Policía atacado en La Parada: "No siento odio por mis agresores"

Traumatismo encéfalo craneano grave, una pierna fracturada y el dedo de la mano izquierda roto. Ese fue el crítico estado en el que terminó Percy Huamancaja

Policía atacado en La Parada: "No siento odio por mis agresores"

JUANA AVELLANEDA

En la habitación 140 del pabellón 1 del Hospital Central de la Policía Nacional está el suboficial de tercera Percy Huamancaja. Sí, el mismo que fue atacado con piedras y palos por un grupo de delincuentes de La Parada luego de que este perdiera el equilibrio y se cayera del lomo de su caballo. Viste una bata blanca, tiene la pierna derecha enyesada y el gesto de un hombre cansado. La habitación está vacía. Apenas un par de periódicos que la psiquiatra le ha prohibido leer, una charola con restos de comida y la fotografía de Brandon, su hijo de 7 años, a quien desde que ocurrió el accidente no ve. “Él piensa que estoy de viaje en una misión policial”, cuenta este hombre de 30 años que aún se está recuperando del feroz ataque.

El país entero se indignó cuando te vio caer del caballo y ser apedreado desalmadamente por un grupo de delincuentes. ¿Pensaste que ibas a morir?
Sí. Cuando caí al pavimento los malhechores se abalanzaron contra mí y no dejaban de gritar: ‘¡hay que matarlo!’. Entonces empezaron a llover piedras, patadas, ladrillazos. Todo lo que tenían a la mano lo usaban para golpearme. Yo miraba a mí alrededor esperando que algún compañero llegara a ayudarme hasta que empecé a perder la consciencia. Lo único que se me ocurrió en ese momento fue hacerme el muerto. Si intentaba defenderme seguramente me hubieran matado. Ellos querían mi cuerpo como trofeo. Por eso le doy las gracias a los valientes periodistas que interrumpieron su trabajo para darme la mano.

¿Qué sientes por quienes te atacaron?
Muchos periodistas esperan que les diga rencor, rabia, odio, pero no siento absolutamente nada. La justicia del que está arriba los juzgará en el más allá.

¿Sientes que la gente, en general, le ha perdido el respeto a la policía?
Bastante. La población ya no nos respeta porque cree que hacemos burdas operaciones policiales. Nosotros queremos trabajar y hacer grandes intervenciones, pero estamos sujetos a muchas normas que nos lo impiden. Somos la autoridad, pero es como si estuviéramos con las manos atadas. Actuamos con miedo de salir denunciados por abuso de autoridad. Esa es la verdad.

Pero es cierto también que hay policías que cruzan la línea y terminan convertidos en grandes delincuentes.
Así es, pero no todos somos iguales.

¿Consideras que deben de permitirse llevar armas cuando se tienen este tipo de operativos?
Definitivamente, pero desde lo que pasó en Bagua se ha prohibido que la policía lleve armamento de fuego. Solo se permite la vara antimotines, escudos y bombas lacrimógenas. Es injusto. Como ustedes deben haber visto en las fotos, esos maleantes estaban más armados que nosotros.

Si deseas leer la entrevista completa puedes hacerlo en la revista Somos.