El sospechoso de mandar a matar al director de penal tiene cárcel de lujo

Es el narco Lucio Tijero, "El Ingeniero". Antes de ser asesinado, Manuel Vásquez aseguró a *El Comercio* que le quitó varios privilegios

*Por Alfredo Alí Unidad de investigación* Hasta hace algunos días, el narcotraficante Lucio Tijero Guzmán “El Ingeniero” se regodeaba viviendo a cuerpo de rey en una de las cárceles doradas del sistema penitenciario peruano. Hoy, tal parece, ya no goza de algunos privilegios, pues le fueron recortados, según asegurara a El Comercio Manuel Vásquez Coronado, días antes de que fuera "asesinado":http://elcomercio.pe/noticia/394438/asesinado-director-castro-castro-no-pidio-seguridad-pese-que-le-advirtieron-que-lo-seguian este director del penal de Canto Grande, donde Tijero se encuentra recluido. Lucio Tijero, aunque usted no lo crea, ha estado purgando condena en una excepcional celda de 12 metros cuadrados con baño propio en el llamado Venusterio de la cárcel de máxima seguridad Miguel Castro Castro, más conocida como Canto Grande. Allí cuenta, además, de comodidades que otros internos no tienen. Entre tales privilegios, se detectó en su celda una refrigeradora, un horno microondas, un televisor de 29 pulgadas con reproductor DVD y una amplia colección de copas de cristal y tazas de porcelana que ya quisieran tener muchos mortales que gozan de entera libertad. Aunque nuestros informantes no precisaron qué guardaba Lucio Tijero en su refrigeradora, es de presumir que, por lo menos, almacenaba alimentos frescos y bebidas heladas. El microondas, como es natural, le servía para calentar las comidas que, en muchas ocasiones, le eran llevadas un tanto frías desde fuera del penal. En el DVD “El Ingeniero” veía películas de diverso corte, pero especialmente policiales y de acción, comentaron nuestros informantes. Las comodidades de Lucio Tijero eran la envidia de otros internos menos pudientes y sin padrinos. Pero tales ventajas indebidas no son recientes, datan de por lo menos enero del 2007. ¿Cuánto pagaba por ellas? Rosa Mavila León, ex presidenta del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), había denunciado el 30 de enero del 2007 que el entonces director de Canto Grande, Jorge Sifuentes Begazo, permitía cárceles doradas en ese establecimiento penitenciario. Pero todo indica que nadie hizo algo para poner coto al asunto. En esa época el penal estaba bajo el control de la Policía Nacional del Perú y, por tanto, del Ministerio del Interior. Meses después, durante la jefatura del general en retiro Gustavo Carrión, el INPE recuperó la administración y el control de Canto Grande, pero Tijero continuó con sus privilegios. Luego pasaron por allí el aprista Leonardo Caparrós, Benedicto Jiménez y el coronel en retiro Jorge León Ballén, pero nadie le quitó las gollerías hasta que, hace algunos días, Vásquez decidió hacerlo. Hace poco El Comercio obtuvo las fotografías que ponían en evidencia que, por lo menos, hasta hace un mes “El Ingeniero” estuvo disfrutando de comodidades que el régimen penitenciario prohíbe. ¿Quiénes y bajo qué intereses le permitieron gozar de tamañas comodidades? Es un asunto que deberá investigarse. *A CUERPO DE REY* Pero hay más. La celda asignada a Tijero cuenta con una ventana con vista a la rotonda. La ventana tiene, a su vez, una fina persiana horizontal de color blanco. Ese ambiente, como ya se ha dicho, sobrepasa las dimensiones razonables para la reclusión de un interno. Sus 12 metros cuadrados son una exageración si se considera que todos los penales están hacinados. En muchos casos, cabe señalar, los internos se amontonan de a cuatro en diminutas celdas. Pero Manuel Vásquez, dos días antes de su muerte, nos aseguró que le había recortado el espacio asignado a Tijero. Nos explicó que había dividido en dos su celda y había instalado allí a otros tres internos. Sin embargo, no nos mostró el acta de rigor que consignara esta disposición, ni los privilegios indebidos que se habrían recortado a Tijero. Entre ellos se detectó otros, como que el piso de la celda de “El Ingeniero” estaba totalmente cubierto con cerámica y las paredes con espejos. Sobre algunos de estos, el interno había colocado afiches de mujeres semidesnudas. En el techo había instalado lámparas de diverso tipo y modelo. Eso sí, Tijero se había preocupado en poner focos ahorradores, pues parece que el consumo de luz se lo estaban cargando a su cuenta. En su celda también se halló una cafetera, un hervidor, una waflera y un ventilador eléctrico. *EL DUEÑO DE LA PUERTA* Pero lo que resultó inconcebible ha sido que la puerta de madera, que permite el acceso al ambiente donde él se aloja, tuviera tres seguros que eran manipulados por el propio reo desde el interior. Es decir, fueron instalados en la parte interna y no por fuera, como manda la norma. Esto quiere decir que si el recluso decidiera atrincherarse, las autoridades del penal tendrían que bregar duro para sacarlo. Lucio Tijero Guzmán “El Ingeniero” tiene 63 años, de los cuales 15 los ha pasado en cárceles peruanas por delito de narcotráfico. Fue detenido en Lima en 1994 y condenado a 35 años de prisión. Pero también estuvo preso, entre 1987 y 1993, en Estados Unidos, al ser sorprendido tratando de introducir 533 kilos de cocaína a ese país. Tijero ha sostenido que salió libre al llegar a un acuerdo con la Drug Enforcement Administration (DEA) para darle información relacionada con las actividades ilícitas de Vladimiro Montesinos. Cuando la policía peruana allanó su residencia en Chacarilla del Estanque (1994), encontró autos, joyas, agendas y 130 videos. En varios de ellos, se dijo, aparecía el “Doc” junto con conocidos narcotraficantes. Antes, en 1984, se le había abierto un expediente al encontrarse cerca de su grifo Servicentro Tijero, en Iquitos, un laboratorio de droga. Pese a las pruebas en su contra, salió libre por orden judicial. Tijero dijo que había pagado 500 mil dólares a jueces corruptos.