Padre de Ciro: "Mi hijo se cayó accidentalmente o de otra manera"

No ha dejado de buscar a su primogénito desaparecido en el Colca. A través de este extraordinario hombre va nuestro homenaje a los padres

Padre de Ciro: "Mi hijo se cayó accidentalmente o de otra manera"

MILAGROS LEIVA GÁLVEZ

Ciro Castillo Rojo Salas tiene 60 años y se llama a sí mismo hombre de familia. Casado, padre de tres hijos. Médico, especialista en cirugía, hasta antes de su tragedia familiar pasaba sus días operando en el hospital Carrión del Callao y en el hospital Manuel Niño Butrón de Puno. Quienes lo conocen dicen que es un hombre fuerte, amable y protector. Esta es la historia de un padre que no ha dejado de buscar a su hijo desaparecido en el Colca.

Primero que nada le pido disculpas por las preguntas que haré.
Dígame nomás, con toda la crudeza del mundo, no se preocupe.

¿Cómo se siente doctor Castillo Rojo?, es el Día del Padre y…
Me siento bien, compensando. Soy médico y me ayudo a mí mismo, tomo mis pastillas, tengo un régimen que me ayuda.

Ustedes, los cirujanos, son personas especiales. Tienen un temple muy fuerte. ¿Es por esa cualidad que ha podido sostenerse?
Es probable, pero no solo es el temple, también está la formación familiar, lo que me enseñaron en casa. Me ha ayudado mucho la familia, el apoyo de la población, de los medios, de los peruanos que me han levantado la moral.

¿Me puede contar qué le enseñaron en su casa?
Yo soy hijo de un abogado y de una mujer a la que le gustaba mucho la música. Mi familia era muy católica, de provincia. En casa se practicaban ciertas cosas: almorzar los domingos juntos, respetarse entre hermanos. Todo eso te estructura y te permite estar fuerte ante cualquier embate. Mi padre por sobre todas las cosas fue un hombre dedicado a su familia.

Usted ha dado claros ejemplos de ser también un hombre de familia, cosa rara en un Perú donde dicen hay ausencia de padre…
La verdad, yo no creo eso. Hay de todo en nuestro país. En el mundo hay hombres que tienen hijos con seis mujeres distintas y esa es una forma de concebir la vida; yo he sido criado dentro de una familia con estructura sólida. Sentarse alrededor de una mesa con la esposa, con los hijos, con los abuelos, tíos y sobrinos es lo mejor que puede pasar. Lo recomiendo.

¿Qué puede decir de su vida durante estos setenta días? ¿Ha sido una constante pesadilla, es un viaje de resistencia?
Mi vida se ha visto trastornada, pero no tengo por qué quejarme; estoy cumpliendo mi labor frente a una circunstancia extrema. Es una situación difícil, no es nada grato constatar que mi hijo, el mayor, el primogénito, no está con nosotros, pero vamos a seguir buscándolo, estoy en ese afán.

¿Hasta cuándo lo va a buscar?
Hasta que lo encontremos.

¿Y si nunca lo encuentra?
Eso me tendrá que preguntar cuando termine el nunca. Vamos a buscar a Ciro hasta encontrarlo. No voy a descansar hasta encontrarlo. Obviamente siento mucha tristeza, pero voy a seguir. Cuando se encontró a Rosario pensé que Ciro aparecería a las horas o pocos días, intensifiqué mucho la búsqueda, pero mi hijo no aparece. A pesar de que ahora pienso que no está vivo, todavía me quedan esperanzas de encontrarlo.

¿Qué recuerda de él?
Tengo muchos recuerdos de su infancia, de su juventud. Lo veo trabajando en su computadora, conversando, paseando con la anterior enamorada que tenía, en fin… Era un chico ligado a la familia, pero igual muy independiente.

¿Siente que cumplió con él?
Nunca me he puesto a pensar si soy buen padre o no, como familia hemos sido recíprocos siempre. A él lo hemos querido muchísimo. Hemos aprendido a respetarnos a medida que hemos ido creciendo.

¿Y cómo se hace para mantener unido al núcleo familiar?
La naturaleza humana está hecha para tolerar y adaptarse a situaciones adversas. Cuando la familia está bien constituida, cuando la estructura personal es sólida, puede venir un terremoto de 40 grados como el que nos ha pasado con mi hijo Ciro y se puede soportar. Mi esposa es una mujer muy sensible, mis hijos, yo también, pero intento mantener una imagen que sirva de apoyo, de resistencia a esta embestida funesta.

Usted es la columna principal, ¿pero quién lo sostiene?
Te equivocas, la columna y apoyo principal es siempre la madre. En esa delicadeza, en esa sensibilidad y aparente debilidad que tiene la madre se esconde la verdadera columna en la cual todos nos apoyamos. A mí me consuela mi familia, yo no sería nada sin ella. Nosotros somos cinco y la fuerza de cada uno da esa fuerza superior. En muchos momentos me he sentido muy triste, he llorado mucho a solas, pero también me he sentido muy acompañado por mi familia. Nunca sentí que estuviera a punto de enloquecer, pero sí he pensado que estoy viviendo una pesadilla.

¿Usted reza?
Rezo mucho, no rezo el rosario, pero rezo y me encomiendo a Dios. A mis hijos siempre les digo que estén fuertes, que hay que ser resistentes frente al infortunio, que muchas veces la toma de decisiones no certeras nos puede llevar a situaciones difíciles y fatales.

¿Usted siempre quiso ser padre?
Siempre, cuando conocí a Charo me dije: Esta mujer será la madre de mis hijos. Luego se convirtió en mi esposa.

¿Qué le dio la paternidad?
Significó pasar de pensar en uno a pensar absolutamente en otras personas. Uno nunca se siente preparado para ser padre, pero se va aprendiendo. La paternidad es una sola, el padre aprende mucho de los hijos, aprende a morir.

¿Cómo así?
Esa es la dialéctica de la vida, en terminos abstractos el hijo niega al padre y cuando este envejece el hijo siempre supera al padre. Lo grave es cuando el hijo muere antes que el padre. Eso es lo triste, lo trágico y terrible. Si el padre muere de viejo y es enterrado por sus hijos, pues el padre aprendió a morir. Ese es el sentido de la vida.

¿Y qué más le enseñó Ciro?
Muchas cosas. A reflexionar, a ser prudente, a cumplir con mis promesas. Tengo una anécdota especial con él, una que siempre recuerdo. Un día le dije que tenía mala suerte, que no me había ido bien con unos negocios. Ciro me miró y me dijo: “Mira papá, la gente por lo general llama mala suerte a sus malas decisiones”. Me dejó pensando, se me quedó grabado. Ciro era un chico muy reflexivo. Estoy orgulloso de él.

Él debe estar orgulloso. Ha demostrado ser un padre valeroso.
Le voy a ser franco: tengo la suerte de que Dios, la naturaleza y el destino hayan puesto en mi vida a cuatro personas extraordinarias. Muy nobles, gracias a ellas soy un mejor ser humano. Esas personas son mi familia, mi esposa, mis hijos. ¿Le puedo preguntar algo?

Claro, adelante, doctor Castillo.
¿Cuál es el sentido de la vida si todos sabemos que vamos a morir?

Uy, doctor Castillo, qué filosófica pregunta. La única certeza que tenemos cuando nacemos es que nos vamos a morir. Tengo la impresión de que toda nuestra presencia aquí es un intenso aprendizaje. Para algo estamos aquí.
¿Pero qué es ese algo? Usted lo ha definido bien, el sentido se lo damos nosotros y en mi caso estoy convencido de que sin mi familia mi vida no tendría sentido. Valió la pena conocer a una mujer, engendrar hijos y después morir.

¿Y cómo hace uno para ser buen padre? ¿Es cuestión de voluntad?
No todo es voluntad, en casa solo debe hablar con el corazón en la mano.

Existe otro padre como usted, el padre del mayor Bazán que desapareció en Bagua y que tampoco encuentra consuelo. ¿Tiene algún mensaje para él?
He leído que muchas veces le han dicho que han visto a su hijo en alguna tribu, a mí también me han dicho que han visto a mi hijo en pueblos y hasta allí he llegado, en eso coincidimos. Lo único que puedo decirle es que le envío un abrazo fuerte. Mi solidaridad eterna. Le deseo lo mejor.

“LA VERDAD SIEMPRE SE ABRE CAMINO, TARDE O TEMPRANO”
Usted le ha pedido a Rosario Ponce que diga lo que sabe.
Siento que Rosario probablemente está escondiendo algo. Me da la impresión, no estoy seguro de ello.

¿Se lo dice su corazón de padre?
Más que el corazón de padre es el razonamiento después de todas las declaraciones, frente a su negativa a colaborar.

¿Cuál es su teoría después de más de 70 días de búsqueda?
Mi teoría es que probablemente Ciro no se perdió, probablemente algo le pasó.

¿Algo cómo qué?
O se cayó accidentalmente o se cayó de otra manera, quizá hubo participación de otra persona. Es probable que hayamos estado buscando en los lugares equivocados. Me he acercado a la fiscalía para colaborar con los indicios que me dan los buscadores que contrato.

¿Ustedes no conocían a Rosario?
Tenían pocos meses de enamorados. Mi hijo Ciro tenía otra enamorada con la que estuvo cuatro años y que siempre venía a la casa, seguramente nos iba a presentar a Rosario.

¿Habló con ella?
No, lo intenté, pero cuando quise hacerlo se interpuso su madre y no he podido hablar con ella. Espero que alguna vez se comunique conmigo. A mí me gustaría conocerla, mirarla a los ojos. Me parece muy raro que luego no haya intentado comunicarse con nosotros. No sé si lo hace por timidez o porque esconde algo.

O quizá está asustada
Pero el susto no dura tanto. Todas las personas deben entender que la verdad siempre se abre camino.