04 de agosto del 2020 °C
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¿SOY UNA ‘GILERAZA’?

Me han llamado de formas bonitas en la vida -mejor dicho, que en algún momento me gustaron-, algunas cursis, otras casi ridículas, pero a los oídos enamorados no hay nada que los haga dejar de escuchar esas palabras hechas melcocha. “Reina”, “princesa” (y toda la corte), “linda”, “guapa”, “preciosa” (con “c” española”), bebita (y sus derivados), en fin, los clásicos y otros que me da aun más vergüenza escribir. Pero claro, se trataba de gente con la que mantuve algún tipo de relación, por lo general, relaciones con ya un grado alto de intimidad. En los últimos dos meses, tengo la sensación de que me están insultando muy seguido y, lo peor, por gente que ni conozco; pero la última es que me digan este tipo de cosas desagradables en la cara. Seguir leyendo...

EL HOMBRE PERFECTO S

Nos conocimos como hace diez años. Estábamos en un bar en Miraflores. Nuestros respectivos novio y novia no habían podido salir con nosotros. Nos hallábamos en una mesa de cuatro. Después de unos veinte minutos él me hizo una pregunta y bastó para que la conversación no terminara jamás. Hablamos de todo, y el resto del mundo dejó de existir. Comenzamos con las últimas películas que habíamos visto en el cine y a partir de ellas de todo lo demás. Ni siquiera lo había mirado bien. Era guapo, más alto que yo y de mi mismo color de piel, ojos y pelo. Pero eso no fue lo que me impresionó, sino el descubrir en menos de una hora que nuestra percepción de casi todo era la misma. Seguir leyendo...

¿SER O NO SER 'F

Puse fácil entre comillas por que es una palabra que en ciertos contextos es una forma diplomática de decir otra cosa y no me gusta; y es que aún no he resuelto mi eterno dilema de la zorra vs. el tigre. ¿Por qué un hombre 'fácil' es un tigre (orgullosísimo y celebrado) y una mujer 'fácil' es una zorra (caleta y sujeta a habladurías y bromas de mal gusto)? Harta de esperar una llamada que ya sabía que no llegaría (llevaba tres sábados de verano en mi terraza esperándola, cigarro tras cigarro), decidí tomar el toro por las astas, es decir, coger mi celular y ver con quién podía salir esa noche. Para mi pesar, y este es uno de los grandes pesares de mi vida estos años, mis mejores amigos viven en otros países, así que no me quedó otra que revisar mi pequeña lista de contactos y encontré lo que buscaba: una amiga de la universidad fiel a la juerga, pero solo en sitios pitucos. Quedamos al instante en que yo pasaría por ella y que un amigo suyo nos acompañaría. Seguir leyendo...

MI MAM

Yo sé que a mi madre le deben incomodar algunas cosas que he escrito en este blog, pero no me dice nada, al contrario, me alienta. Le repito cada vez que puedo que mis historias son absoluta ficción y su cara se recompone, pero lo que ella me dijo el domingo pasado me descompuso a mí. Estábamos viendo una película, de esas que uno ve con un solo ojo después de almorzar kilos de chifa, cuando le dije en broma que me gustaba alguien a quien había conocido hace poco. Me miró con vuelta de cuello a lo Linda Blair en El Exorcista (mirada que solo han merecido algunas llegadas de madrugada a casa o una que otra borrachera) y me dijo: “Hijita, no te enamores otra vez”. Me sorprendió porque mi mamá es de esa generación de señoras que alzan la bandera del matrimonio (civil y, por supuesto, católico) por sobre todas las cosas; porque ella ha disfrutado las bodas de mis hermanos más que la suya y, además, es de las pocas personas que aún creen que el amor de pareja puede ser eterno. Al ver mi cara de sorpresa, su gesto se suavizó y me repitió, pero ahora a manera de sutil disculpa: “Es que no quiero que sufras otra vez”. Seguir leyendo...

MI TEOR

¿Ser bonita o inteligente? Ese es el dilema. Hace años leí una entrevista al productor de un programa de surf: le preguntaban si prefería una chica regia y tonta o una fea inteligente. El tipo dijo que lo primero y se abrió en mi cabeza una caja de preguntas, dudas e inseguridades que guardaba ahí desde hace no sé cuanto tiempo. Y eso que en ese tiempo todavía no contaba a la inteligencia como un atributo de mucho valor para ser socialmente aceptada. Seguir leyendo...