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Descubre todos los encantos que esconde Lunahuaná

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Lunahuaná ofrece un clima templado, con temperatura promedio anual de 23 °C. (Fotos: Prom Perú)

Jeanet Sosa

Los ríos son, en la actualidad, escenarios de diversión y de deportes. Pero hace aproximadamente 2.000 años a.C. eran sinónimo de muerte. El río Cañete, con sus caudalosas aguas, acabó con la vida de muchos pobladores de Lunahuaná. Por eso, el origen de su nombre fue, en un inicio,  Runahuanac (en quechua, runa signifi ca personas y huanac, castigo). También se dice que el castigo que recibieron fue por la resistencia que puso el pueblo ante la invasión incaica.  Felizmente, ese legado oscuro ha sido dejado de lado y hoy, Lunahuaná es la capital turística de Cañete. Más allá de sus atractivos arqueológicos y su valor como espacio natural, Lunahuaná ofrece adrenalina pura. Un destino donde la aventura calienta aun más los alrededores llenos de vegetación, viñedos y deliciosa comida. Las tres horas que la separan de Lima hacen que este destino sea un buen refugio fuera de la ciudad, donde se encuentra todo para estar seguros de querer volver.

¡NOS VAMOS!

A esta zona se llega a través de la carretera Panamericana Sur. Si va en auto particular, le recomendamos hacer una parada en Mala y tomar desayuno en ‘El buen horno’, restaurante campestre que se ubica en el km 92,5. Encontrará desayunos desde S/. 20. y, si va con niños, podrán disfrutar de los juegos mientras esperan su pedido. Luego de desayunar, continúe su ruta hasta el kilómetro 144, donde deberá tomar el desvío hacia el este. Antes de llegar a Lunahuaná (que se ubica a la altura del hito 39), pasará por el distrito Nuevo Imperial, donde a inicios de diciembre se celebra el festival del pepino: tocan dos bandas, se elige a la reina del pepino y el pepino más grande, entre otras curiosas actividades.

Lo mejor: esta prodigiosa zona ofrece un clima templado, con temperatura promedio anual de 23 °C, ideal para recorrerla cualquier época del año.

QUE EMPIECE LA AVENTURA

El río Cañete a los pies, el viento en la cara, las piernas suspendidas, cruzadas y bien estiradas. Los brazos abiertos, como quien quiere sentirse libre o, en todo caso, preso del encanto de la naturaleza. El vértigo como constante en todo el camino, la adrenalina, la emoción de vivir una aventura. Canopy.

Aunque el canotaje es el deporte que ha tenido más demanda en Lunahuaná, el canopy ya ha capturado a muchos turistas y lugareños, que buscan otro tipo de sensaciones. Para practicar este deporte extremo se necesitan dos plataformas (la de despegue y la de llegada). La distancia entre ambas va desde los 280 metros y la velocidad va desde los 30 kilómetros por hora en promedio.

Una de las alternativas para disfrutarlo es en el Camping San Jerónimo, en el km 33,3 de la carretera Cañete, a solo 15 minutos de la plaza de Lunahuaná. El precio por persona va desde los S/. 70. Además del canopy, también ofrecen otras actividades de entretenimiento, como palestra, campo de cuerdas altas para grupos empresariales o programas de coaching, entre otros.

Hacer un deporte suspendido en el aire es completamente distinto a hacer uno en el río, como el canotaje. Existen varios lugares donde podrá disfrutar de esta aventura acuática, solo debe asegurarse que brinden toda la seguridad que requiere. Los precios para hacer canotaje van desde los S/. 35 por persona y para realizar el recorrido tiene que haber mínimo dos participantes. La duración es de aproximadamente 90 minutos. Previo a la actividad, hay una charla de seguridad en tierra. Como los niños desde los doce años pueden realizarlo, es perfecto para las familias que visitan la zona.

Las agencias de viajes también ofrecen otras actividades al aire libre que se pueden hacer en Lunahuaná y alrededores. Por ejemplo, un recorrido por las bodegas vitivinícolas –muy buscado por los grupos de amigos–, así como ciclismo de montaña, cabalgatas turísticas, tour guiado en cuatrimotos –debe asegurarse de ir con todos los implementos necesarios como con un buen casco–, al igual que caminatas ecológicas o el tour nocturno parrandero. Todas ellas tienen un precio mínimo de S/. 35 por persona.

EL LEGADO INCAICO

Se dice que el inca Túpac Yupanqui construyó el Incahuasi (en quechua, ‘casa del inca’) para que su padre Pachacútec se refugie. También se usó como base de operaciones en la guerra contra los huarcos, quienes se resistieron a la invasión incaica. Por su similitud con la capital incaica, el Incahuasi (a la altura del kilómetro 30 de la carretera a Yauyos) fue denominado el ‘Nuevo Cusco’. Pese a que aún no cuenta con un servicio especial de guiado –porque sigue siendo objeto de estudio–, el lugar se puede visitar y fotografi ar. Otros de los atractivos arqueológicos son Guajil (plazuela ceremonial) y el Sitio Arqueológico San Marcos (templo católico y monumento nacional). Ambos en Pacarán.

VINOS Y PISCOS

A toda la aventura y legando inca, se suma el sabor de los vinos y piscos de Pacarán, distrito que se ubica a 20 minutos de Lunahuaná y que produce uvina, fruto emblemático de la zona y diferencial de sus productos. Aquí existen 10 bodegas que podrá visitar. Las más recomendadas son El Sol de Plata (1913), la Viña Buena Vista (2004) y la Bodega Vitivinícola ‘Don Camilo’. Los precios de los vinos van desde S/. 12 y los piscos, desde S/. 25. Además de las bebidas que llevará a casa, lo que pondrá más peso en su maleta será la experiencia vivida y las ganas de querer volver pronto. ¿Está listo para la aventura?


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