Cusco: Huchuy Qosqo, una fortaleza escondida camino al Urubamba

Entre el ombligo del mundo y el Valle Sagrado, existe un antiguo camino que nos conduce a este complejo inca

Cusco: Huchuy Qosqo, una fortaleza escondida camino al Urubamba

IÑIGO MANEIRO

En el 2007 viví en Urubamba. Ese tiempo lo aproveché para conocer diferentes lugares. Urubamba, como el Cusco, son inagotables. Siempre hay un cerro, una comunidad, una laguna o un sitio arqueológico para descubrir. Antes de regresar a Lima, después de ese año cusqueño, hice con mis amigos, Andrea y Duilio, la caminata al sitio arqueológico de Huchuy Qosqo.

Salimos de Urubamba rumbo a Chinchero. Después de preparar los caballos, comenzamos una suave caminata que pasaba junto a la comunidad de Cúper Alto y por la enorme laguna de Piuray, pequeño paraíso de aves y lugar donde se practica el kayak y se realizan espléndidas excursiones al aire libre. El trayecto, que dura un total de cinco horas y se realiza sobre un Camino Inca, cruza un pequeño abra y nos introduce de lleno en un corto y estrecho cañón de piedra que nos conduce a Huchuy Qosqo, a 3.600 m.s.n.m. Este lugar, a pesar de ser uno de los sitios arqueológicos más importantes del Cusco y encontrarse en una ubicación magnífica, es poco conocido y visitado. Desde la parte alta, la vista de todo el conjunto es única. La ciudadela aparece en una amplia explanada, justo al borde de un precipicio de donde se obtienen las mejores imágenes del Valle Sagrado, el río Urubamba y la cordillera Vilcanota.

HABITACIONES DE PIEDRA Y ADOBE
El significado en quechua de Huchuy Qosqo es pequeño Cusco. En esta ciudadela, rodeada de ichu, arbustos y árboles de queñua, sus construcciones, las habitaciones, las terrazas y los pequeños edificios de hasta dos pisos que posee, están levantados sobre piedra pulida y las paredes terminan en adoquines de barro. En los alrededores se encuentran algunas pozas que parecen piscinas. Huchuy Qosqo fue una fortaleza de dominio y vigilancia sobre el Valle Sagrado y lugar de refugio del inca durante las guerras con el pueblo chanca. Aquella noche de fines del 2007 fue fría. El cielo estaba estrellado y sobre el firmamento se perfilaban los nevados y el silencio era absoluto. Al amanecer el espectáculo visual de todo el Valle Sagrado fue mayor. Aunque tocábamos tierra parecía que volábamos sobre las montañas. Tras el desayuno, comenzamos un largo y empinado descenso, en el que se atraviesa un vertical cañón de roca, que nos condujo, tres horas después, hasta la comunidad de Lamay, y de allí a la ciudad de Urubamba.

Esta es una caminata suave, ideal para iniciarse en el Camino Inca y descubrir un sitio arqueológico escondido que pasa desapercibido para la mayoría de las agencias de turismo. Huchuy Qosqo fue la mejor despedida de ese año en Urubamba, un destino al que regresé muchas veces.

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