Muestran al fin joyas con las que se enterró a la sacerdotisa de Cahuachi

Pulseras de oro, plata y textiles tridimensionales estaban en su tumba. Hay mates que revelan la transición cultural entre los paracas y nascas

JOSÉ ROSALES
El Comercio

Dos años después del sorprendente hallazgo de la niña sacerdotisa de Cahuachi, el grupo Proyecto Nasca mostró por primera vez el ajuar con el que fue sepultado este personaje.

Los expertos enseñaron la mortaja de tela con bordados en tres dimensiones que la envolvía en su entierro, joyas de oro y plata, collares de spondylus, cerámica e impresionantes mates multicolores con incisiones en bajo relieve.

Considerado como uno de los más importantes hallazgos de este equipo científico en 30 años de investigaciones, excavaciones y puesta en valor en el centro ceremonial Cahuachi, la ubicación de la tumba de la niña sacerdotisa permitió confirmar que se trata de un personaje importante dentro de la jerarquía de la cultura Nasca.

“Este es el tipo de objetos que usaban las divinidades y grandes sacerdotes”, destacó Giuseppe Orefici, jefe del Proyecto Nasca.

FINOS BRAZALETES
El estudioso confirmó que es la primera vez que en esta zona se encuentran objetos de metal con piedras preciosas, como lapislázuli (traído desde Chile) y ojo de tigre (procedente del Brasil), que formaban parte de las alhajas de este venerado personaje.

“Es un conjunto de ornamentos que estaba en el interior de su tumba, entre la gran pirámide y la pirámide naranja de Cahuachi”, detalló Orefici.

TEJIDOS EN DIMENSIONES
Orefici confirmó que el cuerpo de la niña sacerdotisa estaba envuelto con un textil que muestra una orca, la máxima divinidad de la cultura Nasca. El ajuar presenta una serie de bordados y de figuras de orcas elaboradas en tres dimensiones.

“Se puede apreciar nítidamente que estas pequeñas orcas tridimensionales se muestran, de un lado, sosteniendo cuchillos de obsidiana y, del otro, una cabeza-trofeo. En ellos, destaca el rojo que se obtenía de la tierra mineral que molían y luego utilizaban para teñir sus telas, mientras que el negro lo conseguían de vegetales quemados”, explicó.

MATES MULTICOLORES
Además, se hallaron 34 objetos, entre ellos unos mates multicolores, cerámica y dos personajes, un adulto y un niño sacrificados, que formaban parte de las ofrendas de la última etapa de Cahuachi.

“Los mates se hicieron con incisiones en bajo relieve, pintados con colores resinosos obtenidos de la mezcla de tierras minerales y resinas de guarango”, precisó.

Sostuvo que estos mates fueron conservados por muchos siglos antes de formar parte del entierro de la niña sacerdotisa como última ofrenda y antes del abandono definitivo de Cahuachi.

Orefici confirmó que la técnica es excepcional, por el uso de esos colores resinosos, lo que sugiere que se trató de un momento de transición entre Paracas y Nasca. “Se trata del único caso en el Perú con resinas y colores similares a la cerámica paracas y no se vuelve a utilizar en los nascas, en los 200 años antes de Cristo”, dijo.

MÁS DATOS
Según el historiador Josué Lancho Rojas, el hallazgo de estos objetos de la niña sacerdotisa de Cahuachi constituye uno de los más importantes descubrimientos en el centro ceremonial de barro más grande del mundo.

Los nascas destacaron por su cerámica pictórica, el alto grado de imaginación y concepción de la realidad de sus ceramistas que describieron su vida diaria a través de un lenguaje simbólico.

En los mates está representado el felino, la divinidad que tiene un significado de sacrificio porque tiene un cuchillo en una garra y en la otra unas cabezas-trofeo.


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