primer local de lo que sería la Facultad de Medicina de San Marcos, y empezó a funcionar en 1811 como tal, con Hipólito Unanue como uno de sus fundadores. Venían de todo el país a estudiar aquí y regresaban a sus provincias a ejercer la carrera. Por sus aulas pasaron Cayetano Heredia, Daniel Alcides Carrión y muchos otros grandes.

Quedan muy pocos espacios, y bastante deteriorados, de lo que fue la planta tradicional del hospital y nada casi de lo que fueron los claustros de medicina, pues lo que fue el anfiteatro de anatomía lo ocupó y transformó la comisaría de San Andrés. Pero es la más antigua edificación virreinal que existe y tiene un valor histórico notable. Se han presentado proyectos para constituirlo como un museo. Que sea eso o un centro cultural, pero que se conserve.
OSWALDO SALAVERRY. PROFESOR DE HISTORIA DE LA MEDICINA-UNMSM