03 de agosto del 2020 °C
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FREAKS: LAS CHICAS CONTRAATACAN (I)

NOSOTRAS TAMBIÉN NOS PODEMOS ASUSTAR No es fácil hacer una lista de los tipos de mujer que odia ser, ha sido o no quiere reconocer que es o fue alguna vez. Recordé una antigua anécdota que mi mamá me contó sobre la época en que ella y mi padre eran enamorados. Ella le tenía unos celos terroríficos. Una noche después de dejarla en su casa, sola en su cama a oscuras sintió esa picazón interior que te advierte que te están engañando. De pronto, saltó de entre las sábanas, salió de su casa y corrió las siete cuadras hasta la casa de mi padre para ver si su auto estaba en la cochera. Por supuesto que estaba ahí: eran las 5 de la mañana. Se rió de sí misma al ver la hora. Se había quedado dormida y no se había dado cuenta de que habían pasado varias horas desde que él la dejó. Caminó hasta su casa, en pijama, riéndose de lo tonta que había sido. Seguir leyendo...

UNA HISTORIA DARK

Desde que conocí lugares como Bauhaus, sentí que existía en alguna parte de Lima. Podía bailar sola, la música me gustaba y además estaba en mi etapa de decirle “no” a todo y de vestirme de negro. A mí, ahora, esa etapa me parece divertida, aunque algunas veces me haya sentido una huachafa. Fue en esa época cuando comencé a percibir las cosas diferentes a como las veía en el pasado. Mi mundo del Grill y las fiestas del Regatas cambió cuando puse el primer pie en Nirvana. Lástima, era la fiesta de cierre. Se acabaron los encajes, los bobos y los tacos; me compré una casaca de cuero negra que se convirtió en parte de mi look diario. Mis hermanas me decían “pitufina” porque toda la ropa colgada en mi armario era negra y parecía toda igual; bueno, era toda igual salvo algunos escotes. Después de unos meses los lugares ya me eran familiares, así como las canciones y las caras. Hubo una en especial que me llamó la atención desde la primera vez que la vi. Era un chico que bailaba solo en la pista llena de gente. Estaba de negro absoluto. Desde ese día me di cuenta que siempre estaba ahí. Era pálido y con la cara siempre medio tapada por el pelo del mismo tono de su ropa. Como no sabía su nombre le puse Oscar Wilde; no sé por qué su figura me remitía al poeta que vivía desgraciado por amor en “El ruiseñor y la rosa”. Seguir leyendo...

MUY ALTA FIDELIDAD (primera parte)

MY OWN PRIVATE SOUNDTRACK Ordenar las canciones que desde mis primeros amores platónicos hasta hoy forman algo así como un soundtrack de las relaciones de mi vida es difícil, porque son demasiadas las canciones que tengo en mi lista, no tanto las relaciones. Así que elijo un orden cronológico para hacer una especie de primer recuento musical. “Total Eclipse of the Heart” de Bonnie Tyler me recuerda a mi primer novio. Me acuerdo que abrazaba a mi almohada y pensaba en él durante horas estremeciéndome con el recuerdo de alguna palabra o un beso como el que nos dimos una noche de Halloween caminando por la calle a espaldas de mi papá, que cuidaba a mis hermanas (y de paso a mí) mientras iban a pedir caramelos. Ninguno de los dos tenía disfraz y apenas podíamos nos cogíamos de la mano sin que nadie nos viera. En una de nuestras conversaciones él me dijo que la misma canción lo hacía pensar en mí. Esa fue la primera canción con alguien de carne y hueso. Seguir leyendo...

MALDITO TELÉFONO

El TELEFONITO NO ES UNA NECESIDAD Hay cosas que una chica no debería hacer jamás. Sin querer generalizar, se trata de cosas que yo misma ya no tendría que volver a hacer. Hay una en especial que ha espantado no a muchos, pero sí a algunos chicos con los que he salido. Este comportamiento, como todo, ha variado con la edad, la experiencia y la forma de vivir, pero parece que nada es suficiente y vuelvo a cometer el mismo error a los 33 años igual que en la época que daban Carmín. Se trata del teléfono. Maldito aparato. Útil para casi todo, menos para mí en determinadas circunstancias. Seguir leyendo...

MODELOS DE FREAKS

DIEZ MODELOS DE NOVIO PARA EVITAR 1. Los hijitos de mamá. Estos han sido la mayoría de mis novios. Dos anécdotas para graficar el prototipo. La primera vez que le puse un plato de comida que tenía un bistec (en ese momento, todavía no sabía cocinar tan bien como ahora), el novio de turno me puso cara de cubo mágico y me preguntó si le iba a cortar la carne en pedacitos como hacía su mami. Sin comentarios. Otra: Mi novio de la universidad y yo habíamos regresado de un campamento en Paracas. Estaba almorzando en su casa cuando la suegra du jour vino con un sostén en la mano y me preguntó si era mío, agitándolo cual bandera delante de toda la familia (felizmente era uno de cuadritos blancos y rosados, y no uno negro de encaje o algo así). Seguir leyendo...