Manuel Masías hace mea culpa y asegura: "Hubo guerras mediáticas que perdí"

El alcalde de Miraflores busca un segundo periodo. Conozca sus propuestas y las respuestas a las críticas puntuales a su gestión. Asegura que decirle homofóbico “es una locura”

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Asegura que quiere consolidar lo que ya se ha avanzado en su primera gestión. ¿En qué? “En seguridad ciudadana y obras que vienen en camino, como el parque Tres Picos, la Bajada Balta y otros”, nos dijo. También admite errores en estos cuatro años como alcalde de Miraflores sí, los que muchos conocen: el caso ‘Downtown’, la Feria del Libro Ricardo Palma, el caso de los ‘skaters’, los ciclistas, entre otros. Los atribuye a cierta torpeza de su equipo de imagen de entonces al momento de relacionarse con los medios de comunicación. Dice que por ello los medios lo estigmatizaron. Aprobado por muchos y cuestionado por otros, este es Manuel Masías Oyanguren.

Por Fabricio Torres del Águila y Herbert Holguín

¿Por qué ir a la reelección?
Para consolidar el proceso que se inició hace casi cuatro años. Lo que nos anima es esto: el planteamiento de una visión que tenemos y que creemos que será compartida de un Miraflores al 2021. La ruta que vamos a plantear a los vecinos, que pasa por la rezonificación, que acentúe los aspectos residenciales, que consagre una ciudad peatonal, hecha para caminar, para montar bicicleta.

¿Su idea es quedarse hasta el 2021 o cerca de ese año?
De ninguna manera, por eso está la idea de que haya un pacto social, porque Miraflores debe ser una ciudad que tiene que trascender a los 3 ó 4 gobiernos, que no sea un borrón y cuenta nueva.

Uno de los mayores problemas del distrito es la congestión de autos, la falta de estacionamientos. ¿Qué hará al respecto?
Nos hemos topado con unas cosas que no corresponden a la municipalidad, ya que controlar el tránsito depende de la Policía y para poner un semáforo dependes de la Municipalidad de Lima. En cuanto a los estacionamientos, hay invitaciones a la empresa privada para proyectos con capacidad de 300 o 400 autos. También proponemos techar parte de la Vía Expresa (sería la parte lateral del Parque Reducto), es otro proyecto importante, ahí podemos tener otros 300 lugares de parqueo. No descartemos la idea de contar con edificios de estacionamientos.

Puede ser bonito el Miraflores que usted plantea, pero en el fondo no hay una salida pronta a un problema inmediato, el tiempo que se pierde manejando.
A grandes males, grandes remedios… es bueno el haber arreglado el 75% de las pistas y veredas, pero no estaba en los cálculos que te encuentras tuberías rotas y toda una pérdida de agua. Acá no se maquilla, nos hemos topado con unas cosas que no corresponden a la Municipalidad de Miraflores (ver respuesta anterior sobre el tránsito de la ciudad). No le corro al asunto, pero está la oportunidad que te da el Metropolitano, que cuando esté en plena capacidad tendrá 800 mil personas diarias; tienes una estación del Tren Eléctrico en la avenida Benavides y un gran sistema de transportes en la Costa Verde. Estos tres ejes fundamentales debemos dotarlos de un sistema retroalimentador mediante un tranvía urbano y funiculares.

A propósito de la Costa Verde, ¿se van a tocar los acantilados?
Miraflores solo usará el 30% de sus acantilados, el resto no se va a tocar. Se ha salvado el hotel de Larcomar, que es una concesión de 1995 –la intangibilidad no es retroactiva–, y el Lugar de la Memoria. El resto quedará tal cual.

Cambiando a otra preocupación de los vecinos, ¿cuáles son sus propuestas en cuanto a seguridad?
Este año vamos a completar 68 cámaras de seguridad nuevas, de última generación, por lo que vamos a pasar de cubrir 36 km a 70 km. Queremos activar el proceso de asistencia rápida, no se trata de ver el crimen por televisión. Una de las cosas que queremos implementar los Juzgados de Paz en las comisarías. Eso sí, nos falta el salto a la integración con el serenazgo metropolitano, y acá enganchamos con la propuesta de Lourdes (Flores Nano, candidata a la alcaldía de Lima por la misma agrupación de Masías). Tenemos un convenio con la Policía Nacional muy bueno. En la actualidad nosotros contratamos personal policial, pero buscamos, con ese mismo dinero, tener la permanencia de estos miembros en nuestra comuna. Ahí viene el patrullaje integral, que al ser más será mucho mejor, sobre la base de nuestros policías y de los serenos.

Uno de los focos de inseguridad de Miraflores es la Calle de las Pizzas. Sigue siendo un lugar asociado a prostitutas, a drogas, a borrachos…
La remodelación la hicimos para integrar a la familia miraflorina, pero algunos empresarios, en lugar de privilegiar el consumo de comida, privilegian la venta de consumo de bebidas alcohólicas, y muy baratas encima. Entonces hay muchachos que rompen tachos de basura, que patean, que ensucian. Nosotros estamos cerca a ellos, controlándolos, mirándolos, pero queremos una transformación empresarial que nos ayude a cambiar la zona. Yo no puedo controlar la conducta de las personas: si unos chicos quieren meterse una bomba, qué podemos hacer. Si alguien conversa con una chica guapa, cómo le puedo decir que es una prostituta. Hasta ahí llegamos: estamos viéndolos, pero nada más. Por eso no les he puesto la placa de inauguración. Pero que quede claro: yo no quiero que la Calle de las Pizzas sea un chupódromo.

LOS AUTOGOLES
Un problema que tuvo fue la no realización de la Feria del libro en el 2009 en Miraflores, se vio como un autogol más de su gestión.
Esto fue así: en el 2008 se les pasó la mano. (Los organizadores) hicieron un caos en el parque Central y en el Parque Kennedy, trajeron un mobiliario de feria horroroso; parecía que el tema no era cultural sino para vender varios tipos de cosas. No había estacionamientos ni baños, ni tampoco seguridad. Entonces decidimos que así, esto no iba más. Al año siguiente ofrecimos ir al Cuartel San Martín y no quisieron: y nos fue mal a ambos. Ahora nos hemos vuelto a juntar y hemos definido la nueva feria, mucho más cultural, menos negocio paralelo y todo muy ordenado. Volverá al parque, pero no se usarán las áreas verdes.

Otro hecho cuestionables fue la arbitraria detención de los ciclistas de Larcomar, unos jóvenes que fueron acusados de ‘marcas’…
Por esa zona se había producido un asalto en pleno día, por lo que estábamos muy alertas. Ahí se produce la intervención policial, el serenazgo brindó apoyo y luego los trasladan a la comisaría. Fue en ese lugar que los bautizaron como ‘Los Malditos de Larcomar’, no fue la Municipalidad quien los llamó así. Entonces me llaman, yo acudo y de esa manera avalo la detención. Luego nos enteramos que la detención era arbitraria, que no había sido como me la habían presentado. Cometí un error al ir a la comisaría, porque con mi presencia en la conferencia de prensa se avaló y se agudizó más la ofensa. Luego pedí disculpas, pero igual se creó una imagen muy negativa sobre mi persona.

¿Y el cierre de la discoteca ‘gay’ ‘Downtown?
Fue uno de los 180 locales intervenidos. Tuvimos muchos locales sin licencias y otros eran muy abusivos con las normas municipales. En el tema de Downtown, era un local donde los vecinos llevaban quejándose siete años por los escándalos que se sucedían en la calle. Pero apareció el tema de la homofobia, se colgó medio mundo mediático de la homofobia. Ahí también hubo un problema de comunicación.

¿De comunicación?
Sí, estando contra esas cuerdas debimos haber pensado cómo afrontar el tema mediáticamente, pusimos un remedio y nunca se habló de las otras clausuras y quedó la chapa de “homofóbico” (…) no soy homofóbico, ¡es una locura!

¿Y quién era ese jefe de imagen que tenía la Municipalidad?
No hay que estigmatizar, ya no están en la Municipalidad. En el caso de los ciclistas de Larcomar le dije al gerente que debió conocerlo mejor antes de mandarme a avalar ese tema como lo hizo.

Y sobre las quejas de los artistas callejeros, que no los dejan trabajar, ¿qué puede decir?
Es tan sencillo como que este señor vaya a la Municipalidad y haga la consulta en minutos nomás. Allí se le dirá si puede o no, y entre qué horas. Pero no puedes apropiarte de la vía pública. Y si la esquina es complicada por el tránsito peatonal, le diremos que no puede. Así y todo, el año pasado tuvimos 1600 eventos de calle. Aunque eso no lo dicen.

Lamentablemente, usted ha aparecido destacado en los medios en los problemas que acabamos de repasar…
Son las guerras mediáticas que hay que asumir, y que he perdido. Han construido de mí un muñeco que todo el mundo golpeó por la homofobia, el autoritarismo. Una imagen desagradable de una persona que no soy. Y esto ha sido porque no supimos desenvolvernos adecuadamente en los medios.

¿Por qué copió el “modelo Lucho Castañeda”, el de quedarse callado ante las críticas o los comentarios?
En realidad, se produce una transmisión, digamos por ósmosis con tu líder, casi inconsciente. Y es raro porque yo fui vocero de Lucho, entonces tenía que hablar con los medios a diario. Pero ahora me puse mudo, no hablé con nadie. Fue un error porque luego tienes que dar muchas explicaciones ante cada problema. No ha habido ninguna directiva del tipo (dada por Castañeda) “yo no hablo, ustedes tampoco”. Simplemente fallamos en comunicar.

Y a mediano plazo, ¿está pensando en una posible alcaldía de Lima, se le ha pasado esa idea por la cabeza?
Sí, por qué no, pero primero quiero hacer una segunda buena gestión en Miraflores, y luego, repito, por qué no pensar en Lima.