Canas verdes para Parreira: quiere moldear a Sudáfrica al estilo brasileño

El técnico campeón del Mundo con Brasil ahora dirige a la anfitriona del Mundial. Ayer empató 0-0 con el equipo titular de Cruzeiro

Canas verdes para Parreira: quiere moldear a Sudáfrica al estilo brasileño

Belo Horizonte (Dpa). El técnico brasileño de Sudáfrica, Carlos Alberto Parreira, ya tiene en claro qué necesita para mejorar las posibilidades del equipo anfitrión en el próximo Mundial de Fútbol: aumentar la autoconfianza y mejorar la eficiencia del ataque.

Parreira divulgó sus conclusiones al final del empate entre los “Bafana Bafana” y el equipo brasileño de Cruzeiro, en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, en un partido amistoso sin goles y con escasas emociones, pero que le sirvió para evaluar la evolución de sus pupilos.

Según el entrenador, el exceso de delanteros extranjeros que actúan en el fútbol sudafricano obstaculiza la formación de talentos locales para el ataque de la selección nacional.

“Este es el gran reto de Sudáfrica. No tenemos grandes atacantes. El fútbol allá tiene muchos extranjeros, son cinco por equipo, y eso dificulta la formación de jugadores, porque siempre llegan futbolistas para actuar adelante”, afirmó.

El amistoso contra uno de los equipos de primera línea de Brasil también afectó, a juicio de Parreira, la autoconfianza de sus pupilos: “Es evidente que los que nunca jugaron en un estadio como el Mineirao, contra un equipo del nivel del Cruzeiro, se siente intimidado”.

“Jugadores jóvenes sienten el peso de la responsabilidad. Por eso, tenemos que mejorar la confianza para quedarnos más con la pelota, errar menos pases, pero eso lo lograremos con la disputa de más partidos y manteniendo el equipo”, expresó el entrenador.

Parreira se fijó como objetivo asegurar el pase de Sudáfrica a la segunda fase del Mundial por el Grupo A, que integran además las selecciones de México, Uruguay y Francia, pero reconoce que esa meta es demasiado modesta para la hinchada y hasta para el gobierno del país.

“Para mí es un privilegio comandar la selección anfitriona del Mundial, pero al mismo tiempo hay una presión muy grande. El presidente, el ministro, todos dicen que quieren que lleguemos a la final. Alcanzar los octavos de final no es suficiente para ellos”, dijo.