Rapaz: la joya mejor guardada de Lima

A 300 km de la capital y a 4.000 m.s.n.m se halla este poblado, cuyos habitantes son comuneros que se rigen por reglas claras de respeto a sus costumbres y atractivos

NORKA PERALTA

La comunidad campesina de San Cristóbal de Rapaz está integrada por hombres y mujeres que no se andan con titubeos y, en esa firmeza de carácter, reside todo su encanto. Pero, no nos adelantemos, primero hay que llegar.

El viaje a Rapaz, centro poblado de la provincia limeña de Oyón, dura tres horas por un camino de trocha que parte del balneario de aguas termales de Churín. Se trata de un circuito denominado la Ruta Termomedicinal, establecida recientemente por la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo de Lima para promover que el turista programe un viaje de al menos tres días por los diversos atractivos de las provincias de Oyón y Huaura. Puede empezar por el distrito de Sayán, conocido por sus alfajores artesanales, continuar hacia las termas de Churín, Chiuchín, Picoy y Huancahuasi, y finalizar en Rapaz.

El recorrido se tolera bien, gracias al paisaje compuesto por lagunas, el cañón de Punguyo, los nevados de Chururo y Yarahuayra, un cielo limpio donde sobrevuelan los cóndores y las ruinas de Rapaz Marka. Al llegar a nuestro destino estaremos a 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Si visita el lugar por Fiestas Patrias habrá gente por todas partes, pero si se aventura a conocerlo en otras fechas será recibido por calles limpias y solitarias… hasta que un rapacino le dé el encuentro. Los pobladores saben que el visitante foráneo ha llegado hasta allí, porque quiere conocer su espectacular iglesia colonial o su quipu gigante así que se andan sin rodeos y lo conducen a ambos lugares.

EL TEMPLO Y EL QUIPU
El primer punto es la iglesia San Cristóbal, con unos 400 años de antigüedad. Sus puertas permanecen cerradas con candado hasta que llegue un turista. Las paredes y el techo están cubiertos por dibujos de santos, vírgenes, apóstoles, demonios y pecadores.

La belleza de estos murales, que según los entendidos se usaron para aleccionar en la doctrina católica a la población indígena en tiempos del Virreinato, le ha valido a la iglesia el calificativo de la Capilla Sixtina de los Andes. El arrobamiento ante la belleza interior del templo puede durar varios minutos. Además, uno no puede evitar entretenerse leyendo las inscripciones en español antiguo que dan cuenta de historias sobre los antiguos pobladores.

Al terminar la visita, su guía le pedirá su donación para conservar la iglesia. Un grupo de pobladores que hacen las veces de agentes de seguridad lo mirarán fijamente así que no hay más que llevarse las manos a los bolsillos. Luego, le alcanzarán dos cuadernos: en uno deberá colocar su donativo, y en el otro escribir una bonita dedicatoria. Sea creativo.

El siguiente punto de visita es una casa de piedras, donde una gran vitrina protege el quipu más largo del Tahuantinsuyo o una colección de ellos, perfectamente unidos, según el antropólogo Frank Salomón.

En este recinto –denominado Caccahuay (casa de control y cuentas)– los comuneros realizan mesadas en el mes de enero para determinar si en el año habrá lluvias y buenas cosechas, refiere el vicepresidente de la comunidad, Augusto Flores Falcón. Aquí también hay que ser generosos con la propina y redactar una bonita dedicatoria.

UN BUS POR MÁS TURISTAS
En su afán de atraer turistas a su pueblo, los comuneros de Rapaz decidieron a inicios de este año que en vez de campañas promocionales lo más seguro era adquirir un ómnibus con el que se trasladan hasta Churín e invitan a los viajeros a conocer su poblado, sin escalas, ni demoras, refiere Omer Encarnación Valentín, presidente de la comunidad.

Las fiestas patronales del pueblo, explica el dirigente comunal, se celebran por todo lo alto del 28 de agosto al 3 de setiembre. En el pueblo no hay hoteles, así es que hay que reservar con tiempo una habitación en alguna casa. La única condición es festejar como se debe, portarse bien y no dañar el patrimonio cultural del lugar (bajo pena de castigo comunal). El turista responsable será bienvenido en Rapaz, sentencia Encarnación Valentín. Así de claro.


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