Mujeres embarazadas que fuman no sólo arriesgarían la salud de sus niňos, sino que además alterarían el ADN o código genético de los bebés en crecimiento de acuerdo a una publicación científica reciente.

A pesar de los efectos adversos reconocidos del cigarillo en la salud, fumar continua siendo la enfermedad prevenible más prevalente en Estados Unidos (EEUU). En nuestro país, alrededor de 10 mil muertes prematuras se atribuyen a enfermedades relacionadas al consumo de tabaco. La exposición al tabaco durante el embarazo causa un impacto signficativo en la morbilidad y mortalidad infantil. Pese a ello, el Centro de Control de Enfermedades de EEUU reporta que sólo 45% de las mujeres que indicaron que fumaban tres meses antes del embarazo, dejaron el cigarrillo durante la gestación.  No existen reportes similares disponibles en nuestro país, pero dado su fuerte impacto como causa de mortalidad, uno podría especular que las cifras de exposición al tabaco durante el embarazo no son despreciables.

Bebés nacidos de madres fumadoras no sólo tienden a ser más pequeňos, sino que además presentan problemas pulmonares y una mayor incidencia de defectos congénitos. Con el paso de los aňos, estos individuos son más propensos a sufrir de asma, adicción a la nicotina y abuso de sustancias.  Este nuevo estudio propone que el tabaco tendría estos efectos a largo plazo a través de cambios epigenéticos que alteran la metilación del ADN y con ello, la expresión genética. Este estudio fue liderado por Allen Wilcox, y es el resultado del trabajo conjunto del Departamento de Epidemiología del Instituto Nacional de las Ciencias de Salud Ambiental en EEUU, la Universidad de Bergen en Noruega y el Instituto Noruego de Salud Pública.

Markunas y coolaboradores reclutaron 889 recién nacidos cuya sangre fue evaluada para metilación del ADN. Es uno de los estudios más grandes de este tipo. De las 889 mujeres incluídas en este estudio, 287 de ellas reportaron que fumaron durante el primer trimestre. Sorprendentemente, los investigadores identificaron más de 100 regiones genéticas con diferentes niveles de metilación en aquellos niňos de madres fumadoras comparado con aquéllos nacidos de madres no fumadoras. Dichas regiones incluyeron genes asociados al desarrollo del embrión y la placenta así como dependencia a la nicotina y facilidad para dejar de fumar.

Aunque preliminar, este estudio sienta las bases para iniciar una investigación más profunda de los mencionados cambios epigenéticos, su conservación a lo largo de la vida del niňo, así como sus posibles implicancias clínicas. Estos hallazgos representan una evidencia más de los efectos adversos directos e indirectos derivados del consumo y dependencia al cigarillo. Más importante aún es el hecho de que estos hallazgos prueban que exposiciones ambientales (humo del cigarillo, sustancias químicas en el hogar y/o alimentos, comtaminación ambiental, etc.) son capaces de traspasar la barrera placentaria y dejar huella en el código genético del niňo en crecimiento.